Vídeo: La Justicia europea sentencia la devolución de las clásulas suelo desde la firma de la hipotéca - ABC

«El caso de las cláusulas suelo encarecerá y endurecerá las hipotecas»

José María Roldán, Presidente de la Asociación Española de Banca (AEB)

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Hace tres años los bancos ficharon a José María Roldán para defender sus intereses desde la Asociación Española de Banca (AEB). Nunca ha escondido que el gran desafío actual del sector es restablecer su reputación colectiva, golpeada por el rescate de las cajas, escándalos de antiguos gestores y prácticas comerciales. Ahora, por ejemplo, afronta la devolución a los consumidores de cláusulas suelo opacas.

—¿Cómo valora el mecanismo de reclamación aprobado por el Gobierno?

—Va a ser muy exigente con los bancos, pero va a permitir a los clientes disipar sus dudas sobre la resolución del Tribunal de Justicia de la UE. Para la banca, todo lo que sea un procedimiento que, sin suponer ninguna renuncia de derechos por parte de los consumidores permita solucionar ágilmente y en contacto con la entidad cualquier duda o problema, nos parece adecuado. Queremos ayudar a nuestros clientes y que este proceso se lleve a cabo con la mayor celeridad y las mayores garantías posibles. Siempre vamos a estar con nuestros clientes, que siempre pueden acudir a los tribunales si no están de acuerdo en el diálogo con la entidad. Desde el punto de vista de garantías para el cliente, tiene muchas.

—¿Y para los bancos?

—Evitar procesos judiciales que son costosos e inciertos para ambas partes y que suponen una fricción enorme con los clientes es positivo. La judicialización no es buena para nadie. El refrán dice «más vale un mal acuerdo que un buen pleito». En este caso «más vale un buen acuerdo que un buen pleito». Ir a procesos extrajudiciales que permitan aplicar la sentencia de la forma más ágil posible es positivo. Dicho lo cual, es muy exigente con los bancos.

—¿Va a haber una devolución generalizada y automática del dinero?

—No va a haber una devolución automática. Va a haber un diálogo con cada cliente en función de su situación. La sentencia habla de nulidad de las cláusulas por falta de transparencia y esto es lo que se tiene que entender.

—¿Temen que haya un segundo decreto para reclamar gastos hipotecarios como ya ha solicitado el PSOE?

—No creo que esto vaya a suceder, entre otras razones porque la jurisprudencia no está clara a este respecto. Hay que entender que la cartera hipotecaria es a largo plazo, con condiciones de financiación muy ajustadas –es la más barata para el cliente– y por tanto con márgenes muy estrechos. Cualquier impacto retroactivo sobre una cartera con un volumen tan elevado y que permanece tanto tiempo en los bancos puede ser muy peligroso. Tenemos que tener mucho cuidado. Hay que mantener la seguridad jurídica, pero también hay que entender que es una cartera muy peculiar.

—¿Les preocupa el papel que está jugando la Justicia en este sentido?

—Quejarse de las sentencias es como quejarse del mal tiempo. Te puede venir mal, pensar que es injusto o que no es el adecuado, pero tienes que asumirlo. Asumimos las sentencias judiciales, aunque algunas no las compartamos. Es importante pensar que tenemos un sistema hipotecario que funciona muy bien, que ha permitido el acceso a la vivienda en propiedad a amplias capas de la sociedad. Somos el país desarrollado con mayores tasas de vivienda en propiedad y se ha logrado financiar a tipos muy bajos y con una deuda que, sobre el PIB, es reducida. Por eso es importante preservar el mercado hipotecario, porque ha funcionado muy bien.

—¿Se va a encarecer o endurecer el acceso al crédito para la vivienda?

—Sí, probablemente este tipo de sentencias, como la de las cláusulas suelo, pueden incidir en el precio futuro de las hipotecas, pero también otros factores como la evolución de los tipos de interés. El movimiento de la Fed en EE.UU. anuncia el fin del ciclo bajista de tipos, aunque en Europa aún queda tiempo para que se produzca. Lo que sí que es verdad es que las cláusulas suelo eran una parte integral del contrato. No podemos pensar que una hipoteca con ella y otra sin ella van a tener el mismo precio. En la medida en que este tipo de prácticas va a desaparecer, habida cuenta de los problemas que ha habido, lo lógico es que haya un reajuste de precios. No obstante, la evolución de los precios de las hipotecas dependerá mucho del ajuste de oferta y demanda, y la competencia en este sector es muy fuerte y lo seguirá siendo.

—¿Qué se puede reformar del mercado hipotecario?

—El mercado español ha funcionado incluso de forma más eficiente que el de países de nuestro entorno, así que todo lo que queramos reformar tiene que ser pensando qué modelo queremos. Si queremos un sistema tan profundo como el actual, habrá que reformarlo sin olvidar esa premisa. No ha habido un problema estructural del sistema hipotecario. Todo lo contrario. La forma de actuar es ver cuáles son los puntos fuertes del mercado español, que los tiene, ver cómo es en otros países europeos y ver si podemos aprender algo o no. Lo que no me gustaría es que fuésemos a estructuras que, aunque pueden parecer más ventajosas para los clientes en el corto plazo, a largo plazo no funcionan. Las hipotecas que sólo pagan tipos de interés, por ejemplo, no me parecen una gran idea.

—¿Y un contrato totalmente privado sin intermediación del notario?

—Es paradójico que los problemas hayan surgido en el contrato hipotecario, que es el que más garantías tiene para el cliente. Los notarios están ahí para garantizar que los derechos del consumidor se respetan y cumplen. Y aparentemente, en el caso de las cláusulas suelo, esa presencia no ha garantizado esos derechos para todos los clientes. Es una reflexión que debemos hacer.

—¿Se está haciendo una valoración injusta del sistema español?

—Sí, en estos momentos sí. Hay una valoración injusta del sistema hipotecario español porque con datos objetivos se puede demostrar que ha cumplido con gran eficacia su objetivo de financiar la compra de viviendas.

—¿Cómo va a afectar a los resultados de la banca la devolución del dinero?

—Es un problema puntual pero que complica a corto plazo la consecución de los objetivos de rentabilidad de los bancos afectados. Lo veremos en las cuentas de 2016. La cotización bursátil de los bancos ya corrigió en parte el impacto.

—¿Una de las recetas para mejorar la rentabilidad son las comisiones?

—Imaginemos dos clientes con la misma hipoteca, mismas cuentas corrientes, mismos fondos de pensiones… pero uno reclama muchos más servicios de cobros y pagos que el otro. Si al cliente que demanda más servicios no le cobras nada, el menos activo está subsidiando al otro con sus márgenes. Ese no es un mercado transparente que permita la competencia ni la comparación. Por supuesto que no se puede cobrar comisiones generalizadas que no tienen nada que ver con servicios prestados. Eso no solo no es adecuado, sino que es ilegal. Todas las comisiones tienen que responder a un servicio prestado. Transparencia y competencia es lo que garantiza precios adecuados por la prestación de servicios.

—¿Y las fusiones son una solución?

—La historia del sistema financiero español dice que efectivamente ayudan y mucho a mejorar la rentabilidad. Pero tienen que tener sentido y proposición de valor para todas las entidades involucradas. Mientras estas condiciones no se den va a ser muy difícil que se produzcan. Es verdad que el entorno de tipos, el regulatorio y el digital hacen pensar en las fusiones como una vía para recuperar la rentabilidad más rápidamente, pero dependerá de los actores.

—¿Si la de BMN y Bankia sale adelante será un incentivo para otras?

—Puede ser un ejemplo, sí.

—¿Le parece esta una buena solución para las entidades nacionalizadas?

—La fusión de Bankia y BMN, si es que se produce, se hará con todas las garantías porque hay que respetar las exigencias de lo público, pero también de lo privado. Y también respetando los principios de transparencia y concurrencia. Las entidades en manos del FROB, cuanto antes se privaticen, mejor.

—¿Han terminado ya el ajuste de plantilla y de oficinas en el sector?

—No lo creo. Estamos sometidos a una revolución digital muy importante, y como cualquier otro sector que ha afrontado un proceso de este calado tendremos que adaptarnos al mismo.

—¿Habrá fusiones paneuropeas?

—Ojalá. La unión bancaria no estará completa hasta que se produzcan. Si las hay, asuntos pendientes de esa unión, como el Fondo de Garantía de Depósitos europeo, empezarán a ser más fáciles de solucionar. Tener bancos europeos nos haría afrontar una nueva crisis de una forma muy diferente, mucho mejor. Pero no creo que esto vaya a ocurrir a corto plazo porque tenemos una regulación muy exigente que, por ahora, no facilita estas operaciones.

—¿La reforma fiscal va a permitir a la banca recuperar los activos fiscales diferidos (DTA)en 2016?

—Los DTA se producen porque los beneficios fiscales son más altos que los reales. En otros países el alineamiento es ya perfecto. En Italia se acaba de eliminar esta diferencia y a nosotros de cara a futuro nos gustaría que también se hiciera. Los bancos no desean tener DTA que son consecuencia de una norma fiscal que nos hace pagar impuestos sobre resultados que no hemos tenido. Como fuere, se podrán recuperar en la medida en que se obtengan beneficios futuros. Pero en algún momento vamos a tener que dejar de generarlos.

—¿Es buen momento para ser banquero?

—Probablemente no, pero tampoco lo es para ser muchas otras cosas. Es un momento muy complicado. La crisis ha pasado, pero este entorno no se parece nada, ya no a la burbuja, sino tampoco a lo que hemos vivido en el pasado.