Las tres salidas que le quedan a España si continúa el acoso de los mercados
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crisis de deuda soberana

Las tres salidas que le quedan a España si continúa el acoso de los mercados

Si el Banco Central Europeo mantiene su negativa a no comprar deuda soberana y la situación en los mercados empeora la única opción viable sería acudir al Fondo Europeo de Estabilidad, a cambio de más ajustes

madrid Actualizado:

Con una prima de riesgo desbocada, y el interés del bono a diez años en máximos históricos (esta misma semana superaba por primera vezel 7,5%), cada vez resulta más difícil para nuestro país poder financiarse de forma convencional.

Así, el insostenible interés de nuestra deuda prácticamente nos ha cerrado las puertas de los mercados y, de continuar el acoso, únicamente nos quedarían tres salidas.

1- Que el Banco Central Europeo (BCE) compre nuestra deuda soberana

Es la solución que prefiere el Gobierno español y la inmensa mayoría de analistas, ya que, como explica José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España «no tiene contrapartida», y es rápida. Además, sueficacia está probada, puesto que el organismo presidido por Mario Draghi ha intervenido de esta forma en anteriores ocasiones, hasta el punto de que acumula en sus balances 211.500 millones de euros en bonos soberanos de países de la eurozona.

Que vuelva a producirse, no obstante, es para Campuzano, «algo muy complejo» ya que el propio BCE no se molesta en ocultar que no le gusta. Uno de los miembros de su Consejo de Gobierno, Ewald Nowotny, afirmó literalmente en junio que el organismo «no quiere continuar con su programa de deuda soberana», y el propio Draghi lo repitió la semana pasada en una entrevista en la que afirmaba que «el objetivo del BCE no es resolver los problemas financieros de los países».

Tampoco apuesta por ella la Comisión Europea. Ambas instituciones consideran que es una suerte de «paracetamol», que solo sirve para cortar la fiebre y no para curar, y apuestan por la siguiente solución: que el Gobierno español pida al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) que compre nuestros bonos soberanos. Por ello, el BCE se niega a intervenir y acumula ya diecinueve semanas consecutivas sin comprar deuda soberana.

2- Que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) compre nuestra deuda soberana

El FEEF fue creado el 9 de mayo de 2010 para «salvaguardar la estabilidad financiera en Europa, otorgando ayuda financiera a los estados de la Eurozona que lo precisen». Estaba previsto que fuera sustituido por el más ágil Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) el pasado 1 de julio, pero el Tribunal Constitucional alemán provocó que se retrasara hasta septiembre, al anunciar que no se pronunciará sobre su legalidad -y, por tanto, sobre si Alemania debe apoyarlo o no- hasta el día doce de ese mes.

El Fondo es un organismo independiente que puede prestar, en caso necesario, hasta 440 millones de euros; y cuenta con garantías por hasta 780.000 millones. Llegó demasiado tarde para el primer rescate a Grecia, de 110.000 millones de euros, pero justo a tiempo para los de Irlanda (17.700 millones), en noviembre de 2010 y Portugal (26.000 millones) en abril de 2011, y el segundo rescate al país heleno (109.000 millones) en julio del año pasado.

Acudir al FEEF implicaría nuevos ajustes

No obstante, el FEEF ha sufrido dos modificaciones desde su creación, que le permiten ayudar a países con problemas financieros sin que estos tengan que pedir un rescate «tradicional». La primera, en el Consejo Europeo de julio de 2011, le otorgó nuevas funciones, entre ellas, financiar recapitalizaciones de entidades financieras -a través de préstamos a los Estados- y poder comprar bonos soberanos en el mercado secundario «siempre que haya un análisis del BCE que reconozca la existencia de circunstancias excepcionales y haya una decisión unánime de los países miembros del fondo». Y la segunda, en otro Consejo Europeo mucho más reciente, celebrado el 28 y 29 de junio de 2012, en la que se flexibilizaron los plazos y condiciones para poder para poder solicitar dicha compra de bonos y se permitió otorgar préstamos para recapitalizar la banca directamente a las entidades financieras -sin pasar por los Estados-, algo a lo que se acogió la banca española.

Esta es la solución que propuso el martes el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, pero, como recuerda Campuzano, acudir a ella «tiene condicionalidad». En otras palabras: aplicarla no saldría gratis. En primer lugar, el Gobierno español tendría que cursar una solicitud al FEEF y, tras ello, firmar un nuevo Memorándum de Entendimiento (MoU), en el cuál tendría que comprometerse a cumplir a rajatabla las recomendaciones de la Unión Europea, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y el procedimiento de desequilibrio macroeconómico.

Entre estas recomendaciones, cabe destacar la aceleración del aumento de la edad preceptiva de jubilación y la introducción del factor de sostenibilidad en las pensiones, la liberalización de los servicios profesionales y subir aún más el IVA -qué, como recuerdan los expertos, aún está por debajo de la media comunitaria pese a la última subida del 18 al 21%, en junio.

Por otro lado, la recepción que darían los mercados a una petición de ayuda española al FEEF es incierta, porque aún no se ha especificado cómo se articularía dicha operación, ni cuánto tardaría en aplicarse.

No obstante, el analista independiente José Luis Cava considera que los mercados recibirían dicha petición con subidas, y que la prima de riesgo caería. «Si España acude a ese fondo -afirma-, tendrá dinero para estabilizar la cotización de su deuda pública en los mercados», los cuáles, según el analista «se están viendo muy afectados por la falta de liquidez». Además, Cava estima que acudir al FEEF sería incluso mejor de cara a los mercados que la intervención del BCE «porque lo que realmente quieren los inversores es un instrumento que permanezca en el tiempo, y no actuaciones temporales».

Tampoco lo ve con malos ojos Martínez Campuzano, quién afirma que, «si es bien explicado, el mercado lo recibirá bien». Además, el estratega de Citi recuerda que, al menos, «el Tesoro podría seguir en el mercado, y se aliviarían los elevados intereses que actualmente tiene que afrontar». Además, añade, «siempre será mejor que el rescate».

3- Solicitar el rescate total

La solución que nadie quiere. El último en descartarla, anteayer mismo, fue el ministro de Economía, Luis de Guindos. A juicio de los expertos, sería innecesaria si se aplicara alguna de las medidas anteriores, lo que también sería preferible puesto que Europa, con las cifras en la mano, no se puede permitir un rescate total de España.

«Europa no puede permitirse el rescate»

De este modo, si bien el FEEF tiene a su disposición hasta 780.000 millones, la deuda de nuestro país alcanzó en el primer cuarto del año 774.549 millones según Eurostat (el 72% del PIB), lo que dejaría a la Unión Europea con las manos atadas si, como se prevé, Italia (un país cuya deuda alcanza la impresionante cifra de 1.946.212 millones de euros, el 123.3% del PIB) también necesitara apoyo.

Así, si finalmente y, en último extremo, nuestro país tuviera que ser rescatado, se tendría que producir una quita de parte de la deuda, esto es, dejar de pagar a algunos de nuestros acreedores, algo que provocaría una brutal pérdida de confianza no solo en nuestro país sino en toda la Eurozona, algo que Europa tampoco se puede permitir.