Cómo evitar que los amigos de lo ajeno hagan el agosto con su casa

Atender a una serie de consejos puede frenar a los ladrones, que tienen en las vacaciones su temporada alta

MADRIDActualizado:

El periodo de vacaciones estivales es agosto para los enemigos de lo ajeno. Durante los meses de verano aumentan el número de robos en las casas. Los ladrones vigilan los hogares para identificar aquellos que están vacíos y poder así actuar más fácilmente. Por eso, antes de coger las maletas y comenzar nuestros días de descanso conviene tener en cuenta una serie de recomendaciones que pueden obstaculizar mucho la tarea de los asaltantes.

«Es importante conseguir que parezca que la casa no está deshabitada», comienza por resaltar Javier Serrano, portavoz de Securitas Direct. Y es que en estos meses los ladrones vigilan las casas con antelación y hay muchas formas de despistarles para que no se den cuenta de nuestra ausencia. Desde Prosegur insisten igualmente en la discreción de los propietarios a la hora de ausentarse de las viviendas. «Que la casa cobre vida», señala Israel Casaseca, director comercial de Prosegur Alarmas, al hablar del periodo de vacaciones o incluso en el día a día «porque es una época en la que estamos más tiempo en la calle».

La Policía emite igualmente consejos a tener en cuenta en esta época del año. No está de más tomar precauciones, porque los números confirman que la amenza es real. Durante todo 2017 se registraron 105.000 robos en España, cerca de 300 al día. En la Comunidad de Madrid, cada día se denuncia una media de 37,4 robos con fuerza en viviendas. Un total de 3.374 en toda la región durante los tres primeros meses del año, según la estadística más reciente del Ministerio del Interior.

Cada día se denuncia en Madrid una media de 37,4 robos con fuerza en pisos

Y si bien la intención no es alarmar sí que se trata de concienciar a los ciudadanos para lograr que se reduzca dicho número. Además recomiendan «no dejar dinero ni objetos de valor, y si no hay más remedio, manténgalo en lugar seguro», así como hacer «una relación detallada de objetos de valor, joyas, aparatos audiovisuales, ordenadores, etc… con sus números de serie y/o inscripciones, para facilitar su identificación en caso de ser recuperados tras un robo». Algunos consejos básicos, pero que a menudo se olvidan, pueden frenar a los ladrones.

1. Comprobar bien las puertas y ventanas. Por muy obvio que pueda parecer, no está de más confirmar «que dejamos las ventanas bien cerradas y la puerta con la vuelta de llave», afirma Javier Serrano. «Sorprendería la de veces que los ladrones entran fácilmente a los hogares por este tipo de descuidos», asegura este experto.

2. El factor luz. «Conviene poner temporizadores para programar las luces entre las 21 y las 24 horas», señala Serrano, «y que alguien de confianza vaya cambiando la altura de las persianas, que nunca deben estar totalmente cerradas», añade.

3. Atender las vías de comunicación. Desviar el teléfono fijo a nuestro móvil también puede ayudarnos porque «si nos llaman a casa a distintas horas del día y nunca atendemos deducen que no estamos». Y que alguien recoja el correo en el buzón para evitar que se acumulen las cartas.

4. Evitar la exhibición en las redes sociales. Con la redes sociales, sin darnos cuenta, «facilitamos demasiada información a los ladrones». El portavoz de Securitas Direct recomienda evitar publicar en Facebook, Instagram y en otras redes los detalles de nuestros planes de viajes. Hay que olvidarse de mensajes como «no me veis el pelo por Madrid en un mes» y publicar las fotos de nuestros viajes «a la vuelta, cuando ya estamos en casa». Querer dar envidia a los amigos puede salir caro. Y tampoco conviene olvidarse de desconectar nuestro geolocalizador.

5. Aprovechar las posibilidades de la tecnología. Todas aquellas viviendas que cuentan con sistema de alarma están supuestamente más protegidas pero también en estos casos hay que tomar prevenciones y aunque parezca evidente, asegurarse que se ha quedado conectada, descuido más recurrente de lo que puediera parecer. Israel Casaseca recuerda que hoy en día «la tecnología nos posibilita una ventana para ver lo que está pasando». Las empresas de alarmas y seguridad cuentan con aplicaciones móviles desde las cuales «los propietarios pueden ver la casa, activar o desactivar la alarma», añade. Un sistema que está conectado con vigilantes e incluso con la Policía y que puede evitar muchos robos.

6. Llave a mano para posibles emergencias. Conviene que alguien de nuestra confianza se quede con una copia de las llaves por si ocurre alguna incidencia o bien recurrir a empresas donde guardan tus llaves y «un vigilante se desplaza a la vivienda con ellas si fuese necesario», subraya el director comercial de Prosegur Alarmas.

Comunidades de vecinos

Cuando se trata de urbanizaciones hay medidas adicionales que se deben tener en cuenta. Desde el Colegio de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid) han facilitado una serie de consejos sencillos para extremar la seguridad en dichos casos. Para empezar, «es importante que todos los vecinos tengan por norma no abrir la puerta del portal a desconocidos, porque este gesto compromete la seguridad de todos». Es común que los delincuentes se hagan pasar por revisores de gas o comerciales de telefonía móvil o de compañías eléctricas con el propósito de estafar o de obtener información sobre los pisos. La colaboración de los miembros de la comunidad es clave. Por ello, es importante dar aviso a la Policía si ven a personas desconocidas merodeando por la finca o si observan algún tipo de marca extraña en telefonillos o puertas. Cuando hay obras en el edificio y se instalan andamios, éstos pueden servir de acceso por lo que se aconseja «poner alarmas o vigilancia» y es recomendable que cualquier operario que acceda a la finca «esté acompañado por un responsable de la comunidad». Y en el caso de bajos locales comerciales, se recomienda estar vigilantes a ruidos extraños porque «uno de los métodos más utilizados por los ladrones es el butrón realizado a través de los cuartos de limpieza o salas de calderas».