El Canal de Panamá y la nueva revolución que llega para el comercio mundial
Unos 14.000 barcos pasan cada día por el Canal de Panamá - S. a.

El Canal de Panamá y la nueva revolución que llega para el comercio mundial

Cien años después, la vía que conecta el Atlántico y el Pacífico se moderniza para abrir el paso al tráfico de superbuques. Sacyr lleva las riendas de una obra que acabará en 2015

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El Canal de Panamá se ha convertido en unidad de medida para los armadores. ¿Quién quiere un barco más ancho que el Canal? ¿Quién se lo puede permitir? El tamaño máximo de los buques está determinado por el tamaño de las esclusas y su calado y las actuales se han quedado pequeñas. Los «Panamax» se preparan ya para la fase «Post-Panamax», la que vendrá con la ampliación de la vía marítima caribeña que se construye desde 2007 con un presupuesto de 5.200 millones de dólares y la vista puesta en 2015, un año después de lo previsto y más de un siglo después de que esta obra faraónica abriera sus compuertas.

¿En qué consistirá la ampliación? El Canal ha llegado al límite de su capacidad; en los últimos años ha acusado una caída del tráfico de buques de alto calado ante la imposibilidad de pasar por sus vías... y el proyecto pretende poner remedio y aumentar en un 40% la capacidad de tránsito de mercancías entre el Atlántico y el Pacífico. ¿Cómo? Se busca dar paso a la categoría de cargueros de más de 400 metros de largo y cincuenta de ancho, los «Post-Panamax».

Y la obra llevará acento español. Fueron adjudicadas en 2009 al consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUC), que lidera Sacyr, por 3.200 millones de dólares, aunque el proyecto ha ido engordando. Junto a la empresa dirida por Manuel Manrique trabajan la italiana Impregilo, y las sociedades Jan de Nul (Bélgica) y Constructora Urbana (Panamá).

Para entender cómo será la ampliación hay que conocer cómo funciona actualmente el Canal. Utiliza un sistema de esclusas -compartimentos con puertas de entrada y salida- que funcionan como elevadores de agua: suben las naves desde el nivel del mar (ya sea Pacífico o del Atlántico) hacia el nivel del Lago Gatún (26 metros sobre el nivel del mar); así, los buques navegan a través del cauce del Canal, en la Cordillera Central de Panamá.

El agua que se utiliza para subir y bajar las naves en cada juego de esclusas se obtiene del lago por gravedad: es vertida en las esclusas a través de un sistema de alcantarillas principales, que se extiende por debajo de las cámaras de las esclusas desde los muros laterales y el muro central.

Las obras de amplicación, en la que trabajan 11.000 trabajadores, incluyen la construcción de dos complejos de esclusas, unas en el Pacífico y otras en el Atlántico que, sin embargo, no sustituirán a las tres actuales (Lago Gatún,Pedro Miguel y Miraflores), las complementarán para que por sus vías puedan transitar barcos hasta con 13.000 contenedores, casi el triple que en la actualidad. Contarán con tres tinas de reutilización de agua que permitirán ahorrar un 60% del líquido que se toma del lago panameño. Y para sacar el mayor provecho de las nuevas esclusas se ensancharán y profundizarán los cauces de navegación que hay en el lago, las entradas del mar en ambas costas y el corte Culebra.

Desde que fue inaugurado el 15 de agosto de 1914 el Canal de Panamá revolucionó el transporte marítimo: permitió unir por vez primera los océanos Atlántico y Pacífico, lo que llevó aparejado un ahorro significativo, ya que evitaba a los buques bordear América del Sur y enfrentarse a las turbulentas aguas del Cabo de Hornos.

Ahorro de tiempo y de dinero. Un buque mercante que, por ejemplo, sale de la costa oriental de los Estados Unidos en dirección al Japón por la vía del Canal de Panamá ahorra unos 4.800 km, en comparación con la alternativa más corta de una ruta marítima. Un buque que salga desde Colombia hacia Europa ahorra unos 9.000 km.

Cerca del millón de barcos

Desde su puesta de largo, el Canal de Panamá ha permitido el paso de cerca de un millón de barcos por sus esclusas. Los más de 80 kilómetros que conectan los dos océanos han sido claves en la economía y el comercio mundial, sin olvidar el impacto que ha tenido en Panamá, país que desde 1999 gestiona el Canal, y por lo que recibe ingresos anuales superiores a 2.000 millones de dólares (el peaje que tiene que pagar cada barco por pasar por las esclusas es, al menos, de entre 90.000 y 120.000 euros).

Por estas aguas discurren al año unos 14.000 barcos cargados de 300 millones de toneladas, lo que supone aproximadamente el 5% del comercio mundial anual, una fuerte inyección que ha permitido a Panamá acumular un sólido crecimiento y un paro de apenas el 4%.