Albert Rivera e Inés Arrimadas, ayer, en la presentación de la nueva ejecutiva
Albert Rivera e Inés Arrimadas, ayer, en la presentación de la nueva ejecutiva - EFE

Ciudadanos marca un nuevo rumbo para tocar poder

El partido afronta su redefinición ideológica y se prepara para entrar en los gobiernos

MADRIDActualizado:

La IV Asamblea General de Ciudadanos del próximo fin de semana en Madrid no será un congreso de trámite, por más que su líder, Albert Rivera, haya sido reelegido con el 87% de los apoyos. Pero la escasa movilización, 34% de un censo de algo más de 20.0000 militantes, señalan que la expansión nacional, en pleno ciclo electoral, y la forma de gestionar los pactos tanto con PP y con PSOE no han salido gratis. En no pocas ocasiones se ha visto Rivera obligado a modificar su estrategia y a romper su palabra. Las primeras grietas en su sólido liderazgo se han dejado ver.

El congreso servirá para que la formación naranja que nació en Cataluña hace una década se consolide estructural y estatutariamente como partido implantado en toda España. Será también el momento en el que los de Rivera abordarán su redefinición ideológica. De un partido catalán que reconocía su origen y espacio electoral en el centro-izquierda a un partido español con vocación de centralidad, pero que resalta de todos sus apellidos el término «liberal» y que acepta que su espacio de mayor crecimiento está en el centro derecha. Ciudadanos no será lo mismo que Ciutadans. Puede que ni se le parezca, Lo único que no cambiará será el liderazgo del Albert Rivera y su núcleo duro, con algún retoque.

Ciudadanos, que se ha demostrado como un partido bisagra capaz de llegar a pactos con PP y PSOE, busca consolidar durante los dos próximos años su labor de trabajo parlamentario y su capacidad para impulsar reformas en aquellas administraciones cuyos gobiernos dependen de su apoyo.

La nueva estrategia

Pero, y aquí reside la novedad, la dirección nacional plantea en su ponencia de estrategia que C’s debe prepararse para gobernar en el próximo ciclo electoral, a partir de 2019. Un camino que cree especialmente posible en el ámbito autonómico. En el ámbito estatal se es mucho más inconcreto: «cuando llegue el momento».

Sin embargo, algunos afiliados y cargos medios del partido consideran que la actual situación está diluyendo el papel de Ciudadanos, e impidiendo capitalizar de forma adecuada sus logros. Creen que la situación en el Congreso de los Diputados, con los de Rivera, en una posición subsidiaria a PP y PSOE, es el mejor ejemplo. En la Asamblea se votarán varias enmiendas que apuestan por entrar en todos los gobiernos que requieran del apoyo de Ciudadanos. Los autores de estas enmiendas argumentan que es la mejor forma de demostrar que se puede ser partido de gobierno y dejar atrás la imagen de partido novato e inexperto. Esto le abriría la puerta del Ejecutivo en cinco regiones: Comunidad de Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia (donde apoya al PP) y Andalucía (donde apoya al PSOE). Y aunque no son decisivos para el Gobierno de Rajoy, formarían una alianza más sólida. Rivera siempre lo ha descartado.

Su número dos, José Manuel Villegas, plantea en todo caso que de aprobarse esta enmienda la entrada en gobiernos no sería ni inmediata ni obligada, simplemente se abriría la posibilidad y sería la Ejecutiva en último término quien tomase la decisión.

Una nueva Ejecutiva

Rivera mantiene su núcleo duro en la Ejecutiva, que se amplía a 37 miembros, casi el máximo estatutario (40). Como avanzó ABC, ganará peso José Manuel Villegas como secretario general, y también Inés Arrimadas, nueva portavoz nacional. La dirección representará mejor al partido en toda España y ganan peso Madrid, Valencia, Andalucía y Castilla y León. Rivera quiere que esa dirección funcione como un equipo de gobierno. Habrá 24 responsables de áreas específicas, además de otros 13 secretarios con funciones políticas. Inés Arrimadas y Toni Roldán, nuevo secretario de programas, están llamados a ser figuras clave en el partido ya pero también pensando en el futuro.

No es solo Cataluña

Muchos de sus principales rostros, incluido el propio Rivera, seguirán siendo catalanes, pero lo cierto es que la gran revolución de Ciudadanos ya ha comenzado. Madrid, Andalucía y la Comunidad de Valencia son, por este orden, las tres regiones que por delante de Cataluña aportan más afiliados a Ciudadanos. Eso se dejará sentir a buen seguro cuando los compromisarios de la IV Asamblea General elijan a los 125 miembros del Consejo General (máximo órgano del partido entre Asambleas) mediante un proceso de listas abiertas.

Para este cónclave Madrid aporta 92 compromisarios, Andalucía 77, Valencia 70 y Cataluña 53. Pero lo cierto es que Cataluña compensa todavía en esta cita su peso porque los miembros del Consejo General saliente (algo más de 40) son todos catalanes. Pero ese órgano no funciona de manera uniforme.

El viraje ideológico

Es el gran debate que llega abierto a la Asamblea. La dirección apuesta por definirse como partido liberal-progresista, omitiendo su referencia al socialismo democrático de su ideario. Desde Cataluña, la plataforma Mejor Unidos, que logró un compromisario más que los candidatos de Rivera, defiende que C’s no debe consolidarse como un partido de centro-derecha.

La eurodiputada Carolina Punset, que abandonó la Ejecutiva, ha criticado a Rivera y habla de «fraude ideológico» por considerar que la estrategia actual lleva al partido a convertirse en una «marca blanca del PP». Lo cierto es que los meses de bloqueo político han lastrado la pretendida centralidad.

Aunque en la dirección creen que haber pactado con Sánchez y luego con Rajoy les consolida como partido capaz de llegar a acuerdos a izquierda y derecha, es el último pacto con Rajoy el que de verdad se está desarrollando. Los datos del CIS sitúan al partido cada vez más a la derecha. Y en su ponencia de valores para la Asamblea se aparta cualquier rescoldo de izquierdas que quede en su ideario, lo que ha provocado multitud de enmiendas por parte de los afiliados.

Toda una década

Rivera es un exponente de la «nueva política», pero lleva desde 2006 presidiendo Ciudadanos (antes solo Ciutadans). Han sido ocho años de liderazgo catalán, seguidos de tres de emergencia nacional en pleno ciclo electoral. Ahora se abre otra etapa y el contador se pone a cero. ¿A por otra década? Nadie se atreve a decir lo contrario.