El humo saliendo de la casa de los terroristas de Barcelona en Alcanar tras la explisión - Reuters | Vídeo: ATLAS

De la explosión de gas, al TATP: así fue la investigación de los Mossos en Alcanar

El primer testimonio del yihadista herido confundió a los agentes de los Tedax

Madrid Actualizado: Guardar
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Nada era lo que parecía. Una urbanización tranquila, en la localidad de Alcanar (Tarragona), en las comarcas del Ebro, en una noche más de verano. 16 de agosto del año pasado. A las 23:16 horas, una fuerte explosión alteró la tranquilidad del conjunto retirado de casas, entre calles sin asfaltar. Una vivienda ocupada, propiedad de un banco, se desplomó de golpe y provocó dos muertos y siete heridos. Una dotación de bomberos alcanzó el lugar a las 23:39 y comenzó sus tareas.

Al día siguiente, dos miembros de los Tedax de Salou –especialistas en desactivación de artefactos explosivos– acudieron a inspeccionar la zona.

Las primeras hipótesis de los investigadores, según un informe de los Mossos d’Esquadra que reconstruye lo que sucedió en Alcanar, apuntaban a un desgraciado suceso común: una explosión generada por una chispa del compresor de un frigorífico. En el lado inferior derecho de un frigorífico se apreciaban daños por el efecto de una onda de sobrepresión, unos signos compatibles con las explosiones de gas producidas por una chispa eléctrica al funcionar el compresor.

Laboratorio de drogas

Esta tesis inicial se correspondía en aquel momento con las declaraciones del herido en el suceso. El habitante del chalé que sobrevivió (luego se le identificaría como Mohamed Houli, uno de los terroristas de la célula) relató que para ganarse un dinero traspasaban la carga de gas de las bombonas de butano españolas a las botellas de gas butano francesas, para vendérselas a los turistas de los campings.

Los bomberos, en sus primeras tareas, encontraron más de 20 botellas de gas butano. Se continuó con las labores de búsqueda y desescombro. Otra pista –dos latas que contenían una etiqueta que decía «disolvente»– apuntaron hacia otra posible hipótesis: que lo que escondía el chalé «okupa» era un laboratorio de droga, situado en el último municipio de Cataluña, colindante con la Comunidad Valenciana, una región fuera de vista.

Con tales datos, según el informe de los Mossos del sumario, al que ha accedido ABC, los dos agentes de los Tedax «no encontraron otros indicios que hicieran pensar que la explosión la podría haber producido alguna sustancia explosiva». El giro a la situación, el punto de inflexión en las tareas de investigación ordinarias, llegó a las 16:53 del 17 de agosto, de forma paralela a que el terror irrumpiese en en La Rambla de Barcelona.

A esa hora, en la vivienda de Alcanar se produjo una segunda explosión durante las tareas de desescombro. Los catorce heridos leves fueron atendidos por una ambulancia y un herido grave, todos parte del equipo policial, fue trasladado a un hospital. En ese momento, los dos miembros de los Tedax comunicaron al sargento jefe del dispositivo que había que parar la actividad de inmediato, para garantizar la seguridad de todos, acordonar la zona y no permitir la entrada. Los dos expertos en desactivar explosivos sufrieron un traumatismo auditivo.

Con cuchillos y cinturones

Tras esta segunda explosión, acudió al chalé «okupa» el jefe del área Tedax y avaló la decisión de parar las tareas y activó el Equipo de Grandes Recogidas, citado para el día siguiente.

Antes de que llegase ese día siguiente, sin embargo, la hipótesis que todavía no se podía imaginar brotó con dolor. En torno a las cinco de la tarde, el yihadista Younes Abouyaaqoub embistió a la multitud inocente con una furgoneta y asesinó a quince personas, incluyendo a un joven a quien acuchilló al robarle el coche en su huida.

Por la noche, otros cinco terroristas de la misma célula trataron de atentar en el paseo marítimo de Cambrils con cuchillos y cinturones explosivos. Fueron abatidos por los Mossos después de matar a una víctima más.

Con la información del ataque terrorista, y las nuevas líneas de investigación tras la segunda explosión de Alcanar, un equipo de siete Tedax se desplazó al chalé el viernes por la mañana, 18 de agosto. Se inició entonces una operación de puesta en seguridad de la vivienda siniestrada. Las evidencias ya se miran de otra manera, teniendo en cuenta también el movimiento que generó en los cascotes la inesperada segunda explosión.

«Contenedores vacíos de productos químicos precursores de explosivos caseros utilizados por los grupos yihadistas»

El intercambio de datos entre los agentes de Información, Policía Científica y expertos en explosivos arroja más luz. Se conoce entonces que los bomberos depositaron en el patio de la finca colindante dos garrafas con un contenido desconocido, y se busca pólvora de color blanco, con la que los terroristas llenaron sacos, según manifestó en el hospital el herido Houli. Los signos apuntan ya a una explosión causada por la detonación de una sustancia explosiva, que se habría despositado en tales garrafas. Algunas de ellas, contenedores vacíos de productos químicos precursores de explosivos caseros utilizados por los grupos yihadistas, conservan la etiqueta que revela el producto: acetona pura y peróxido de hidrógeno. Otros materiales encontrados se emplean en la fabricación de TATP (triperóxido de acetona), el iniciador habitual de las bombas de los yihadistas, conocido en su entorno como la «madre de Satán».

Las dudas quedaron despejadas. La vivienda de Alcanar fue el centro de operaciones de la célula de Cataluña, el lugar donde prepararon el ataque y donde el mal se convirtió en materia.