Pedro Clavería, CEO de CupoNation
Pedro Clavería, CEO de CupoNation - ABC

Pedro Clavería (CupoNation): «No pregonamos lo 'cool' que somos; simplemente somos rentables»

La empresa líder en cupones de descuento por Internet cumple tres años en España creciendo al mayor ritmo de Europa

MADRIDActualizado:

Buscar, o mejor, encontrar chollos en internet no es ninguna leyenda urbana. Ni algo que sólo le pasa a tu compañero de oficina. La clave está en saber dónde buscar. Con el objetivo de simplificar esta tarea (que en ocasiones puede llegar a ser ingente) nació hace tres años CupoNation, un portal que recopila los mejores cupones de descuento y las ofertas más jugosas de entre más de mil tiendas de la red. Con una facturación que, en 2015, superó los 40 millones de euros, su éxito está hoy fuera de toda duda.

La apuesta era sencilla y precisamente ello explica buena parte del triunfo. Se trataba de importar de Estados Unidos un modelo de negocio que allí funcionaba pero que en Europa apenas estaba comenzando: la profesionalización del sector de los cupones «on line». Tuvo, además, un trampolín dorado. Contó con el apoyo de la mayor aceleradora de Europa, la alemana Rocket Internet, y el fichaje de una de las grandes promesas de las redes, Pedro Clavería (Madrid, 1987) como consejero delegado.

Clavería había sido nombrado en 2013 el mayor «influencer» en Twitter, gracias a la invención de un algoritmo que le hizo ganar cientos de seguidores. Ello llamó la atención de Rocket y le otorgó los mandos del proyecto. Coincide en que la sencillez es la clave del éxito: «No nos dedicamos a enseñar lo ‘cool’ que somos, simplemente somos rentables», asegura en una conversación con Empresa.

Lo cierto es que es tan fácil utilizar estos cupones para ahorrar que cuesta creer que verdaderamente funcione. Sólo hay que copiar el código de descuento de la web de CupoNation y pegarlo en la casilla reservada para ellos justo antes de finalizar la compra. Automáticamente el comprador tiene una rebaja directa. Sin registros, contraseñas, ni mails de confirmación. «Esto es lo más difícil de nuestro negocio, enseñar a la gente que puede tener descuentos instantáneos en sus e-shops favoritas de una manera tan sencilla. Con sólo tres clicks. En España no hay aún esa cultura, la estamos construyendo», explica.

En los últimos años, el volumen de negocio del «e-commerce» ha crecido exponencialmente y España se ha situado en el tercer país de la Unión Europea en cuanto a cifra de ventas. No obstante, aún está muy por detrás de sus socios en lo que penetración de mercado se refiere. Sólo el 32% de la población compra por internet, muy lejos de países como Reino Unido o Dinamarca, donde el 77% utiliza el ordenador como una herramienta de compra habitual. «Precisamente por eso España es el mejor país para hacer negocios», asegura Clavería. Lo cierto es que de los 24 países en los que CupoNation está presente, el nuestro se ha convertido en el que más crece.

Y para este joven licenciado en ADE y Marketing por ESIC, lo mejor está por llegar: «El ‘e-commerce’ no ha hecho más que arrancar y los cupones de descuento van a marcar la pauta. No me cabe la menor duda. Es un modelo muy cómodo para el usuario. A nadie nos gusta que nos digan los que tenemos que comprar, ni cuando. Pero sí comprar más barato».

Aunque Clavería reniega de parte del ‘glamour’ que ahora te rodea si eres joven y tienes o diriges una start-up de éxito, lo cierto es que tanto su historia como las oficinas de CupoNation en Madrid parecen engendradas en Silicon Valley. En España, el equipo lo forman 23 personas cuya media de edad está está en torno a los 25 años. «Somos un grupo de amigos y hemos conseguido tener un día a día muy divertido. Nuestras oficinas son una especie de ‘coworking’ solidario. Abrimos las puertas de nuestro espacio a amigos que están empezando a montar un proyecto y a cambio sólo les pedimos que traigan desayuno y buen rollo». «Todavía no nos hemos creído que la gente joven puede hacer cosas grandes», reflexiona. Lo que seguro no sabíamos es que el «corta y pega» podía dar para tanto.