Los vinos españoles más amenazados por la guerra comercial de Trump

La posible subida de aranceles a Francia podría afectar también a las ventas de España a Estados Unidos

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Donald Trump ha amenazado con emprender una guerra de aranceles contra los vinos franceses para favorecer a los productores de Estados Unidos. La medida, en caso de llevarla a práctica, podría afectar también a los caldos españoles, puesto que la suerte del comercio exterior de los países de la Unión Europea está unida.

A juicio de Trump, el comercio de vino entre Francia y Estados Unidos está «desequilibrado» a favor de los franceses. Y se propone remediarlo imponiendo nuevos y más altos aranceles.

Estados Unidos es el cuarto productor mundial de vino, por detrás de Italia, Francia y España, según datos de la Organización Internacional del Vino. Pero, a su vez, es el primer consumidor, por delante de Francia e Italia. El saldo de Estados Unidos es, por tanto, negativo, a diferencia de los otros, exportadores como España. Solo Reino Unido, no productor, supera a Estados Unidos como mayor importador en el mundo. Estados Unidos, por tanto, necesita comprar muchos litros de vino. Sus principales proveedores son Italia y Francia. España ocupa la quinta posición.

Estados es el tercer mercado más importante para los vinos españoles, solo superado por Reino Unido y Alemania. En Estados Unidos se vende un 4% de la producción nacional total de vino. La denominación de origen protegida más expuesta a las es Calatayud (Aragón), puesto que el 22% de su producción acaba en EE.UU, según datos de 2017 del Ministerio de Agricultura. Muy expuestos están también Yecla (Murcia), Sierra de Salamanca (Castilla y León), Priorat (Cataluña), Vinos de Madrid, Campo de Borja (Aragón) y Chacolí de Getaria (País Vasco), con entre un 10 y un 15% de su producción. El resto están por debajo del 10%.

Un nueve por ciento de las exportaciones de España tienen como destino Estados Unidos. Las denominaciones de origen más afectadas si tenemos en cuenta solo el comercio exterior serían Gran Canaria, Lanzarote, Tierra de León e Ycoden-Daute-Isora (Tenerife). En todas ellas más del 75% de sus ventas al extranjero son a Estados Unidos; aunque en el conjunto de su producción, principalmente destinada al comercio interior, es en realidad un porcentaje bajo. Chacolí de Getaria y Vinos de Madrid, con más de la mitad de sus exportaciones destinadas a Estados Unidos, sí tienen comprometido un porcentaje mayor de su producción, por encima del 10%.

En litros, Cava, denominación de origen repartida en varias comunidades autónomas, sería la más afectada, seguida de Rioja, Cariñena (Aragón), Rias Baixas (Galicia) y Jumilla (Murcia). Estas dos últimas, con un 9% de su producción, y Cava, con un 8%, serían las más comprometidas.

Muchas denominaciones de origen españolas estarían al margen de cualquier amenaza puesto que apenas venden a Estados Unidos, aunque indirectamente estarían afectadas dentro del daño al sector del vino español. Algunas de las denominaciones de origen con mayor producción que no exportan nada o prácticamente nada allí son Valdepeñas (Castilla-La Mancha), Condado de Huelva (Andalucía) y Ribera del Guadiana (Extremadura).

España ya recibió el primer golpe de la guerra mundial comercial emprendida por el presidente de Estados Unidos a finales del año pasado. Las exportaciones de oliva negra a Estados Unidos se han desplomado por los aranceles impuestos a España, acusada por Trump de competencia desleal por las ayudas recibidas desde la UE.