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Atlético

Héctor Herrera, el premio del gol al trabajo y la paciencia

Dispuso de sus primeros minutos contra la Juventus y no los desaprovechó: no erró ningún pase y firmó el empate final con un cabezazo

Madrid Actualizado: Guardar
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En México no podían creerse que Héctor Herrera aún no hubiera debutado con el Atlético. Su trayectoria le avalaba como un futbolista capaz de pelearle el puesto a los pesos pesados del equipo, pero ni siquiera había podido disputar los minutos de la basura. Una extraña situación que sus compatriotas no terminaban de entender. Por eso, su gol «in extremis» se coló en las portadas de algunos periódicos de su país. También fue tendencia en las redes sociales, donde se celebró su inmejorable estreno como rojiblanco.

Herrera llegó el pasado verano del Oporto. Allí era el capitán y uno de los jugadores más queridos, por lo que su marcha dejó un vacío en lo emocional y en lo futbolístico. Todo el mundo coincidía en que sus cualidades le convertirían en un activo para Simeone: trabajo, presión y llegada. Un «todocampista» muy del gusto del argentino que, sin embargo, no se había podido estrenar hasta el miércoles, en el primer gran partido del año.

Se jugaba la segunda parte y Herrera calentaba en la banda. Cerca suyo, en la grada, había una bandera de México; un presagio. Con la lesión de Thomas las miradas se pusieron en Llorente, pero esta vez no le tocaba a él. El Atlético necesitaba un gol para empatar y solo faltaban quince minutos para el final. Herrera podía aportar presencia en el centro y una baza más en ataque. Así que Simeone le dio entrada, una decisión complicada pero certera: «Tenemos a Koke, Saúl, Thomas... A veces me equivocaré, otras, como hoy, no».

En el tiempo que estuvo sobre el césped intentó 17 pases, todos ellos con éxito. Cogió las riendas del juego y demostró su carácter, algo que su entrenador elogió: «Le veo muy bien, está creciendo. No ha perdido el ritmo pese a no jugar. El fútbol, como la vida, acaba pagando el trabajo. Jugó tranquilo, se le vio con personalidad más allá del gol». La guinda llegó con el cabezazo del empate. «Simeone me ha dicho que entre a rematar porque siempre me quedo al rechace y me he encontrado con una sorpresa que no me esperaba», confesó después. Herrera, inédito hasta la fecha, se erigió como el inesperado héroe del Metropolitano. «Simeone me ha felicitado como a cualquier otro y he sentido una gran emoción. Estoy muy feliz, es una recompensa muy grande».

Herrera, que a los 21 años estuvo a punto de dejar el fútbol para irse a Estdos Unidos a trabajar en la construcción con su padre, hizo propia la pancarta que presidió una de las gradas contra la Juventus: «Una fe inquebrantable». Nunca dejó de creer y obtuvo su premio al final. El mexicano se ha presentado en multitud y todo hace indicar que gozará de más oportunidades de ahora en adelante. Hasta el momento había demostrado una gran profesionalidad, basada en el trabajo silencioso a la espera de una llamada: «Soy un jugador con experiencia y una de mis virtudes es ser paciente, trabajar fuerte para estar preparado cuando se requiera». A la primera llamada ha respondido; vendrán muchas más.