«Los que piden la consulta son los primeros que no quieren que la haya»
Pere Navarro posa para ABC en un parque de la localidad barcelonesa de Tarrasa - ines baucells
entrevista a pere navarro

«Los que piden la consulta son los primeros que no quieren que la haya»

El líder del PSC está convencido de que del desafío secesionista se sale reformando la Constitución y convocando un referéndum en toda España para validar un modelo federal

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Pere Navarro nos cita para entrevistarle no sólo en plenas fiestas navideñas sino el día de su cumpleaños. Normal que nos diga que los domingos también trabaja, sea en actos de partido puro y duro, sea en actividades culturales y asociativas. Que no está el PSC para saltarse ni una partida de petanca. Cuando pilla un domingo libre, por las mañanas le gusta salir a pasear con su mujer, Àngels, y más ocasionalmente con sus hijas de 26 y 21 años. Por la tarde le gusta leer.

Siempre ha sido así para él porque viene de la política municipal. Ahora le toca tratar de enderezar la nave de un partido que se hunde a plomo en las encuestas y cuyo mensaje ha llegado a no entender casi nadie. «Yo creo que el PSC nunca ha renunciado a la centralidad ni a su vocación transversal», pondera, «pero cuando las cosas van mal la gente tiende a radicalizarse y las posiciones radicales toman más protagonismo». Le quita todo el hierro que puede a las encuestas que auguran que Ciutadans devenga tercera fuerza en Cataluña, por delante del PSC, y afirma que «la gente volverá a creer en nosotros» y que «nuestro discurso ha estado siempre muy claro»…

Problemas de percepción

«Perdone pero no...», discrepamos con toda la dulzura posible. Él admite que «podemos haber tenido problemas de percepción», pero insiste en que el PSC ha sido y será siempre «el partido pensado para que los catalanes no tengan que elegir entre papá y mamá». Se reclama guardián de los valores de «la Barcelona abierta de los Juegos Olímpicos que servía de contrapeso a la Cataluña nacionalista de CiU».

Denuncia que la Cataluña actual vuelve a estar «más encerrada en sí misma que nunca» y cree que eso ocurre con la ayuda de «una parte de España que esto ya les gusta, que ya les viene bien que haya hispanofobia en Cataluña y catalanofobia fuera, porque eso alimenta las expectativas electorales de algunos». Concluye que Cataluña y España tienen a su juicio «los peores presidentes de gobierno en el peor momento». Toma ya.

De acuerdo con Rubalcaba

Por cierto, ¿hasta qué punto él y Alfredo Pérez Rubalcaba están de acuerdo sobre el problema catalán? ¿Al cincuenta, al setenta, al cien por cien? «Bastante de acuerdo», dictamina Navarro, satisfecho con la declaración de Granada. Es evidente que este hombre no sólo se esfuerza en transmitir, sino que tiene una enorme fe, en su plan de reformar la Constitución Española para proponer un modelo federal que una vez ratificado en referéndum por los ciudadanos de toda España (catalanes incluidos) permitiría aprobar un nuevo Estatut, es decir, un nuevo y más ventilado marco de relaciones.

¿Se acabaría ahí y para siempre todo el lío? Pues tampoco, admite con una gran sonrisa. «Probablemente seguiremos discutiendo siempre a cuenta de la financiación, pero es que Alemania es un Estado federal y todavía lo pelean, eso es un proceso de negociación como cualquier otro, como la PAC en el seno de la UE, hay intereses radicalmente contrapuestos entre países, saltan chispas… y al final nos ponemos de acuerdo», razona.

Él pide ir despacio, con ritmo de carrera de fondo, para arreglar el desencuentro territorial y en cambio pisar el acelerador para resolver los problemas más acuciantes, que son los relacionados con la crisis: «Mañana Cataluña no será independiente, ni será federal, ni será más centralista o menos. Pero mañana continuará habiendo un 5 por ciento de la población que tendrá que ir a los bancos de alimentos, o niños sin escuela porque sus padres carecen de recursos, o jubilados que tendrán que mantener a sus hijos y a sus nietos con sus pensiones cada vez más reducidas».

Por todo ello le parecen «impresentables» las mentiras de unos y otros. A su juicio la mentira más gorda de todas es la de pretender que habrá consulta soberanista «cuando lo impide el mismo procedimiento de los que la han propuesto». ¿Estamos hablando de autosabotaje deliberado? «Es que ellos son los primeros a los que no les interesa que haya consulta, lo único que les interesa es engordar la tensión, si no, lo habrían hecho como en Escocia».