Imagen del Aquarius a su llegada este domingo al Puerto de Valencia - ROBER SOLSONA

Casi la mitad de los inmigrantes del Aquarius opta por pedir asilo en Francia

Hasta la tarde, de los 157 pasajeros que completaron los trámites, 87 pidieron refugio en España y 70 en el país vecino acogiéndose a la oferta de Macron

ValenciaActualizado:

A falta de que el protocolo de Extranjería se aplique a todos los pasajeros del Aquarius, ayer por la tarde los 157 los inmigrantes que habían completado ese trámite firmaron su petición de asilo, a excepción de uno. Según fuentes de la Policía Nacional, 87 de ellos lo hicieron para solicitar ese derecho en España y 70 en Francia, lo que fue posible gracias a la oferta que Emmanuel Macrón lanzó a última hora argumentando razones humanitarias.

Las primeras luces del día llegaron ayer al puerto de Valencia acompañando a la embarcación que precedía al Aquarius, el buque que rescató a 630 inmigrantes de 31 países frente a las costas de Libia. Tras ocho días de travesía, la odisea de sus tripulantes finalizaba en España después de que se iniciara la crisis humanitaria al quedar atrapados a bordo del navío de la ONG francesa SOS Mediterráneo a causa de que Italia y Malta les negaran el acceso a sus puertos. El ofrecimiento del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de acoger el barco culminó ayer, aunque el destino de sus ocupantes todavía resulta impreciso. Entre una gran expectación de periodistas de todo el mundo (había más de 600 acreditados), a las 6.30 horas se vislumbró entrando por la bocana del muelle 1 del puerto el Dattilo de la Guardia Costera de Italia. Era el que más ocupantes llevaba a bordo, un total de 274 según las estimaciones (182 hombres, 32 mujeres y 60 menores).

Una vez atracado, se puso en marcha el protocolo establecido dentro de la operación «Esperanza Mediterráneo», que posteriormente se repitió en el resto de barcos. El dispositivo movilizó a 2.300 personas entre voluntarios, sanitarios, policías o traductores. En primer lugar, subió el personal de Sanidad Exterior, que llevó a cabo un primer triaje para comprobar si los pasajeros llegaban con enfermedades infectocontagiosas como sarna.

A continuación, comenzó el desembarco por grupos reducidos de aquellos que necesitaban asistencia urgente y que iría en aumento poco a poco. Ya en tierra, y acompañados de intérpretes, se continuó con este tipo de atención en las carpas habilitadas por Cruz Roja, además de la asistencia psicológica. Entre algunos momentos de «shock» inicial, emoción y aturdimiento, enfermeros de la institución relataron cómo los inmigrantes bajaron «dando las gracias, contentos, sonriendo y cantando».

Seguidamente, pasaron el proceso de filiación de la Policía Nacional, una labor de la que se responsabilizaron 356 agentes de distintas especialidades. Este Cuerpo estuvo encargado de documentar quién es cada pasajero vía entrevista-formulario y la reseña de datos biométricos, huellas y fotografías que se tomaron en 25 puestos fijos que operaron simultáneamente en el muelle. Ese material fue cotejado «in situ» con el Sistema Automático de Identificación Dactilar de Interpol, las bases policiales propias y las de los estados que comparten información con España por si en alguno de los recién llegados concurren incidencias como estar reclamado internacionalmente por la justicia, tener prohibición de entrada en nuestro país, o antecedentes.

Políticos

Mientras, y pese a la petición expresa de evitar la presencia de políticos, los ministros José Luis Ábalos y Carmen Montón acudieron a la base del operativo, donde también se vio al alcalde de Valencia, Joan Ribó. La vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra, estuvo en el Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi).

Un hombre de 29 años de Sudán del Sur fue el primero que completó el circuito dentro de un protocolo que se repitió a las 10.57 horas, momento en el que el Aquarius, símbolo de toda esta pesadilla, tocó muelle con 106 pasajeros (51 mujeres, 45 hombres y diez menores de edad) escoltado por el barco humanitario Open Arms y bajo un sol abrasador. Dos horas después lo hacía el Orione, de la Marina Militare italiana, con 250 ocupantes (228 hombres y 22 menores no acompañados, todos ellos varones).

La forma de proceder escalonada permitió agilizar los trabajos, aunque el subdirector de Emergencias de la Generalitat, Jorge Suárez, admitió que el proceso se ralentizó debido a que detectaron un mayor número de patologías del esperado. Pese a que el Gobierno autonómico expuso que la mayoría eran leves debido al hacinamiento, escoriaciones, malestar o quemaduras por el contacto del fuel con el agua salada del mar, desde otras asociaciones remarcaron que eran más graves de las previstas. Cruz Roja, por su parte, informó de que el estado de salud de la mayoría es bueno, pero se tuvo que trasladar a varias personas al hospital por insuficiencia respiratoria, dolor torácico, retención de líquidos, heridas o fracturas de pie. En cuanto a las mujeres embarazadas, según pudo saber ABC se cifran en aproximadamente una veintena, las cuales se han derivado a varios hospitales. Se están comprobando las circunstancias de los embarazos y si se pudiera tratar de violaciones.

Atenciones

El desembarco completo finalizaba a las 17.40 después de prolongarse más de siete horas. Según los últimos datos de la Generalitat, se atendió a un total de 200 personas, 144 de las cuales se trasladaron a centros hospitalarios. Por otro lado, salieron tres autobuses con adultos a un local dependiente de la Administración y otros dos con menores camino de Alicante. Ya se han filiado 68, 46 de ellos no acompañados.