Cecilia Pardo posa delante de la pintura «Los funerales de Atahualpa» del artista peruano Luis Montero
Cecilia Pardo posa delante de la pintura «Los funerales de Atahualpa» del artista peruano Luis Montero - MALI
XX Premios «A»

El MALI, un museo que enriquece su colección cada día

La pinacoteca recibió ayer el Premio «A» al Coleccionismo por difundir el arte peruano. Parte de su conjunto se puede visitar estos días en el Reina Sofía, Matadero Madrid y Fundación Telefónica

MadridActualizado:

El Museo de Arte de Lima -MALI- de Perú recibió ayer uno de los Premios «A» al Coleccionismo que la Fundación ARCO entrega cada año y que, en esta ocasión, celebra su vigesimotercera edición. Estos galardones reconocen el valor artístico de los fondos que atesora la institución, así como su labor de difusión del arte contemporáneo peruano actual y su diálogo con el del resto de América Latina.

Cecilia Pardo, subdirectora y curadora de arte precolombino del MALI, explica a ABC de ARCO que obtener este reconocimiento internacional tan importante supone un estímulo para «continuar trabajando con miras a enriquecer esta colección que, a día de hoy, es una de las más relevantes en Latinoamérica». Desde que se pusiera en marcha, en diciembre de 2006, el Comité de Adquisiciones de Arte Contemporáneo (CAAC), del que es presidenta Alexandra Bryce, la pinacoteca ha centrado todos sus esfuerzos en contribuir a que sus fondos sean una muestra representativa de la creación contemporánea de Perú. «Estamos creciendo cada día. Por eso, necesitamos construir nuevas áreas de conservación, de almacenaje de obras, depósitos y salas expositivas», expone Pardo.

Obra del MALI de Mariella Agois (Serie Chorrillos, 1978-1980)
Obra del MALI de Mariella Agois (Serie Chorrillos, 1978-1980)- ABC

En ARCOmadrid 2019, el MALI enseña en su estand una maqueta del próximo edificio a subsuelo -con un área de 6.000 metros cuadrados- que van a construir para ampliar los espacios de exposición donde exhibirán las colecciones de los siglos XX y XXI. Este proyecto, concebido para ser inaugurado durante el Bicentenario de Perú en 2021, llevará el sello del estudio de arquitectura español Burgos & Garrido. «Sacamos el concurso internacional hace dos años y medio y se presentaron más de 400 personas de más de 80 países», detalla la subdirectora de la institución.

Asimismo, en el marco de la feria, el MALI participa en simultáneo en tres grandes exposiciones que el público puede disfrutar desde la semana pasada: NascaPerú, buscando huellas en el desierto, en la Fundación Telefónica; Redes de vanguardia: Amauta y América Latina, 1926-1930, en el Museo Reina Sofía, y Amazonías, en Matadero Madrid. «Nos sentimos orgullosos de mostrar esta gran diversidad de obras en los principales espacios culturales de la capital española. Ser país invitado en ARCO es una gran oportunidad para dar a conocer el arte peruano a través del tiempo, así como afianzar el interés de los visitantes por nuestro patrimonio artístico y por nuestra nación», manifiesta con entusiasmo Pardo.

Un museo panorámico

Además de ser un monumento histórico, el Palacio de la Exposición -situado en una de las zonas más transitadas de Lima- es la sede del MALI. Este museo de reciente creación comenzó su andadura en 1961 con la apertura de sus salas de exhibición permanentes y, en la actualidad, alberga 20.000 obras. Desde entonces, ha mantenido una política activa de adquisiciones y donaciones que lo ha convertido en la primera pinacoteca del país al combinar arte histórico peruano con arte contemporáneo. Es una institución autosuficiente que no depende de fondos estatales, lo que, según Pardo, les otorga más libertad para desarrollar sus propios proyectos.

Si por algo se caracteriza el MALI es por su heterogeneidad. Aparte de las exposiciones que se organizan entre sus muros y que visitan entre 180.000 y 200.000 personas anualmente, el museo consta de un programa educativo dirigido a escolares y adultos que busca incentivar la creatividad, la reflexión crítica y el gusto por las expresiones artísticas a partir del contacto directo con las obras de arte. «En Perú no existe tradición de acudir a museos, por lo que uno de los retos que tenemos por delante es llegar a más personas, generando experiencias gratificantes que fomenten la asistencia a nuestra pinacoteca», sostiene Pardo.