El presidente de la Generalitat, Quim Torra, acompañado por Elsa Artadi y Ester Capella, a su llegada a la reunión semanal del Govern - EFE

Gobierno y Generalitat rebajan el tono ante el temor a disturbios el 21-D

Artadi no ve, ahora, «una provocación» que el Consejo de Ministros se celebre en Barcelona y Calvo descarta de momento la aplicación de nuevo del artículo 155 en Cataluña

Daniel Tercero
Madrid / BarcelonaActualizado:

La actuación de los Mossos d’Esquadra en Gerona y Tarrasa (Barcelona) el pasado Día de la Constitución fue «correcta»; no hubo ultimátum de Quim Torra a Miquel Buch, al día siguiente de las cargas de la Policía autonómica, para purgar a la cúpula policial; y que el Gobierno de España celebre el Consejo de Ministros en Barcelona ya no es «una provocación», porque el Ejecutivo de Pedro Sánchez se puede reunir donde quiera. Cambio de criterio de 180 grados de la Generalitat de Cataluña en solo dos días ante el miedo a que grupos radicales, alentados en las últimas semanas desde el mismo Gobierno catalán, se hagan con el control de las calles el próximo 21-D, coincidiendo con la reunión del Consejo de Ministros en Barcelona.

La portavoz autonómica, Elsa Artadi, quiso rebajar este martes el tono en relación a lo que se avecina la semana que viene, cuyo día clave será el 21-D y que coincidirá con la primera vista en el Tribunal Supremo a los acusados por el procés, fijada para el martes 18, informa Nati Villanueva. En este sentido, la CUP tiene previsto movilizaciones permanentes desde el inicio del juicio, empezando por un gran acto el 19. Eso sí, aunque Artadi rebajó el tono, se mostró tajante con el fondo y defendió las protestas que preparan, sobre todo, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR).

Avanzar las protestas

Los CDR, en concreto, según ha podido comprobar ABC en algunos de los chats que manejan, estudian avanzar la protesta y los cortes de vías de comunicación (carreteras, autopistas, vías de tren y aeropuertos) a la tarde del día 20 (bajo la excusa de una concentración en la plaza San Jaime de Barcelona) o la noche del jueves al viernes, para estar en los puntos que quieren controlar antes de que lleguen los Mossos para evitarlo.

Artadi, ayer, tras desdecirse de lo defendido en los últimos días, señaló que su gobierno «tiene la obligación y el compromiso de garantizar todos los derechos» el día 21, tanto «el de protesta» como el del derecho de reunión; y defendió que los Mossos d’Esquadra están capacitados para cumplir esta premisa, respondiendo así a la advertencia del Ministerio del Interior de que si la Generalitat no cumple con los derechos básicos, entonces, serán las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado los que tomen las riendas de la situación.

Sobre las protestas que preparan la ANC y los CDR, Artadi reconoció que desde el Gobierno catalán se están manteniendo «contactos permanentes con las entidades» sobre las movilizaciones que estas preparan para el 21-D, bajo el amparo de la huelga general que un sindicato independentista tiene convocada oficialmente para la mañana del viernes. «No es trabajo del Gobierno catalán si se comparte o no la huelga», añadió la portavoz de la Generalitat.

Respecto a la presión que PP y Cs ejercen sobre el Gobierno, para que Sánchez ponga en marcha unas nuevas medidas derivadas del artículo 155 de la Constitución, Artadi apeló al Ejecutivo para que «vuelva al diálogo y no cometa el error del pasado, que es volver a aplicar el 155». Sobre las tres cartas que el Gobierno remitió a la Generalitat -a las Consejerías de Fomento, Territorio y Vicepresidencia- por la no actuación de los Mossos el fin de semana en las autopistas frente a los grupos radicales de CDR, la portavoz autonómica defendió la actuación de la Policía catalana y la valoró como «proporcional». Las cartas de respuesta salieron ayer mismo dirección Madrid y en ellas se defiende la actuación de los Mossos bajo criterios «estrictamente profesionales».

Por su parte, el Gobierno aguantaba ayer el tirón y esperaba a ver cómo reaccionaba el Gobierno catalán tras estas misivas. Sánchez tuvo la agenda despejada durante todo el día manteniendo reuniones con su equipo para preparar su intervención de hoy en el Congreso. Fuentes del Ejecutivo insistían en que el Gobierno está dispuesto a intervenir en Cataluña si la respuesta de la Generalitat no es satisfactoria o si se constatan más incumplimientos de funciones.

«No» al 155... de momento

La opción preferente es la Ley de Seguridad Nacional porque se considera que es suficiente como para que afecte a la gestión de los Mossos. Y más rápida y sencilla de aplicar que un artículo 155 que, aunque no lo han descartado, ayer la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, aseguró en los pasillos del Senado que «no» está encima de la mesa.

El Gobierno reconoció una rebaja en el tono por parte de la Generalitat, aunque muestran prudencia porque «Artadi no es Torra». Y mantuvo algo de intensidad por boca de la ministra de Defensa: «Torra y muchos otros tienen que entender que tienen obligación de servicio a los ciudadanos, y en esa obligación está garantizar la libertad y la democracia. Cuando vías de Cataluña están más de quince horas cortadas sin que los ciudadanos puedan desarrollar su vida, no está legitimado para seguir en el ejercicio de la función pública».

La preocupación del Gobierno por el orden público es importante. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, manifestó sus dudas sobre la conveniencia de celebrar el Consejo de Ministros en Barcelona: «Hay que valorar si las cosas que se hacen para bien consiguen un resultado positivo, lo que el Gobierno siempre debe preservar es la convivencia». Pero desde la Presidencia del Gobierno zanjaron la cuestión: «Por supuesto que se va a celebrar en Barcelona. No hay dudas al respecto». La ministra Meritxell Batet ratificó esta posición.

Con todo, desde el Gobierno se insiste en que para el 21-D mantienen la oferta de reunión entre Sánchez y Torra, que este ha rechazado.