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Una casa de cambio de criptomonedas tiene bloqueados 166 millones de euros tras la muerte de su CEO

Gerald Cotten, que falleció el pasado mes de diciembre, era la única persona que tenía la contraseña que daba acceso al dinero

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El auge de las criptomonedas llamó la atención de muchos inversores en 2017, que miraron a estos activos como una gran oportunidad de obtener grandes ganancias en el futuro. Creadas a partir de la tecnología blockchain, la principal credencial de su potencial era la seguridad en las transacciones y la imposibilidad de ser controladas hasta el momento por un banco central. El «boom» fue tal que en España la palabra bitcoin, la criptomoneda más famosa, fue considerada como uno de los términos de moda por la RAE ese año, mientras que su valor llegó a superar los 19.000 dólares. Además, otras de las más de mil criptomonedas, como ether, subieron considerablemente su valor. Este fulgurante ascenso le valió a este tipo de divisas para ganarse varios partidarios, pero también muchos detractores, que avisaban del peligro de invertir en criptomonedas por su inseguridad y volatilidad.

Sin embargo, una vez pasado el momento caliente de mercado, el valor de estas monedas digitales tuvo un año 2018 de descenso continuado, marcado por el cerco que algunos países ponían a las criptomonedas debido a la desconfianza que tenían. Esto, unido a varios hackeos de varias casas de cambio ha provocado que la cotización del bitcoin no llegue actualmente a los 4.000 dólares.

Precisamente, una de las casas de cambio más importantes de Canadá, “Quadriga”, tiene bloqueados más de 120 millones de euros en criptomonedas tras la muerte el pasado mes de diciembre de su fundador y consejero delegado, Gerald Cotten. A esa cantidad hay que sumarle unos 46 millones de euros corrientes que también están bloqueados. Así, son más de 115.000 usuarios los afectados por el bloqueo. Cotten era la única persona que poseía la contraseña que daba acceso al dinero que la plataforma almacenaba en “cold wallets”, una especie de billeteras a las que solo se puede acceder de manera física. Al no poderse acceder a ellas a través de la red, se protegen a estas carteras de posibles ataques informáticos.

Tras la repentina muerte de Cotten y la crisis en la que se ve sumida la compañía, los nuevos directivos han decidido suspender operaciones. Mientras tratan de recuperar el dinero, la plataforma ha pedido la protección ante sus acreedores al Tribunal Supremo de Nueva Escocia.

Por su parte, la viuda de Cotten, Jeniffer Robertson, ha explicado que el ordenador que su marido utilizaba para gestionar los cambios de monedas se encuentra encriptado. La viuda ha tratado de recuperar el dinero bloqueado, llegando incluso a contratar a piratas para desbloquear el ordenador, pero todas las operaciones realizadas hasta el momento “no han tenido éxito”, ha explicado.

Todo lo sucedido no hace sino aumentar el debate de la conveniencia invertir en este tipo de activos. En ese sentido, son muchas las voces que piden a los estados que entren de una vez por todas en una regulación eficaz de todas las criptomonedas. Además, entre los países que han tomado medidas sobre el asunto hay discrepancias, llegando algunos a permitir la circulación libremente mientras que otros han llegado a prohibir las transacciones.