Álvaro Pérez, «el Bigotes», vestido con un polo blanco y acompañado de su abogado - Jaime García

«El Bigotes», al tribunal de Gürtel: «Si ven que mi vehemencia me lleva al desastre, avísenme»

Reconoce su firma en una factura en la que figuraban 170 euros y el nombre de Ana Mato. «La firmita esa sí es mía»

MadridActualizado:

Ha tardado algo más de una hora en empezar declarar, pero no ha decepcionado. El considerado por la Fiscalía número 3 de la trama Gürtel, Álvaro Pérez, apodado «el Bigotes», se ha presentado ante la Sala como un simple «creativo», un organizador de eventos, desvinculándose así de las contrataciones de las empresas de Correa con administraciones públicas de la Comunidad Valenciana. Información que ayude a esclarecer los hechos no ha aportado (de hecho se ha negado a contestar a las preguntas de las partes), pero sí está dejando innumerables perlas que corroboran su fama de charlatán y de «showman».

«El Bigotes» se ha llegado a dirigir al tribunal para decir a los magistrados que le avisen si «mi vehemencia me lleva al desastre» o si dice muchas palabrotas. «Yo soy defensor del taco, como Camilo José Cela» o «disculpen que no haya podido traer mi tumor aquí» (en alusión a un cáncer de próstata que dice que los medios no se creen) han sido algunas de las ocurrencias del imputado ante un presidente del tribunal que, atónito, y le ha advertido: «No le permito ni una más».

Pérez ha negado que pagara distintas cantidades de dinero al exalcalde de Pozuelo Jesús Sepúlveda (exmarido de Ana Mato), y ha atribuido las iniciales J.S. a su asesor José Sevilla, quien, según ha dicho, era quien se encargaba de liquidar todas sus deudas.

«El Bigotes» ha sostenido que las conversaciones que ha tenido con Sepúlveda (en relación a la organización de eventos del PP) siempre fueron en Génova y no en el Ayuntamiento de Pozuelo («nunca lo he pisado») y que no tuvo más trato con el exregidor que con quien sería director de campaña del PP Juan Carlos Vera.

Sobre la celebración de dos cumpleaños de los hijos del matrimonio Sepúlveda-Mato, el imputado ha negado que se encargara de contratar a la empresa que organizó estos eventos, a diferencia de lo que sostiene la UDEF. «Jamás he tenido nada que ver con la fiesta de esta criatura, jamás he estado en su casa ni nada. Yo no pasaba desapercibido, llevaba un bigote espléndido y nadie se olvidaba de mí».

Reconoce una firma

Pese a asegurar que no ha hecho ningún regalo al entonces matrimonio, sí ha reconocido, sin embargo, su firma en una factura en la que figuraban 170 euros y el nombre de Ana Mato. «La firmita esa sí es mía», ha dicho.

Sobre las empresas de Correa, el imputado ha asegurado que nunca ha conocido la situación financiera de las empresas de Correa porque él solo se dedicaba a trabajar, a montar escenarios. «Me he dejado mi vida trabajando para el PP; los años con Correa he trabajado como un condenado, de día y de noche, y me he perdido los primeros años de la infancia de mis hijos».

El primer gran juicio a la trama Gürtel de corrupción dilucida responsabilidades de una red que anidó en administraciones del Partido Popular. El Ministerio Público, que solicita cinco años y dos meses de cárcel para «el Bigotes», considera a Pérez el responsable de una empresa filial de la trama en la Comunidad Valenciana.

Según esta visión de lo que sucedió, «el Bigotes» era el responsable de Orange Market, la filial valenciana de Special Events, la compañía de la Gürtel que organizaba actos y mítines políticos para partidos. Orange Market se adjudicó numerosos contratos públicos y actos electorales en la Comunidad Valenciana, a pesar de que estos hechos no son enjuiciados en esta vista, sino en otra pieza separada.

Caja B de Correa

En este juicio, la Fiscalía acusa a Álvaro Pérez de entregar «gran parte» de los regalos con los que la trama agasajó al exalcalde de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón Jesús Sepúlveda, «con pleno conocimiento de su causa». El Ministerio Público relata que «el Bigotes» se encargó de abonar a Sepúlveda una «retribución periódica», que en un primer momento consistió en el pago de 3.000, y luego se elevó hasta los 6.000. Esta asignación periódica procedía de la caja B que amasó el cabecilla, Francisco Correa.

Anticorrupción va más allá y señala que la intervención de «el Bigotes» permitió que las empresas de la trama contrataran a unas sociedades para organizar las fiestas de cumpleaños de los hijos de Sepúlveda y su exmujer Ana Mato, la antigua ministra de Sanidad. Estos regalos son una de las razones por las que Mato es juzgada como partícipe a título lucrativo, por haberse beneficiado sin conocer los delitos.

Aun así, el supuesto número dos de la trama Gürtel, Pablo Crespo, limitó ayer las tareas de Pérez a las funciones creativas como director de producción. «Es un artista, el mejor escenógrafo que conozco, pero sería capaz de arruinar una mina de oro», expresó el antiguo secretario de organización del Partido Popular de Galicia. Le atribuyó las innovaciones que sus empresas introdujeron en la celebración de mítines políticos en España en los últimos tiempos.

Con dicha reflexión, la mano derecha de Francisco Correa trató de exculpar a «el Bigotes» de cualquier responsabilidad en las empresas de la trama y, por tanto, de cualquier delito que las compañías pudieran cometer con sus negocios. La Fiscalía considera que la red corrupta pervirtió la función pública y saqueó las arcas del Estado.

Con la misma intención, el capo de la trama, Correa, aseguró en una de las jornadas de su interrogatorio que él fue el único que pagó dinero a los políticos que reconoció haber sobornado. Una confesión que exoneraba, entre otros, al propio «Bigotes», quien está cansado de que le identifiquen como el supuesto número tres de la red, cuando considera que no debería ni estar acusado en esta causa.