El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, a su llegada a la Cumbre de los Jefes de Estado
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, a su llegada a la Cumbre de los Jefes de Estado - EFE

Rajoy no descarta una gran coalición con el PSOE para evitar un modelo «a la portuguesa»

El PP cifra en 5 puntos la diferencia necesaria para poder gobernar

SARA MEDIALDEA
/BarcelonaActualizado:

El objetivo que se fija el PP para el 20-D es ganar las elecciones por el mayor margen posible. Pero a estas alturas del partido, llegar al 30 por ciento de apoyos -la mejor de las encuestas no les dan más del 28- se antoja una tarea titánica. Convencidos de que serán la fuerza más votada pero se quedarán lejísimos de la mayoría absoluta, fuentes de la dirección de campaña resaltan la importancia de marcar distancia con el siguiente partido. Una distancia que sería, dicen, «razonablemente amplia» si alcanzara los cinco puntos.

A horas de que finalice la campaña electoral, en el PP indican que todo ha cambiado en la situación política españo por la entrada de dos nuevos partidos: Ciudadanos y Podemos. «Ahora, los puntos que sube una formación no se traducen de inmediato en más escaños», porque deben repartirse entre más fuerzas políticas. Eso se notará sobre todo en las pequeñas provincias, donde habitualmente solo se repartían diputados PP y PSOE, y donde a partir del domingo podría haber también escaños para los emergentes.

De ahí que en el PP no dejen de lanzar advertencias, mitin tras mitin, sobre el peligro de ese llamado «tripartito» que uniría a todas las fuerzas contra un hipotético gobierno del PP. Algo que llevaría, advierten, a una situación «a la portuguesa», que abriría el melón sobre asuntos tan delicados como el euro o Cataluña y que podría poner en riesgo la recuperación económica.

«PSOEmos»

Esta es la base del discurso popular en esta campaña, y frente a ella, oponen su alternativa: a falta de una mayoría absoluta -casi nadie confía ya en el PP en poder repetir el «milagro Cameron», vencedor absoluto pese a todas las encuestas en contra-, Rajoy ha pedido un pacto de gobierno que garantice «la estabilidad». Y que evite, de paso, la «alianza radical de izquierdas». Frente al «PSOEmos», dicen, «el voto útil al PP».

Y si no fuera posible, aún tienen un último cartucho: plantear la gran coalición a la alemana: PP y PSOE unidos, que diera confianza y estabilidad. Un gran pacto que, adelanta, sería complicado de alcanzar con un Pedro Sánchez al que ven «más en el tacticismo» y «poco consistente». Está más cerca de su idea de España, dicen, Susana Díaz, la presidenta de la Junta de Andalucía y rival directa de Sánchez por el control futuro del partido.

El otro gran asunto pendiente en estas elecciones es el del proceso separatista en Cataluña. El presidente Rajoy habló ayer de ello largo y tendido en un foro informativo en Barcelona. Y se mostró más dispuesto que nunca a entablar diálogo. Como decían en su entorno, «él está preparado para hablar y negociar».

Límites infranqueables

Rajoy cree que una vez que haya un gobierno en Cataluña -y espera el presidente que sea un gobierno normal, de gente seria-, «sin duda habrá que hablar» sobre la situación catalana. En cualquier caso, los límites serán siempre los mismos: la unidad de España, la igualdad de todos los españoles, la soberanía nacional y el cumplimiento de la ley, que «es sinónimo de civilización».

«Yo propongo hablar, con los límites antes señalados», aseguró. Por ejemplo, en financiación autonómica, que cambiara en 2016. Otro de los principios infranqueables es el de la igualdad entre españoles: «Estoy a favor, y lo estaré siempre, de la unidad de España y la soberanía nacional. Ustedes tienen derecho a votar sobre lo que será Santiago de Compostela y yo tengo derecho a votar sobre lo que será Barcelona».

Reuniones con Mas

Rajoy explicó que ha celebrado con Mas múltiples reuniones, «en público y en privado». Algunas de estas últimas se han llevado a cabo en un domicilio próximo a La Moncloa, pero no en el Palacio. Sobre la posible reforma constitucional, insistió en su mensaje: se puede hacer, pero siempre con el máximo consenso. Y, en todo caso, deberá verse por las nuevas Cortes.

La campaña electoral llega hoy a su fin. Para el PP, será con un doble mitin: un primer cierre en Valencia -una de las comunidades donde más diputados están en juego- y una cena-mitin en Madrid, en la que se darán los últimos mensajes en el más encarnizado duelo electoral que se recuerda. « La noche electoral va a ser larga», auguran en el PP.