El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi - AFP

Draghi defiende que su política ha favorecido a España

El presidente del BCE denuncia que los bajos salarios no se han trasladado a los precios producto

ROSALÍA SÁNCHEZ
CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

Los principales ataques que recibe Mario Draghi, provenientes de Alemania, le acusan de estar financiando indirectamente desde el BCE a los países mediterráneos del euro, los más endeudados, y de desincentivar las reformas estructurales. El presidente del BCE ha dedicado buena parte de su discurso, pronunciado en un seminario en Fráncfort, a explicar que lo que ocurre es exactamente lo contrario. Según Draghi, su política monetaria con el precio del dinero en mínimos históricos y con los intereses de la deuda soberana también rebajados, representa una oportunidad para abordar reformas estructurales en países que, de otro modo, no hubieran podido permitírselo.

“Las investigaciones del BCE no han hallado evidencias convincentes de que los intereses más altos lleven a más reformas” ha desmentido ante el panel de expertos, “de hecho, lo contrario es más probable que sea cierto”. “Los tipos de interés más bajos tienden a promover las reformas, ya que conducen a un mejor entorno macroeconómico. Esto es especialmente útil para aquellos países sin espacio fiscal para apoyar la demanda”, ha añadido el banquero italiano, para quien España es un ejemplo palpable de esta teoría. “Hay un número de países que implementaron reformas en los últimos años, con las que redujeron el desempleo. Más visiblemente España y Portugal, pero también Italia. Sus reformas parecen haber hecho que el desempleo responda mejor al crecimiento", ha diagnosticado a favor de su política monetaria, destacando la creación de empleo y el crecimiento económico en España.

Ahondando en el tema, Draghi ha descubierto algunas fallas en las reformas llevadas a cabo en España y ha expresado la necesidad de que las reformas estructurales vayan más allá de su objetivo de mejorar la eficiencia, para que también permitan avances en igualdad. Hacía esta apreciación ante la creciente percepción de que el crecimiento económico reciente no ha sido suficientemente inclusivo y deja fuera de la mejora de la capacidad adquisitiva a importantes segmentos de la población.

Y en cuanto al diseño y la implementación de las reformas, Draghi considera que los cambios relacionados con el mercado laboral deberían verse precedidos o al menos acompañados por reformas en el mercado de productos, ya que en ausencia de estas los ajustes en los salarios no se trasladarán a los precios completamente. “Durante la crisis, debido a poderosos intereses, las reformas laborales no se vieron acompañadas de reformas de los mercados de productos, por lo que los salarios bajaron, mientras los precios no se ajustaron conjuntamente”, ha señalado, recordando además el margen existente para acometer reformas en la administración pública y en el entorno de negocio, con “muy pocos costes” a corto plazo. En este sentido, Draghi ha mirado al futuro y ha subrayado que reducir los plazos para abrir un negocio o acelerar los procesos judiciales darían beneficios inmediatos serán las reformas institucionales que puedan actuar como multiplicador de otros esfuerzos al mejorar la implementación de las medidas. Mejorar las estructuras económicas y las instituciones podría elevar significativamente el PIB a largo plazo, ha dicho, reduciendo en según sus cálculos en torno a un 20% la probabilidad de una recesión severa.

En su propia línea argumental, Draghi se ha preguntado si la crisis ha servido para que las economías de la zona del euro sean “más flexibles, más resilentes a los 'shocks' adversos” y para que experimenten “más rápidas recuperaciones para un mayor crecimiento a largo plazo”. “Ampliamente, la experiencia de la crisis muestra que la respuesta es sí", ha dicho, porque se ha comprobado es que “más flexibilidad económica” en algunas instituciones “ha creado más resilencia en un mayor crecimiento a largo plazo”.

El BCE extrae así algunas lecciones importantes de la crisis, como la observación de que las economías europeas que eran más flexibles al principio de la crisis mostraron índices de recuperación más fuertes, su producto interior bruto creció más rápidamente y el empleo cayó más. Pero Draghi también ha expuesto que los países que “reformaron sus mercados de producción y laborales durante la crisis, han visto también buenos resultados después y los efectos completos de ello aún se están materializando”. Por eso insiste en que las políticas estructurales “siguen siendo factores que explican estas evoluciones positivas”, aunque agrega que, “por supuesto, el apoyo con políticas macroeconómicas ha sido también vital”.

Por lo demás, el presidente del BCE ha hecho una encendida defensa de la integración europea, a las puertas de una reforma con la que Alemania y Francia, en palabras de Macron, esperan “refundar Europa”. “Está claro que para tener los mejores resultados tiene que haber una amplia coordinación entre los países. Algunas reformas laborales pueden enfatizar más los ajustes en los salarios y otras más los ajustes en el empleo”, ha explicado Dragui, pero “hemos comprobado que los países que convergen en sus respuestas a los 'shocks' tienen ampliamente una mezcla similar de ambos ajustes, un aspecto que se consideraba raramente en el pasado”.