Diego Torres, socio de Iñaki Urdangarín - vanity fair
«caso nóos»

Diego Torres habla por primera vez a una revista: «En ocasiones he temido por mi vida»

El socio de Iñaki Urdangarín en el Instituto Nóos reparte estopa contra la institución, el yerno del Rey y políticos como el socialista José Blanco. Asegura que le ofrecieron dinero y un empleo en Telefónica para n

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El supuesto socio de Iñaki Urdangarín en el Instituto Nóos, una asociación sin ánimo de lucro que recibió presuntamente seis millones de euros de las Administraciones Públicas, ha resquebrajado su silencio. Concede una entrevista a la revista «Vanity Fair» y se desgañita a gusto contra el yerno de Don Juan Carlos. Diego Torres está acusado de prevaricación, fraude, malversación, delito contra Hacienda, falsedad documental, estafa y blanqueo.

Su estrategia de defensa se basa en repartir estopa contra todos los miembros de la Casa del Rey que encuentra: según sus acusaciones, todos conocían los manejos de Urdangarín y su esposa, la Infanta Cristina. En una primera y extensa entrevista, durante más de seis horas de conversación, Diego Torres explica su «modus operandi», su relación con Zarzuela... Dice, entre otras lindezas, que «el abogado de Iñaki» le ofreció «200.000 euros y un trabajo en Telefónica-Argentina a cambio de asumir más responsabilidad en el caso. Otros llegaron al millón de euros».

En su disparadero coloca a Don Juan Carlos, al antiguo secretario de las Infantas, Carlos García Revenga, al político socialista José Blanco (de quien asegura «medió para que el PSOE de Baleares no pidiera una comisión de investigación parlamentaria sobre el caso Illes Balears Fòrum», una de las gestiones donde habría presuntamente desviado dinero el Instituto Nóos, merced a la intervención compartida de Torres y su socio, el exjugador de balonmano. «Iñaki era un paquete», no tiene remilgos en aseverar, criticando directamente la ignorancia de su colega. Torres añade que quizás la Casa del Rey intervino sus comunicaciones, puesto que un día llegó a su casa y encontró la instalación eléctrica descolgada. «En ocasiones he temido por mi vida», reconoce en otro momento de la entrevista.

De forma paradójica con el resultado de su cuestionario, Torres persiste en la idea de que obraron bien en la gestión del Instituto: «Quizás negarlo todo y echarle la culpa a los demás es una estrategia básica y esperable, pero no lo entiendo. Lo hicimos bien, lo supervisaron y lo podemos demostrar». Y repite, como si estuviese frente al juez, y no frente a dos periodistas: «Las cumbres de Valencia y Baleares fueron deficitarias para el Instituto Nóos, pero el objetivo era hacerlas, no lucrarse».

Asegura, respecto al incremento de su patrimonio personal, que sí tenía cuentas en Andorra, admite, si bien habría decidido, conforme a su confesión, «mover ese dinero a Luxemburgo, pero eso no es ilegal». Torres se enfrenta a 16 años y medio de prisión en el «caso Nóos» que instruye el juez José Castro en Palma de Mallorca.