Tres años después Irlanda deja atrás su rescate
El primer ministro irlandés, Enda Kenny, junto con la Canciller alemana, Angela Merkel. - Efe

Tres años después Irlanda deja atrás su rescate

El país dirigido por Enda Kenny se ha ganado la confianza del mercado y empieza a atisbar mejoras en la economía real

victor ruiz de almirón
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El 25 de septiembre de 2008 Irlanda fue el primer país de la zona euro que entró en recesión debido al estallido de su burbuja inmobiliaria. El 15 de diciembre de 2010 se consumaba el rescate de su economía impulsada por sus socios europeos. Así se frustraba la historia de «el tigre celta» de la economía europea, cuyo modelo había sido presentado como ejemplo por muchos líderes políticos. Pasaba a ser la «gran decepción» de la economía europea, por las expectativas antes generadas. Tres años después, Irlanda deja atrás el rescate. Su situación macroeconómica es mejor, pero también empieza a mejorar la economía real. Tres años de ajustes en los que Irlanda pasó a ser un «alumno ejemplar». Desde hoy, ya vuela solo.

El 21 de diciembre de 2008 el estado irlandés tuvo que inyectar 5.500 millones en sus tres mayores bancos y nacionalizar el Anglo Irish Bank. Se acababa así el ciclo exitoso de un país que había crecido a niveles cercanos, y a veces superiores, al 10% anual entre 1994 y 2000, y a partir de entonces en torno al 5% hasta 2007. El desempleo había descendido al 4%. La economía irlandesa había basado sus años dorados en una economía muy desregulada, una política fiscal a la baja, para atraer capitales internacionales y en una apuesta decidida por el sector de la construcción que llenó la hucha de los ingresos fiscales. A la vez, el endeudamiento privado sostenía históricos niveles de consumo. Siempre se ha dicho que era el caso más parecido a la economía española.

Cuando la burbuja pinchó y el sistema internacional de crédito se secó, se desnudaron todas las carencias. Todo 2009 se desarrolló entre rebajas de rating, pero también el Gobierno actuó para promover un recorte a las remuneraciones de los ejecutivos de la banca con ayudas públicas. Pero el rescate del sistema bancario trajo consigo consecuencias funestas. El déficit irlandés se disparó por encima del 30%. A finales de 2010, el rescate se hizo inevitable. 85.000 millones de euros a entregar en una serie de plazos a cambio de medidas de ajuste, siendo la reestructuración del sistema financiero el requerimiento principal.

La situación en los mercados financieros se tensionó, Irlanda se veía también arrastrada por la situación de Grecia, y en julio de 2011 su prima de riesgo, que en el momento del rescate se encontraba en los 600 puntos básicos, superó los 1.100 puntos básicos. El desempleo retornó a niveles de inicios de la década de 1990, superando el 15%. Desde entonces, el país se ha visto obligado a tomar medidas de ajustes muy similares a las de otros países. Un recorte de gasto de 10.600 millones para 2010 y 2011 al que siguieron medidas como una rebaja y congelación del sueldo de los funcionarios para ahorrar 1.000 millones de euros en tres años. También se pusieron a la venta inmuebles públicos para recaudar 3.000 millones de euros o la impopular tasa de 100 euros anuales por hogar.

También hubo espacio para medidas singulares, como la ayudar a las familias más desfavorecidas a hacer frente a los costes de las primeras comuniones y confirmaciones. Además, en los primeros compases del rescate, el Gobierno tomó la determinación de rebajar el IVA del turismo y el ocio del 13,5% al 9%. A esa medida de estímulo se le sumó un plan para crear 100.000 puestos de trabajo en cuatro años, obligando a los dos grandes bancos del país a cumplir cada año con unos objetivos de crédito. El país ha mejorado la recaudación vía impuestos, aplicando entre otras medidas una subida del 33% al 41% de una retención sobre los depósitos bancarios.

Todas estas medidas han ido mejorando la situación del país. Su prima de riesgo se ha replegado hasta niveles inferiores incluso a los de España e Italia, y en estos momentos se sitúa en los 164 puntos básicos. La recuperación de la confianza ha ido confirmándose en el último año y medio. El 5 de julio de 2012 vuelve a financiarse en los mercados con una emisión de Letras a tres meses. A principios de 2013 se lleva a cabo una colocación de bonos a cinco años. Y el 13 de marzo, 5.000 millones a diez años. Esa mejora de la confianza ha comenzado a trasladarse a la economía real. El desempleo baja lentamente, pero de modo sostenido desde el 15% que registró en enero de 2012 hasta el 12,7% del tercer trimestre de este año.

El camino no ha terminado, pues su consumo interno sigue deprimido y el crédito fluye pero sin la intensidad suficiente. Pese a todo, Irlanda volverá a saltar sin paracaidas, a financiarse en solitario en el mercado. El único país de los rescatados en el que se pueden escuchar cosas como «la Troika ha ayudado».