Excarcelan a un etarra condenado por tres asesinatos, crítico con la banda

Excarcelan a un etarra condenado por tres asesinatos, crítico con la banda

D. M. / J. P. | MADRID
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El antiguo pistolero del «comando Goierri Costa» y ex dirigente del «aparato logístico» de ETA Miguel Ángel Gil Cervera, «Kurika», fue trasladado el pasado miércoles desde la cárcel de Zuera, en Zaragoza, a su domicilio de Pamplona, después de que el juez decretara prisión atenuada. «Kurika» respaldó en 1998 un documento de José Luis Álvarez Santacristina, «Txelis», en el que se consideraba ya que «la lucha armada está desprestigiada». Con todo, tanto la ilegal Askatasuna como Etxerat habían venido solicitando su puesta en libertad esgrimiendo que padece depresión con tendencia al suicidio.

«Kurika», detenido en 1992 en Francia, se enfrenta a una condena superior a los 200 años de cárcel por tres asesinatos perpetrados en 1984. El 10 de abril de 2015 cumplirá las tres cuartas partes de la pena. Las víctimas fueron un policía nacional; el trabajador José Sánchez Sierro, al que adosaron una bomba al pecho, y el empresario José Larrañaga.

Restricciones

A partir de ahora purgará sus penas en su casa de Pamplona con una serie de restricciones. Así, según Askatasuna,no podrá desplazarse fuera de la zona de influencia de la capital navarra ni relacionarse o participar en actos organizados por «grupos que impulsen la violencia», de acuerdo con la resolución. Además, tiene prohibido conceder entrevistas a la prensa.

Gil Cervera se encontraba desde hace unos años en la lista de presos cuya puesta en libertad exigen grupos proetarras como Askatasuna o Etxerat, con el argumento de que padecen enfermedades graves. En el caso de «Kurika», la asociación de familiares de presos subvencionada por el Ejecutivo de Ibarretxe sostiene que sufre «depresión, supuestas crisis de delirio desde hace 15 años». En su informe añade Etxerat que el siquiatra que le trató en 1996 le diagnosticó una patología ansioso-depresiva y trastornos de la personalidad de base».

«Kurika» fue uno de los primeros presos que respaldó la línea disidente marcada por «Txelis» en 1998. En aquel año, Santacristina elaboró un documento en el que consideraba que «la lucha armada está desprestigiada» y pidió a Gil Cervera que lo hiciera llegar a los presos, así como a HB, a los sindicatos LAB y ELA y a grupos del País Vascio francés. El 12 de enero de 2006 fue trasladado a la cárcel de Zuera, donde el Gobierno ha ido concentrando a aquellos reclusos de la banda que están plantando cara a los actuales cabecillas y que cuestionan la oportunidad de la «lucha armada».