Lona publicitaria de grandes proporciones en Barcelona que recuerda el Tricentenario
Lona publicitaria de grandes proporciones en Barcelona que recuerda el Tricentenario - ABC

Tricentenario, 86 millones para reinventar la historia de España

La celebración de los 300 años de la guerra de 1714 es un arma de propaganda de Mas

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El Tricentenario es el Año Cero del independentismo catalán y el Centro Cultural Born, su santuario. Para el Gobierno de Artur Mas habrá un antes y un después en 2014. Se refiere al proceso secesionista, no a su carrera política, cuestionada ante la imposibilidad de celebrar en este año una consulta ilegal -lo dicen sus propios consejeros-, eje de su mandato.

Hacer coincidir la fecha del referendo sobre el Estado propio, previsto para el 9 de noviembre, con el 300 aniversario de la guerra de 1714, que según el mundo soberanista supuso la pérdida de derechos y libertades para Cataluña, no es gratuito. Tanto en el sentido literal, pues el coste es millonario tal como informó ayer ABC, como en el figurado, ya que supone una poderosa arma de propaganda del proyecto de Mas. Lo de arma viene a cuento por el tono bélico que el entorno nacionalista otorga al proceso, empezando por el propio «president», quien asegura que los votos en las urnas son «las bayonetas de 1714».

Explicar, en clave independentista, lo ocurrido en aquella fecha ha costado al Gobierno catalán 86 millones de euros. El grueso se lo ha llevado la conversión del antiguo mercado del Born y los restos arqueológicos que en este recinto se hallaron, en un Centro Cultural dedicado a recordar aquellos sucesos, pero no como un conflicto de sucesión entre dinastías, sino como una guerra entre España y Cataluña. La guerra inspira incluso el menú que ofrece el bar-restaurante del Centro, para muchos «el museo de la independencia» de Cataluña. «Bombas del Conde-duque de Olivares», «Bombas de Espartero», «Platillo del Mal de Almansa» o « Platillo de los menudillos de Felipe V» están incluidos en la oferta. La Generalitat trasladará los actos institucionales de la Diada del 11 de septiembre, que hasta ahora tenían lugar en el Parque de la Ciudadela, al recinto exterior del Born, presidido por una gran bandera catalana cuyo mástil mide 17,14 metros de altura. La celebración del Tricentenario incluye actos y conferencias en toda Cataluña, convenientemente promocionados por la Consejería de Presidencia de la Generalitat, que ha dedicado 241.879 euros a dar publicidad de los mismos. El pasado miércoles, el presidente de la Generalitat asistía a uno de los actos del Tricentenario en Talamanca, donde tuvo lugar la «última victoria catalana antes de la derrota final de 1714».

Idear, planificar, coordinar y dirigir los actos del Tricentenario le ha costado al Gobierno autonómico más de un millón de euros, los pagados a la empresa Magmacultura para que creara una oficina técnica sobre este evento. Igualmente costosa ha sido la realización de audiovisuales e inserciones publicitarias encargada a las empresas Karavan Productions Films, SL (72.539 euros), Carat España, SAU (233.772 euros) y Media Planning Group, SA (dos contratos de 3,6 millones y 460.000 euros).

Esculturas efímeras

Pero Barcelona es, sin duda, el principal escenario de esos festejos. El Ayuntamiento, que al igual que el Ejecutivo catalán está gobernado por CiU, ha preparado 80 actividades y un presupuesto de dos millones de euros. El tributo municipal a esa conmemoración incluye, entre otras iniciativas, la instalación de siete «esculturas efímeras» -¿qué se hará después con ellas?, ha preguntado el líder del PP en el Ayuntamiento, Alberto Fernández- repartidas por toda la ciudad y que cuestan 539.000 euros. La «performance», en la que han participado arquitectos internacionales, es supervisada por Benedetta Taglibue.