Cachivaches del estudio de Arturo Comas, base de este Proyecto ABC Cultural
Cachivaches del estudio de Arturo Comas, base de este Proyecto ABC Cultural - A. C.
PROYECTO ABC CULTURAL

Arturo Comas o la utilidad de lo inútil

Con Arturo Comas entramos de cabeza (mientras él nos la da mil vueltas) en el último Proyecto ABC Cultural de la temporada 2017-2018. El andaluz vuelve a apostar por la creatividad que nace de lo absurdo, nuevas miradas a lo cotidiano

SEVILLAActualizado:

El absurdo, entre otras cosas, es el sentimiento que surge debido al no entendimiento en torno a nuestra existencia y falta de respuestas sobre las grandes incógnitas del ser humano. Este sentimiento te puede llevar a la desesperación absoluta o a todo lo contrario. Albert Camus decía que«una vida se vivirá tanto mejor si no tiene sentido».

Me llama la atención cómo, en nuestra cultura, nos relacionamos con la lógica y el sinsentido o absurdo. Todo lo que no se ajuste a nuestro modelo de realidad «ideal» es automáticamente desechado y denostado. Hoy, esa vara de medir suele ser en gran medida la utilidad práctica y, en la mayoría de los casos, estará asociada a la productividad. Siempre que hagas algo que no tenga ningún «por qué» y/o no vaya a producir ningún beneficio directo serás juzgado como alguien a quien le falla alguna conexión cerebral o por un aficionado a perder su tiempo. Nuccio Ordine, en su tratado «La utilidad de lo inútil» dice todo lo contrario.

Él nos explica que el hecho de hacer algo para nada, la inutilidad, es aquello que nos convierte en humanos. Vivimos en una sociedad en busca de la productividad absoluta, algo que nos acerca cada vez más al robot, que desempeña su cometido para el que fue creado. Y cómo no, también nos habla del arte y de su «inutilidad» como rasgo diferenciador y que define al propio medio.

En el Tao –y en gran parte de la filosofía oriental– vemos cómo el sinsentido, la contradicción, el absurdo es asumido y aceptado como parte inseparable de un todo. Es una herramienta para transmitir el conocimiento «verdadero», llegar a la iluminación y usado por los maestros zen, a través de los Koans, para evaluar en qué punto de aprendizaje espiritual se encuentran sus alumnos.

El trabajo que presento hoy como Proyecto ABC Cultural es fruto de un ejercicio en el que lo más importante es atender a la intuición olvidando lo que entendemos por lógica. Consiste en generar imágenes a través del uso de objetos cotidianos generando nuevas relaciones entre ellos.

Cuando hablo de mi proceso creativo o de cómo ha surgido una idea concreta, pongo el ejemplo de mi mente como un perro sabueso al que pongo a buscar ideas por determinados lugares y, luego, soy yo conscientemente el que va seleccionando, desechando o perfilando sobre lo que me trae. En el caso concreto de este proyecto, éste es fruto de algo parecido a una meditación en el que la lógica funciona a ralentí y me relaciono con los objetos como si nunca antes los hubiera visto, liberándome así de todo tipo de connotaciones, experiencias y conocimiento sobre los mismos.

Todo empieza cuando comienzo a decidir las «normas» que regirán dicho proyecto. Esta vez me propuse utilizar sólo objetos que estuvieran por mis espacios de trabajo, deberían ser objetos pequeños. Me pareció interesante plantear algo «pequeño» para este gran reto. Esta decisión la relaciono con las enseñanzas del «Tao Te King», uno de mis libros de cabecera y que releo continuamente. Concretamente el capítulo 63, del que selecciono algunos versos:

«Practica el No-Hacer.

Saborea lo que no tiene sabor.

Ensalza lo humilde.

Multiplica lo poco.

Siembra lo grande en lo pequeño

Las cosas difíciles del mundo sólo pueden abordarse cuando son fáciles.

Las cosas grandes del mundo sólo pueden realizarse prestando atención a sus comienzos pequeños.

(Tao Te King, Lao Tse)

Durante la selección de los objetos, al igual que cuando realizo las fotos, me relaciono con ellos sin dejarme llevar por lo que conozco sobre los mismos y sin tener en cuenta para lo que fueron creados. Sólo me quedo con aquéllos que me resultan sugerentes e intuyo que me pueden «servir». Una vez que están todos seleccionados me sumerjo en el estudio y comienzan a surgir composiciones para ser fotografiadas, y posteriormente, ya en la pantalla del ordenador, desecharlas o seleccionarlas como definitivas.

El pasado 24 de mayo se inauguró mi última exposición individual «I don´t understand anything», proyecto becado por el programa INICIARTE, y en la presentación invité a los asistentes a que intentaran disfrutar de la muestra como si de una canción escrita en un idioma desconocido o una composición instrumental se tratara.

Con este proyecto puedo decir lo mismo; no busquen el sentido. O mejor aún: búsquenselo, y si no lo encuentran… disfruten.