El Gobierno no cruzará las líneas rojas sindicales en los convenios

El gobernador del Banco de España exige al Ejecutivo una modificación laboral «profunda» que no «debe esperar ni un minuto»

G.SANZ, À, GUBERN
MADRID, BARCELONA Actualizado:

El Gobierno socialista no quiere líos con los sindicatos a diez meses de las elecciones generales y Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato «in péctore» a enfrentarse con Mariano Rajoy, menos. Así que ayer, en su faceta de portavoz del Ejecutivo, Rubalcaba confirmó que la reforma de la negociación colectiva que aprobará el Consejo de Ministros el próximo viernes no irá más allá de los puntos que habían acordado UGT y CC.OO. con la CEOE y que había llevado a Ignacio Fernández Toxo a decir este lunes que ambas partes estaban a solo «quince minutos» de llegar a un acuerdo. Esos puntos serán «la base» del decreto ley o proyecto de ley que remita el Consejo de Ministros a las Cortes, algo considerado claramente insuficiente por la patronal.

La idea del Gobierno es: «buscamos flexibilizar la negociación colectiva pero garantizando que no se obtiene a costa de la seguridad (en las condiciones laborales) de los trabajadores», explicó Rubalcaba. Preguntado entonces si el Gobierno va a legislar con tiento al respecto, ironizó diciendo: «con tanto tiento como tuvieron los agentes sociales para llegar a quince minutos del acuerdo». El «número dos» del gabinete lamentó la ruptura del diálogo social en este punto porque la reforma de la negociación colectiva es «necesaria» para el saneamiento del mercado laboral, pero confía en que eso no afecte a otros aspectos del diálogo social.

«Esfuerzo extraordinario»

Y mientras el Gobierno intenta pasar de puntillas sobre la reforma colectiva , el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, lanzó ayer un mensaje contundente: la reforma laboral es urgente, y hay que hacerla en profundidad. En su intervención en las jornadas de Sitges (Barcelona) del Círculo de Economía instó al Gobierno a «no esperar ni un minuto» en acometer una reforma que dada la catastrófica situación del paro en España requerirá «un esfuerzo absolutamente extraordinario». El tipo de reforma que propugna el Banco de España es claro, el que nos acerque a países de nuestro entorno con un marco más flexible. «España ha hecho reformas de todo tipo para acercarse a Europa menos en el empleo», dijo, convencido de que sin avanzar en este campo no hay salida a la crisis a medio y largo plazo.

Somos una excepción en el mundo, vino a decir el gobenador, sólo igualados en desempleo por Suráfrica. «No hay una peculiaridad española», dijo señalando la burbuja inmobiliaria o la poca productividad, que explique un paro del 20%, señaló, sólo un marco legal e institucional obsoleto que es preciso reformar «de manera profunda». La reforma debe tener «la flexibilidad suficiente para que el país pueda crecer y, a la vez, proteger al trabajador, pero de forma que no impida la flexibilidad», concluyó.

El gobernador también fue contudente al asegurar que los objetivos de déficit de las administraciones «se deben cumplir, sin excepciones». Hay que recordar que los presupuestos de la Generalitat, hechos públicos esta semana, presentan para este año un déficit del 2,66%, el doble de lo exigido por el Gobierno. Fernández Ordóñez no quiso arremeter contra el consejero catalán de Economía, Andreu Mas-Colell pero sí fue claro al señalar que la contención es «crucial para la credibilidad de España». En igual línea se pronunció el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, al reiterar que cumplir el objetivo de déficit es prioridad «absoluta».

Sobre la reforma financiera, Fernández Ordoñez recordó que España tiene 4 o 5 cajas de ahorros en riesgo de ser intervenidas si no cumplen con los requisitos de capital fijados por el Gobierno.