La ministra portavoz, Isabel Celaá, durante su comparecencia ayer en La Moncloa para responder a Quim Torra
La ministra portavoz, Isabel Celaá, durante su comparecencia ayer en La Moncloa para responder a Quim Torra - EP

El Gobierno rechaza el 155 e insiste en más autonomía para disuadir a Torra

El Ejecutivo no se toma en serio el ultimátum del president y cree que es pura retórica. Persisten en mantener la vía del diálogo y evita hablar de elecciones

Madrid - BarcelonaActualizado:

El Gobierno no cree que en las palabras y actuaciones de Quim Torra haya una voluntad real de volver a romper con la legalidad. No se lo toma en serio. Y permanece empecinado «en el camino del diálogo perpetuo». La portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, compareció ayer en La Moncloa para dar solemnidad al rechazo al ultimátum que horas antes había planteado el presidente de la Generalitat, que demandaba un acuerdo para un referéndum de autodeterminación antes de noviembre o dejará de sostener al Ejecutivo en el Congreso de los Diputados. «El presidente de la Generalitat no tiene que esperar a noviembre. La respuesta es autogobierno y no independencia. La propuesta es convivencia y no independencia», aseguró Celaá.

Pero en la estrategia política del Ejecutivo nada ha cambiado. Fuentes de la Presidencia del Gobierno dejaban ayer clara su sensación de que Torra está instalado en la retórica y que necesitaba este mensaje de cara a sus filas tras el 1 de octubre. «Los hechos tienen que consumarse, y más allá de la retórica se mantiene la oferta de diálogo», apuntaban estas fuentes, que se aferraban a que «estamos ya a 2 de octubre y la normalidad vuelve a apoderarse de la calle». Aunque la portavoz del Gobierno dejó claro en su comparecencia que no parecía el mejor momento para cerrar la reunión que Pedro Sánchez y Quim Torra tenían previsto celebrar en Barcelona, desde La Moncloa se insiste en que los episodios de las últimas 48 horas no afectarán a las reuniones fijadas en el marco de las comisiones bilaterales: «Donde haya una silla para sentarse, ahí estará el Gobierno siempre», apuntan.

Es decir, nada ha cambiado. Sánchez advirtió la pasada semana que si se priorizaba «la confrontación a la cooperación» lo más probable es que habría elecciones. Pero Celaá ayer insistió en que el Gobierno circunscribe las palabras de Torra ayer a un momento puntual: «No parece que el señor Torra esté orientándose a la cooperación hoy», dijo insistiendo en que se refería al momento actual; y rechazó hablar de una convocatoria electoral: «El Gobierno va a seguir determinado en su acción de Gobierno y a continuar con todos los recursos abiertos para que el diálogo prospere».

Y es que el diagnóstico del Ejecutivo es que «por un lado va la retórica cargada de emoción, pero por otro van los hechos». Y se refirió aquí Celaá a los primeros contactos que están dando ya «sus frutos» en forma de «mayores recursos e infraestructuras». El Gobierno lanzó ayer el mensaje de que está dispuesto a caminar por el camino de profundización del autogobierno, en su objetivo de ensanchar ese espacio. Estrategia fracasada antaño pero que ahora en Ferraz y Moncloa consideran que puede darles gran rédito.

Posición equidistante

Celaá aceptó a cuestionar el comportamiento de Torra –«se vuelve a equivocar»– pero insistió en colocar al Gobierno de España entre los independentistas y lo que representan PP y Cs. Para situarse en un espacio intermedio «entre la quiebra de la legalidad y el 155 que otros quieren imponer». La portavoz del Gobierno reclamó a PP y Cs que apoyen al Gobierno y respondió de forma negativa a sus demandas de actuación urgente en Cataluña: «El Gobierno no va a aplicar el 155 mientras no haya razones evidentes para aplicarlo, una cuestión que no se ha producido».

Esta posición del Gobierno se le atraganta a un sector importante del PSOE, aunque son pocas las voces que en este contexto pueden cuestionar a Sánchez. Solo el presidente autonómico de Castilla- La Mancha, Emiliano García-Page, el de Aragón, Javier Lambán, y en los últimos días Susana Díaz, están desarrollando un discurso propio. Ayer el expresidente Felipe González reflexionaba que «hay que saber si hay un diálogo que conduzca a algo» una vez que los independentistas demuestran que «solo quieren hablar de autodeterminación».

Torra: «Margen agotado»

Y todo porque poco antes de las cinco de la tarde de ayer Quim Torra puso fecha límite al prometido «diálogo» de Sánchez y le fijó como fecha límite el mes de noviembre para que el Gobierno explique las condiciones de la celebración de un referéndum de indepenencia en Cataluña. De lo contrario, «el independentismo no le podrá garantizar ningún tipo de estabilidad en el Congreso».

Las palabras de Torra se produjeron solo unas horas después de los violentos altercados protagonizados por los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), que estuvieron a punto de asaltar el Parlamento de Cataluña, se enfrentaron a los Mossos d’Esquadra en el parque de la Ciudadela y en Vía Layetana y despacharon a Torra con silbidos y abucheos –tras un acto de la Assemblea Nacional Catalana–. El presidente de la Generalitat reaccionó ayer, durante el inicio del debate de Política General del Parlamento catalán, asegurando que «la paciencia de los catalanes no es infinita» y que «el margen con el presidente Sánchez se ha acabado».

El presidente autonómico fue más allá y amenazó: «Si el Estado español condena a los presos políticos estará condenando a la mayoría del pueblo de Cataluña. ¿Piensan que el pueblo no reaccionará? ¿Piensan que no reaccionaré yo y mi gobierno?».