El detenido hace una reverencia ante el Rey en la recepción posterior a la proclamación - facebook
doble vida

Un estudiante se fabrica una doble vida y logra asistir a la primera recepción del Rey

Ha sido detenido por la Policía en Madrid acusado de cobrar 25.000 euros a una persona por un falso informe del CNI

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Francisco Nicolás Gómez Iglesias, de 20 años, quizá no sea el alumno más brillante del Centro Universitario de Estudios Financieros, donde cursa tercer curso, pero desde luego probablemente sí el más avispado y audaz. Solo así se explica que intentara tomar el pelo a distintos empresarios de éxito y dirigentes políticos, ante los que se hacía pasar por un alto cargo de cualquier institución pública, incluido el CNI. Precisamente, el «jugar a los espías» fue su perdición, ya que fue detectado después de falsificar un informe de ese organismo y venderlo a una víctima por 25.000 euros. Ahora se le acusa de estafa, falsedad documental y usurpación de funciones públicas.

La Unidad de Asuntos Internos de la Policía le detuvo el pasado martes en Madrid a este joven, al que se intervinieron varios informes supuestamente oficiales que habían sido elaborados por él, placas de la Guardia Civil y de la Policía Municipal y un lanzadestellos que ponía en los coches que utilizaba, normalmente caros y de alquiler, para demostrar que era una autoridad pública. De paso, se saltaba los semáforos y evitaba los atascos.

Con estos medios rudimentarios y su labia superaba cualquier control de seguridad y podía acceder con facilidad a distintas autoridades, como se demuestra en estas imágenes de su página de Facebook. Así, estuvo en la recepción ofrecida por Felipe VI con motivo de su proclamación, en desayunos informativos, en el palco del Bernabéu, con empresarios del Ibex 35...

El estudiante, según informaba ayer «El Confidencial», podría haber estafado a decenas de personas a las que habría prometido negocios suculentos presumiendo de contactos privilegiados en el Gobierno y el CNI. Se ha comprobado que Goméz Nicolás se llegó a identificar, entre otras cosas, como responsables del PP, de la Oficina Económica de Moncloa y de Vicepresidencia del Gobierno.

Para dar aún mayor cobertura a su engaño, enseñaba las fotografías que se había hecho junto a algunas personalidades utilizando diferentes argucias, como abordarles en algún evento público o desayunos informativos, en los que llegó a sentarse en mesas presidenciales. Luego les proponía negocios. Hasta se puso en contacto con Cristóbal Martell, abogado de Pujol, haciéndose pasar por agente del CNI y enviado del Gobierno y pidiéndole dinero por mejorar la situación del político y su familia... Todas las barreras se las saltó, excepto la última: una fiesta de la Embajada de USA en la que le pararon en la puerta.

Los agentes habían detectado que podría estar preparando una estafa, pues había impreso en una copistería madrileña un informe falso del CNI. El chaval se lo «colocó» a una posible víctima por 25.000 euros. Se presentó a la cita en un vehículo de alta gama con chófer que había alquilado.

Este año no ha aparecido por clase. Sus compañeros pensaban que estaría en «otras cosas». Siempre anduvo en otros asuntos, por eso iba a clase «poco». Cuentan que siempre se tenía que ir para «hacer algo crucial relacionado con el PP y en el Gobierno», que hablaba en público como si llevara 20 años en una tribuna y que era hijo de un pez gordo. Pero nunca supieron de cuál. Todo en esa historia resultaba impreciso y grandilocuente.