Jaime García

Cospedal acusa a Bárcenas de mentir y éste ataca al PP

El extesorero sostiene que los discos duros destruidos contenían datos de la caja B

MadridActualizado:

El Partido Popular (PP) y Luis Bárcenas volvieron a enzarzarse ayer en los tribunales, en una jornada maratoniana que resucitó fantasmas de otro tiempo. El extesorero de la formación, que se encuentra en prisión por enriquecerse con la corrupción de la Gürtel, reapareció para declarar como testigo en el juicio por la destrucción de los ordenadores que utilizó en el PP.

Bárcenas volvió a la carga y manifestó que en los discos duros destruidos en 2013 había notas que complementaban «y daban continuidad» a sus apuntes sobre la caja B del PP, los que condujeron a la causa de la contabilidad opaca, por la que el partido será juzgado en el futuro como partícipe a título lucrativo. La Justicia resolverá si la formación política se lucró sin conocer el origen delictivo de esos fondos.

En las tesis opuestas se situaron el propio PP, los tres responsables de la formación juzgados en esta vista oral y María Dolores de Cospedal, la antigua secretaria general, que también declaró ayer como testigo y que se presentó como «una militante de base». Cospedal –que acudió en muletas por una fractura del peroné– revivió su enfrentamiento con Bárcenas, y reiteró que ella le prohibió entrar en Génova en el año 2013 cuando trascendió que tenía una fortuna oculta en Suiza.

«He tenido que defenderme en otras ocasiones de acusaciones de esta persona, que tiene la mala costumbre de mentir», manifestó a bocajarro Cospedal, que calificó de «vergonzante y escandaloso» el dinero que el antiguo tesorero acumuló fuera de España. La Audiencia Nacional probó que esos fondos salieron de la corrupción y no de sus manejos con obras de arte, desacreditando las tesis de Bárcenas.

La antigua secretaria general del PP explicó que la destrucción de los discos duros de Bárcenas no partió de ella, pero asumió la decisión como un procedimiento habitual para borrar el ordenador de un empleado despedido. Uno de los acusados, el director de los servicios jurídicos del partido, Alberto Durán, elevó más el tono para defenderse, tachó de «montaje» la versión de Bárcenas y aseguró que el borrado se practicó tras comprobar que no había ninguna información y siguiendo el procedimiento reglado.

«Todo esto es un montaje de Bárcenas para atacarnos a nosotros como trabajadores que le plantamos cara y para hacer daño al Partido Popular». Con esa afirmación, el jefe de los servicios jurídicos del PP condensó la versión de los acusados. Durán alegó además que los discos duros se eliminaron después de que la Justicia laboral acordase que eran propiedad del PP. La representante del partido en el banquillo de los acusados, la abogada de Rodrigo Rato María Massó, insistió en esa idea y expresó que el borrado busca «proteger los derechos del usuario».

«Nuestra obligación legal era hacer exactamente eso. El borrado es una práctica absolutamente común, legal y exigida que se hace con todo el mundo que deja de utilizar un ordenador», ya sea porque se cambia a otro dispositivo, porque un empleado fallece o porque es despedido, insistió Durán.

También argumentó que su único interés era desalojar la sala Andalucía de la sede de Génova, en la que Bárcenas guardaba sus pertenencias, para evitar que su mantenimiento fuera utilizado por el extesorero como una prueba para demostrar una relación laboral en aquellas fechas con el PP, al que demandó por su despido. Esto sucedió en marzo de 2013, dos meses después de que salieran a la luz los conocidos como papeles de Bárcenas, las anotaciones sobre la contabilidad B. Cospedal avaló esta versión y confió en lo que le transmitió entonces Durán, tras declarar que ese borrado no formaba parte de su «quehacer diario». Según Durán, Bárcenas solicitó a la Audiencia Nacional que pidiese los ordenadores al PP cuando ya sabía que habían sido borrados, con la intención de que la situación se volviese en su contra.

El antiguo tesorero del partido aventuró otra explicación y encuadró el borrado de los discos duros en la operación Kitchen, la supuesta maniobra del Ministerio del Interior para sustraerle información que investiga el juez del caso Villarejo. «Si se llegó a organizar que un falso cura secuestrase a mi familia, destruir tres discos duros es un procedimiento muy sencillo», reflexionó con ironía Bárcenas.

Los responsables del PP enjuiciados son acusados de encubrimiento y daños informáticos, éste último el único delito por el que es juzgado el partido, en una causa en la el fiscal no acusa.