El gobernador del Banco de España. Pablo Hernández de Cos, junto a la ministra de Economía, Nadia Calviño, y la de Hacienda, María Jesús Montero
El gobernador del Banco de España. Pablo Hernández de Cos, junto a la ministra de Economía, Nadia Calviño, y la de Hacienda, María Jesús Montero - MAYA BALANYA
Será del 2,5% del PIB

El Banco de España urge al próximo Gobierno a reducir un déficit que duplicará su objetivo

El organismo constata que la subida del SMI ya está frenando el empleo y cree que España crecerá un 0,6% en el primer trimestre, una décima menos que en los tres meses anteriores

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La política se mantiene como la gran preocupación interna para una economía española que mantiene su inercia de crecimiento y creación de empleo pese al deterioro del escenario exterior. Así lo cree el Banco de España en sus previsiones trimestrales, en las que augura que el Producto Interior Bruto (PIB) avanzará un 0,6% en el primer trimestre de 2019 y un 2,5% interanual, en ambos casos una décima menos que en el periodo anterior. Pese a ello, supone una décima más de lo que recogía en diciembre y el organismo mantiene sus previsiones anuales: España crecerá un 2,2% en 2019 –misma previsión que el Gobierno–, un 1,9% en 2020 y un 1,7% en 2021.

La institución comandada por Pablo Hernández de Cos apenas introduce cambios en sus pronósticos aunque dicta una larga serie de advertencias dirigidas al Gobierno que salga de las urnas el 28 de abril. «La agenda futura de las políticas económicas en España (...) debe incluir ineludiblemente la necesidad de retomar el proceso de consolidación presupuestaria y la adopción de medidas que favorezcan un funcionamiento más eficiente de los principales mercados de productos y factores». En concreto, el Banco de España reclama reformas laborales para atacar la dualidad de contratación entre fijos y temporales.

Es decir, el próximo Ejecutivo debe recortar el déficit y la deuda y aprobar reformas para que la economía gane músculo frente a su techo potencial ya que «subsisten las incertidumbres acerca de las políticas económicas futuras, que solo comenzarán a despejarse cuando los poderes ejecutivo y legislativo que emerjan de las próximas elecciones comiencen a desarrollar su labor». En un momento de crecimiento, el Banco de España recomienda sanear las arcas públicas para cuando vengan mal dadas.

Porque de acuerdo a las previsiones del Banco de España, el déficit habría cerrado 2018 en el 2,7% del PIB previsto por el Gobierno, sí, pero no bajará el agujero del 2% hasta 2021: para este año empeora una décima su estimación al 2,5% –14.000 millones de euros por encima del objetivo del 1,3%, por lo que casi lo duplicará–, siendo del 2% en 2020 y del 1,8% en 2021. El ajuste habrá sido nulo en los últimos años y, amenaza que en este ocurrirá lo mismo: la reducción obedece al crecimiento del PIB. «Nos arriesgamos a otro año en barbecho para la consolidación fiscal», ha señalado a periodistas el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce.

Política fiscal expansiva por los «viernes sociales»

Por ello llama a reducir el «grado de vulnerabilidad de la economía ante eventuales perturbaciones» en un año electoral como el presente, en el que la batería de decretos aprobados por el Ejecutivo –desde subir las pensiones, los sueldos públicos hasta elevar el permiso de paternidad o el subsidio por desempleo para los mayores de 52 años– y la rebaja de IRPF aprobada en 2018 para las rentas bajas, provoca que la política fiscal vaya a tener «un tono expansivo» aunque se prorroguen los Presupuestos. De hecho, con las cuentas aprobadas el Banco de España auguraba un agujero menor, del 2%, por lo que ha alertado del coste de los llamados «viernes sociales».

Por lo demás, el dinamismo del consumo amortigua el bajón de las exportaciones y de la inversión influido por la desaceleración de la Eurozona. El empleo reducirá su ritmo del 2,5% que aumentó en 2018 al 1,6% de los tres próximos años debido a la menor actividad y el alza del SMI, pero continuará actuando de carburador para que las familias sigan elevando su consumo –un 2% este año, una décima más que en la anterior previsión de diciembre–a costa de una tasa de ahorro que está en mínimos. A la alegría del consumo también ayudan las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno, recoge el Banco de España. El paro bajará del 14,4% al 14% este año, para seguir descendiendo escalones al 12,8% en 2020 y un 12,1% en 2021, una décima menos de lo que auguraba en diciembre.

El SMI ya está frenando el empleo

Eso sí, la subida del 22% del Salario Mínimo Interprofesional impedirá que la afiliación crezca con más fuerza y el Banco de España ya observa que está frenando el empleo. «La ralentización del empleo tenderá a verse intensificada por la incidencia sobre esta variable de la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) al inicio de 2019», destaca.

"Estamos viendo que aquellos colectivos que están más expuestos son los mas afectados en enero y febrero: mayores de 50 años, jóvenes, provincias y sectores en los que el SMI está más extendido... Pero es muy temprano y precipitado hacer una valoración del arranque de año", ha explicado Arce, que ha añadido que de momento mantiene las previsiones que hizo el organismo hace unos meses: entonces calculó que este año se podrían perder 125.000 puestos de trabajo. El aumento de la población activa también frenará la bajada del desempleo.

Asimismo, el organismo observa un doble fenómeno: si bien los sueldos están comenzado a despertar y las subidas por convenio ya superan el 2% por el acuerdo alcanzado entre CEOE y sindicatos, la tendencia es que las subidas salariales no se trasladen en un aumento considerable del consumo sino que se orientan más a elevar el ahorro. Ello influye parcialmente en que el aumento salarial no esté disparando los precios.

Junto a esto, por el momento, las empresas están asumiendo las subidas salariales reduciendo sus beneficios, algo que está sorprendiendo al propio Banco de España que supone un factor positivo sobre la competitividad de las compañías nacionales que, hasta la fecha, prefieren sacrificar márgenes a subir precios.

La inflación seguirá a raya

No obstante, la institución llama a cuidar la productividad, que solo crecerá en 2019 debido al efecto de destrucción de empleo del SMI, ya que al realizar las mismas funciones los mismos empleados, el rendimiento crece por efecto descomposición. «Sería deseable que la magnitud de las alzas salariales se acompase a las circunstancias concretas de cada empresa o sector y, en particular, a los crecimientos de productividad, evitando subidas generalizadas para el conjunto de la economía, desligadas de esas condiciones específicas», asevera.

Con la perspectiva de bajos tipos de interés, los precios seguirán a raya. El Banco de España recorta su previsión de inflación al 1,2% este año –cuatro décimas menos que en diciembre–, al 1,5% en 2020 y el 1,7% en 2021 –una décima menos en ambos casos–. El abaratamiento del barril de petróleo a principios de este año, que en opinión del organismo se frenará en la segunda mitad, terminan de explicar este fenómeno, aunque el organismo advierte una recuperación de la inflación subyacente, es decir, sin tener en cuenta energía y alimentos frescos.

El deterioro exterior frena las exportaciones

El Brexit, así como las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos y, sobre todo, la desaceleración de la Eurozona –que el Banco de España cree coyuntural y que se atenuará en la segunda mitad del año–, pero que tienen en las exportaciones y la inversión empresarial sus grandes víctimas.

«El cambio más relevante en los supuestos sobre los cuales se condicionan las previsiones, en términos de su impacto sobre las variables finales, es un cierto empeoramiento de las perspectivas acerca de la evolución de los mercados de exportación de España, que se refleja en una revisión a la baja de 0,9 puntos porcentuales en términos acumulados, del crecimiento de esta variable a lo largo del horizonte temporal considerado», señala. Como la Eurozona tiene un grado de apertura comercial mayor que China, Japón y EE.UU. al superar el 50%, el impacto en su actividad de las turbulencias comerciales es mayor que en sus competidores. En torno al 60% de las exportaciones españolas se dirigen a la UE.

Pese a todo, las exportaciones crecerán un 3,3% este año –una décima menos solo de lo que el Banco de España observaba en diciembre– recuperándose así del menor comportamiento de 2018, cuando crecieron un 2,5%. Como ha bajado el precio del petróleo, las importaciones crecerán menos de lo que se pensaba y la demanda exterior «solo» restará una décima al crecimiento anual este año –frente a las cuatro que lastró en 2018–.

La inversión empresarial pierde fuelle

La inversión empresarial es la variable que más sufre: mientras en 2018 avanzó un 5,2% este año crecerá un 3,9%, un recorte de ocho décimas frente a la anterior estimación. La principal víctima es la inversión más productiva, la de bienes de equipo, con un recorte de 1,8 puntos al 3,2% para este año. La inversión en construcción, que en 2018 fue del 5,5%, tendrá una desaceleración más suave, con un incremento del 4,6%, del 4,3% y del 3,2% en 2019, 2020 y 2021, mejorando en una, siete y cuatro décimas respectivamente los pronósticos del Banco de España.

Todo ello pese a que el Banco de España observa que la economía española esá resistiendo mejor que la de la Eurozona: mientras el PIB nacional ha mejorado la previsión del primer trimestre en 0,08 puntos frente a diciembre de 2018, la de los países miembros empeora en 0,13. "Esto no durará para siempre", ha advertido Arce, para exhortar al futuro Gobierno a preparar las arcas públicas para tiempos de vacas flacas.

De hecho, frente al Brexit y el riesgo de un portazo de Reino Unido a la UE, la institución ha estimado que la exposición de las exportaciones de bienes y servicios españolas a Reino Unido (en torno a un 3% del PIB) es mayor que la de Italia y la de Francia debido, sobre todo, a la dependencia de sus turistas: uno de cada cuatro visitantes extranjeros a España provienen de tierras birtánicas. Con cuatro elecciones en los próximos dos meses, la economía pide cautela fiscal.