Los CDR levantaron los peajes de la AP-7 el pasado fin de semana, sin que los Mossos actuasen para impedirlo
Los CDR levantaron los peajes de la AP-7 el pasado fin de semana, sin que los Mossos actuasen para impedirlo - EFE

Buch desautoriza a Torra y no purgará a los Mossos ante el miedo a peder su control

Asegura a los mandos, atónitos, que no habrá ceses después de que Torra exigiese cambios

MadridActualizado:

Desconcierto. Es la palabra que más se repite en la treintena larga de comisarios e intendentes de los Mossos d’Esquadra que ayer escucharon el discurso del consejero de Interior, Miquel Buch, apoyando su labor, pidiéndoles disculpas por la gestión de la crisis de los últimos días e instándoles a que sigan sirviendo a la gente, al margen de su adscripción política. «De la noche a la mañana hemos pasado de objetivo de purga a que se confíe en nosotros. Cuesta creerlo», argumentan algunos de los presentes en la reunión de Egara (Sabadell), donde el cuerpo tiene su central. «No se acaba de entender».

La puesta en escena también les llama la atención. Frente al furibundo mensaje lanzado por Buch en Catalunya Ràdio, ayer se presentó «como abatido», con un discurso preparado que llevaba escrito y leyó, un detalle que no pasó desapercibido para los policías que han tenido ya varios desencuentros con su responsable político.

En los últimos días, de nuevo, la policía catalana vuelve a sentirse utilizada. Su enfrentamiento el pasado jueves en Gerona y Tarrasa con miembros de los CDR que trataban de boicotear diversas concentraciones antisoberanistas llevó al presidente catalán Quim Torra a descalificar a su policía por «antidemocrática» y a exigir a Buch una depuración del Cuerpo. Éste le secundó asegurando que «no le temblaría el pulso» si había que echar a agentes.

«Miedo a perder el control»

Transcurridas apenas 48 horas, las órdenes de Torra, en un nuevo episodio que socava su autoridad y crédito politico, no serán atendidas. No solo no habrá ceses, sino que Buch se descolgó ayer con un discurso ante los mandos que, de hecho, era una descalificación categórica y rotunda de sí mismo y de su presidente, que en medio de esta crisis se encuentra retirado en el monasterio de Montserrat haciendo dos días de ayuno en solidaridad con los políticos presos.

«Si este discurso nos lo hubieran hecho en otro momento, salimos a comernos el mundo, pero venimos de donde venimos», reflexionan en voz alta los mandos de la policía catalana. Y la promesa de que no habrá ningún cese derivado de las actuaciones de Gerona y Tarrasa no acaba de calar en el Cuerpo. «Pueden haber ocurrido dos cosas. Una, que tengan miedo a perder el control, a que haya problemas de orden público y seguridad el día 21 y se encuentren con que nos tienen enfrente, que la gente decida ponerse enferma, por ejemplo. Pueden pensar que si se llega a esa situación, peligran sus puestos. La otra razón es que tal vez el Govern ya sabía cuando el consejero convocó la reunión cuáles son los planes del Gobierno central y piensen que se les ha acabado el crédito».

Desconcertante fue toda la cita, según estas fuentes. Aseguran que el consejero llegó a hablar de una «minoría violenta» en referencia a los CDR ante la que los policías tuvieron que responder. Por contra, el sábado, los mismos CDR, y tras recibir los Mossos la orden política de no actuar, pudieron cortar la AP-7 en L’Ampolla (Tarragona) durante quince horas con absoluta impunidad.

El hartazgo de los Mossos es más que evidente. Una vez más se sienten utilizados y abandonados. «Vamos a hacer nuestro trabajo, como siempre, pero sabemos que estamos solos. Hay una frialdad, una distancia imposible entre ellos y nosotros. Vivimos en medio de un continuo juego político». Están de nuevo ante un escenario muy complicado, ante la huelga convocada y la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona. «Nuestras actuaciones se miden y se valoran en función del rédito político que les van a dar. Se prescinde por completo del criterio policial», insisten a ABC mandos de la Policía autonómica. «Si no fuera porque la situación es tan seria, parecería una mala broma. Como el ayuno de Torra», ironizan.