Estrasburgo condena a Bélgica por no cooperar en la entrega de la etarra Jáuregui

Bélgica deberá indemnizar a los hijos del teniente coronel Ramón Romeo, asesinado por ETA en 1981

MadridActualizado:

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha condenado este martes a Bélgica por no cooperar con España en la entrega de la histórica etarra Natividad Jaúregui, cobijada y protegida en ese país desde 2013. La negativa de Bélgica, que alegó que la terrorista de los años de plomo sería torturada en España, no estuvo bien fundada y careció de una «suficiente base factual».

El tribunal conocido como Estrasburgo (por la ciudad francesa donde tiene su sede) ha dado la razón a los familiares de una víctima de la terrorista, en su conflicto con Bélgica, país al que también se fugó Carles Puigdemont. El TEDH considera que Bélgica no analizó en profundidad la reclamación, ni aportó los argumentos necesarios para justificar su posición de rechazo.

La familia del teniente coronel Ramón Romeo, a quien la terrorista asesinó en 1981, presentó en enero de 2017 una demanda contra Bélgica por negarse a entregar a la etarra, que fue arrestada en 2013 y 2016 tras ser reclamada por España. Bélgica deberá indemnizar ahora con 5.000 euros a cada uno de los hijos del militar, quienes lo que desean es que se haga Justicia y que Jáuregui sea juzgada en España y vaya a prisión, según han declarado a ABC. El país también abonará 7.260 por los gastos del proceso.

Las autoridades belgas rechazaron entregar a la pistolera al entender que en España corría el riesgo de ser torturada, y no se ha movido nunca de esta posición. La terrorista –que nunca ha rendido cuentas por su actividad en las filas de ETA– disfruta de una vida corriente en Bélgica y tiene cierta fama en el circuito de cocineros locales, con su propia empresa de cátering. Nunca ha podido ser juzgada.

En la sentencia, difundida por un comunicado en inglés del tribunal, los magistrados explican que Bélgica «ha fallado en su obligación de cooperar», lo que supone una violación del artículo 2 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que protege el derecho a la vida, en su vertiente procedimental, la que exige una investigación efectiva cuando está en juego este derecho. Estrasburgo se encarga de enjuiciar las violaciones de los derechos reconocidos en dicha carta, que fue suscrita por España en 1977.

En el fallo, Estrabusrgo asegura que su resolución no supone que Bélgica tenga que entregar a la etarra, y argumenta que cualquier país debe siempre analizar si una entrega de un reclamado puede suponer un trato vejatorio en el otro país. El proceso de detención y entrega, un procedimiento que rige entre los estados europeos y que se tramita entre jueces, no puede ser automático. Tradicionalmente, Bélgica siempre ha puesto problemas a las reclamaciones españolas, fallando al espíritu del mecanismo de cooperación y rechanzado incluso entregas de etarras con delitos de sangre.

Estrabusrgo analiza los motivos de Bélgica y concluye que sus dudas están basados en unos informes del pasado, sin que haya solicitado un análisis de la situación de los presos en España en el momento de la reclamación, en el año 2016. Critica que no ha detectado «un riesgo real e individual» contra la etarra Jáuregui ni ha identificado un conjunto de defectos estructurales. El tribunal destapa así la injustificada suspicacia de Bélgica con el Estado de Derecho español.