El candidato del PP, Pablo Casado, junto al del PSOE, Pedro Sánchez, el de Cs, Albert Rivera, y el de Podemos, Pablo Iglesias
El candidato del PP, Pablo Casado, junto al del PSOE, Pedro Sánchez, el de Cs, Albert Rivera, y el de Podemos, Pablo Iglesias - EFE
Impacto en el PIB de la parálisis política

España se juega 2.500 millones de euros con la formación de Gobierno

BBVA Research alerta de que el crecimiento se frenará en 2019 dos décimas si se repite la situación de parálisis política de 2016 y se demora el nuevo Ejecutivo

MADRID Actualizado: Guardar
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El tejido económico, los mercados, las centrales sindicales, las grandes empresas... antes y después de las elecciones, todos y cada uno de los principales actores económicos tienen claro cuál es su formación idónea de Gobierno. Pero hay una constante que conecta todos los puntos de vista tras los comicios de ayer: cuánto más se demore la formación de un nuevo Ejecutivo, mayor será el daño que se le inflija a la economía. España se juega hasta dos décimas de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) este año dependiendo de cuándo se forme Gobierno –más allá de quiénes sean los protagonistas del mismo– según estima BBVA Research.

El servicio de estudios cita la experiencia vivida tras las elecciones de diciembre de 2015, cuando se sucedieron seis meses de parálisis y sin Ejecutivo antes de la convocatoria de nuevas elecciones en junio de 2016. Si este escenario se repite, BBVA calcula que la economía española puede perder estas dos décimas, es decir, 2.500 millones de euros menos de actividad. Este montante se sumaría a las dos décimas que, según sus cálculos, el PIB ya se ha dejado por la inestabilidad sobre la política económica fruto de la fragmentación parlamentaria y la incertidumbre introducida por medidas como la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) o el nuevo decreto del alquiler.

«Más allá del efecto directo que puedan tener algunas medidas aprobadas, la incertidumbre acerca de la política económica continúa afectando de manera negativa al desempeño de la actividad», concluye el informe « Situación España» correspondiente al segundo trimestre de 2019, que añade que «en este contexto, y tras las citas electorales de esta primavera, será clave la capacidad de llegar a acuerdos sobre las medidas necesarias para continuar con la recuperación, y mejorar el funcionamiento de la economía a largo plazo». «La incertidumbre sobre la política económica sigue siendo alta. Por ejemplo, en el plano de la política fiscal, ha aumentado con el ciclo electoral y, probablemente, se mantenga elevada hasta la formación de los nuevos gobiernos (central, autonómicos y locales)», incide el servicio de estudios.

Hasta después de las autonómicas

Lo cierto es que lo más probable es que se dé este escenario y que la formación de un nuevo Gobierno se demore. Ello se debe a la coincidencia de comicios autonómicos en un mes en doce regiones –trece si se suman las elecciones valencianas de ayer–: esta situación contribuirá a dejar en «standby» la formación de Gobierno y los pactos entre las distintas fuerzas hasta que se produzcan las elecciones regionales.

En ese caso, se acercaría el escenario más negativo en el que la incertidumbre sobre la política económica resta cuatro décimas al crecimiento –esto es unos 5.000 millones de euros–, según las estimaciones de BBVA.

Lo cierto es que la incertidumbre sobre la política económica es una variable estructural en España en los últimos años. Desde que se puso fin al último gobierno con mayoría absoluta del PP a finales de 2015, el servicio de estudios estima que España se ha dejado de media dos décimas de crecimiento cada año por este factor en los últimos cuatro. Ello quiere decir que el PIB sería 10.000 millones superior a la actualidad. La imposibilidad de formar Gobierno, la debilidad parlamentaria posterior del Ejecutivo del PP y después del PSOE, la moción de censura y el estallido del «procés» en Cataluña han sido ingredientes que han impactado en la actividad.

Eso sí, si este año el PIB se dejara cuatro décimas por la incertidumbre sobre la política económica sería el peor año de los últimos cuatro: según BBVA en 2016, cuando el PIB creció un 3,2%, podría haber avanzado dos décimas más; en 2017, año en el que repuntó un 3% y se produjo el 1-O se podría haber crecido algo más de estas dos décimas mientras que en 2018, con los ecos de la consulta ilegal independentista y con la moción de censura, la incertidumbre hizo perder 0,25 puntos del PIB.

¿Cómo se manifiesta la incertidumbre sobre la política económica en la actividad? BBVA Research explica que la inseguridad ante el marco regulatorio y las medidas a aprobar por el Gobierno impacta en la confianza de empresarios y consumidores, en lo que puede postergar o anular decisiones de consumo o inversión, en lo que afecta al empleo y a la actividad.

Por ejemplo, el servicio de estudios cree que la incertidumbre pondrá límite a la baja a la tasa de ahorro, que cerró 2018 en mínimos históricos, con un 4,85% de renta disponible de las familias dedicada a economizar. Normalmente, cuando se deteriora la economía, la tasa de ahorro sube. Consumidores e inversores esperan que tras la montaña rusa electoral con tres comicios en los tres últimos años, el escenario se aclare y la actividad siga su paso. La economía aguarda ya al nuevo Ejecutivo.