Serena Williams
Serena Williams - EFE
Mujer y deporte

Estar embarazada no impide el éxito

Con su triunfo en Australia, Serena Williams vuelve a confirmar que la gestación no está reñida con la actividad deportiva de élite

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Cuando el jueves Serena Williams anunció que estaba embarazada de 20 semanas comenzaron las cuentas. Ganó el Abierto de Australia, a finales de enero, esperando su primer hijo. El cuerpo cambia, las hormonas modifican hasta el ánimo, pero una embarazada ni está enferma ni incapacitada para nada. Especialmente para el deporte. Antes al contrario, puede continuar con sus rutinas, controladas, hasta muy avanzada la gestación. Las mujeres no habituadas, siempre acompañadas y guiadas por sus ginecólogos y entrenadores profesionales que sepan indicarles el mejor ejercicio para su cuerpo.

Pero en deportistas como Williams, que tienen el deporte como forma de vida, sus rutinas y todo el equipo que las acompañan les permiten realizar mayores esfuerzos sin demasiados riesgos. La tenista no volverá a competir hasta 2018, y se une a la lista de «bajas por maternidad» en la que también está Victoria Azarenka, que dejó el circuito en junio para tener a Leo este pasado diciembre. La bielorrusa regresará en julio, después de Wimbledon. Recuperado el cuerpo y el ánimo, las ganas de ganar se multiplican.

«Durante el embarazo aumentan brutalmente los estrógenos y los gestágenos. Se produce la creación de muchas hormonas que no existían y que son tan importantes como para que los ovarios dejen de funcionar a los 90 días. El embarazo se vuelve independiente para que pueda sobrevivir por sí mismo aunque le pase algo a la mujer. El cuerpo es así de sabio», explica el doctor José Luis Neyro ( www.neyro.com), experto ginecólogo y divulgador científico. Embarazada de ocho semanas cuando levantó su 23 Grand Slam a finales de enero, también Williams comenzaría a notar los cambios en su cuerpo, la revolución de estas hormonas. Pero puestos a ganar un Grand Slam esperando un hijo, nunca mejor que en ese primer trimestre, cuando las hormonas femeninas dejan de producirse y aumenta la testosterona, lo que mejora el rendimiento. Un «dopaje natural» que utilizó la República Democrática Alemana de forma poco escrupulosa y nada recomendable.

En el lado negativo, también la estadounidense sufriría los síntomas clásicos: hipersomnia y náuseas. Sin embargo, Neyro explica que ninguno es determinante: «Tiene una preparación física y condiciones naturales que están por encima de la media, y está acostumbrada al deporte de alto nivel. Sufrirá hipersomnia, como todas, pero no se va a quedar dormida en un partido. Y con respecto a las náuseas, desde hace años se trata a las mujeres con vitaminas del grupo B para evitarlos. Antes era por quitar esas molestias, pero se comprobó que las mujeres no tratadas llevaban a término fetos con problemas neurológicos. Así que ahora también se tratan por motivos médicos. El otro síntoma sería el aumento del pecho, y no creo que le afecte tampoco demasiado». No obstante, Neyro subraya que Serena Williams es un caso especial. Como el de Maialen Chourraut, Teresa Portela o Marina Alabau en los Juegos de Río. Deportistas de élite que miden lo que comen, la energía que consumen, y que se entrenaron hasta muy avanzada la gestación. Chourraut siguió en la piragua hasta la misma semana de dar a luz.

Adaptación a los cambios

«Si no tiene problemas de implantación del feto, en el primer trimestre pueden continuar con el mismo tipo de entrenamientos de siempre. Puede que ni siquiera se hubiera enterado y siguiera con sus rutinas. Es el periodo más agradecido en cuestión deportiva. Será a partir del segundo trimestre cuando deben adaptarse a las modificaciones de su cuerpo», explica Alberto García Bataller, entrenador de la triatleta Ana Burgos y profesor e investigador de INEF. Y sobre todo seguir una serie de pautas para evitar problemas. «Una mujer normal no debería hacer deporte de competición, pero ellas están acostumbradas. Pero sí deben mantener dos aspectos muy importantes: por un lado, la hidratación debe ser mayor durante sus actividades físicas. En caso de deshidratación el que sufre más es el feto. Por otro lado, mantener la frecuencia cardíaca por debajo del 80 % de la frecuencia cardíaca máxima. Y no hacer ejercicios de alta intensidad. Con estas recomendaciones las deportistas de élite pueden mantener hasta seis días de entrenamiento hasta el sexto mes», señala. «Tampoco permanecer demasiado tiempo boca arriba. Porque la tripa presiona sobre la vena aorta y cava y hay un problema sanguíneo que el feto no soporta», concluye.

Recuperación

A Serena Williams se le respetará su posición en el ranking si regresa antes de cumplir doce meses desde el embarazo. Y puede volver, con todas las garantías para recuperar en la pista su condición de número 1. «La diferencia en recuperación entre deportista y no deportista es como de blanco al negro. Tendrá mejor el suelo pélvico, menos incontinencia de orina, lactará con menos dificultad, estará más tonificada. Te recuperas más rápido si te mantienes activa, ni engordas demasiado ni te va a costar tanto volver a tu peso», explica el doctor Neyro, que, añade, incluso pueden rebajarse los días de hospitalización.

Y aumenta la motivación. La tenista Kim Clijsters tuvo a Jada en 2008, ganó el US Open en 2009 y 2010 y el Abierto de Australia en 2011. Dara Torres logró medallas olímpicas en natación en varios Juegos; tuvo a su hija Tessa en 2006 y regresó a la piscina para colgarse nuevas medallas en Pekín 2008. Chourraut se subió al podio de Río para regalarle el oro a Ane, de dos años, o Teresa Perales, que tuvo a Nano en 2010 y se colgó seis medallas más en Londres 2012. Hace mucho que dejaron de elegir: deporte o maternidad. Lo quieren todo. Pueden con todo.