Grada de preferencia

No saben lo que se juegan

Fernando R. Lafuente
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Lo llaman «casting» y si no los más ortodoxos, sí los más cercanos lo llamarán «reparto», que traducido del cine o el teatro al fútbol es «plantilla». Quien se va y quien se queda. Da la impresión, por lo visto desde la llegada (en extremo generosa para con el club) de Zidane, que ahora si se la juega alguien más que ninguno son algunos jugadores y pareciera (valga subrayar el verbo y su tiempo) no ser conscientes de lo que está en marcha. Algo más que ser terceros o segundos en LaLiga.

Resulta asombroso que quienes están en la élite del fútbol (y de los emolumentos). La desidia exhibida, la falta de entusiasmo, la dejadez asombrosa es algo doloroso, sin opción de alcanzar un título, queda cumplir ejemplarmente con el resto de la temporada. El entusiasmo no depende sólo de los títulos. No saben que no es que se jueguen su permanencia en el Madrid, es algo más, se juegan su valor (económico y, por ello, futbolístico) en el desnortado circo de los fichajes. Porque la cotización de algunos, con esta rémora final, cae en el mercado de valores con el vértigo del crack del 29 o del más cercano 2008. Que el lector ponga los nombres que corresponde. Son tan evidentes. ¿Qué dicen sus entornos? ¿también se muestran ignorantes (o soberbios) ante lo que se les viene encima?

Recordaba Ortega que en política lo difícil no es entrar sino saber salir. Lo mismo ocurre en el Madrid, si no es fácil entrar más difícil es salir bien. Nadie es inmortal, ni siquiera la gran Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses, esa película memorable de Billy Wilder. Parece mentira pero muestran que no saben lo que se juegan en estos partidos en los que parece que no se juegan nada. Zidane está mostrando una paciencia infinita, digna del santo Job, y una categoría moral excepcional. Todo se diluye en la niebla de los millones. Hoy ante el Ahtletic, domigo de resurrección, un nuevo capítulo. Los de Gartitano buscan a Europa, y el Madrid dar una alegría, una, a la afición. Lo que más importa, ¿o no?

Fernando R. LafuenteFernando R. LafuenteColaboradorFernando R. Lafuente