Real MadridLa flor de Solari

El argentino recupera el factor azar para los blancos, negado en los cuatro meses con Lopetegui

Enviado especial a PilsenActualizado:

Área del Real Madrid. Minuto 10 de partido. Empate a cero en el marcador. Un centro de Kopic lo despeja de manera errónea Nacho con la espinilla de su pierna derecha. El balón coge dirección hacia portería propia y cuando la afición checa canta el gol, el larguero salva de un serio disgusto a los blancos. Ya ocurrió ante el Valladolid, el sábado pasado, en el estreno de Liga de Solari. También en Melilla, en el debut copero del argentino, la madera se alió con el Madrid. Muchos pagarían por ver la cara de póquer de Lopetegui, sentado en su sofá retorciéndose por lo que a él se le negó: la suerte.

Porque no seamos cínicos. No hay un solo éxito en el fútbol, como en la vida, en el que la suerte no tenga su cuota de participación. A Julen, por lo que fuera, esos balones a los palos hubieran sido goles en contra. A Solari, son la antesala de victorias, y cómodas además. Las musas del fútbol son indescifrables.

Pero, claro, solo con potra no se construyen las grandes historias del fútbol. Tiene que haber sudor, y mucho, pero, sobre todo, tiene que haber talento, que es lo precisamente le sobra a Benzema. Su primer gol anoche en Pilsen tiene un pase en el Prado. O dos. Eslalon de 30 metros, por el carril izquierdo, a pierna cambiada. Finta en el área para orientarse el cuerpo hacia portería, recorte a tres defensas rivales, al más puro estilo Ronaldo Nazario, y definición con el interior para batir al portero checo por debajo de sus piernas. Con esa obra de arte, Karim llegaba a los 200 goles como futbolista del Real Madrid, séptimo anotador de la historia del club.

El francés sumó otra diana, el 0-3, y se marchó de la ciudad de la cerveza con 9 goles en su cuenta (4 en Liga, 3 en Champions, 1 en la Supercopa de Europa y 1 en la Copa del Rey). Números que le convierten en el pichichi blanco de la temporada y que, de momento, están por encima de los registros de Cristiano, Griezmann o Luis Suárez. No es tontería.

El partido también dejó otro par de noticias buenas. Bale volvió a marcar, tras ocho partidos sin hacerlo, y Vinicius debutó en Champions. Media hora más de aprendizaje para el brasileño, que volvió a exprimirla al máximo. Asistencia para Kroos en el 0-5 y generosidad en el trabajo defensivo.

Dudas en defensa

Pero la lectura de la tercera victoria consecutiva del Madrid de Solari no puede quedarse solo en otro encuentro ganado y la portería a cero. Ambos cimientos ayudarán al crecimiento y la confianza del equipo, de eso no hay duda. Pero en lo futbolístico hay mucho que mejorar. Ocurría con Lopetegui y sucede también con Solari. El balance defensivo de los blancos es nefasto. Para equipos de menor entidad como el Melilla, el Valladolid o el Viktoria Plzen te puede valer, pero cuando lleguen los bichos, como ya se vio en el Camp Nou, el daño puede ser importante.

Este Madrid sigue recibiendo demasiadas ocasiones de gol, y en Roma, con el primer puesto del grupo en juego, está prohibido perder. Solari tiene tres semanas por delante para trabajar. Con la suerte como compañero de viaje. Algo ha cambiado en el Real Madrid.