El secreto de un buen pan
Bernardo Álvarez trabajando en la sede de Bam Consultores - VALERIO MERINO

El secreto de un buen pan

Bam Consultores es la primera empresa especializada en analizar harinas al servicio de panificadoras

POR P. C.
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Comprar una simple barra de pan es el final de un largo proceso de fabricación de uno de los productos alimenticios más tradicionales y básicos. En una fase inicial en ese entramado se sitúa Bam Consultores, una joven empresa cordobesa que nació hace un año, pero que ya está obteniendo grandes resultados. Esta firma destaca por ser la primera consultora en España especializada en el análisis de harinas.

Su creador y director es Bernardo Álvarez, un joven que estudió Ingeniería de Montes en Madrid. En su camino se cruzó una cordobesa, de la que se enamoró tan perdidamente que se vino con ella para casarse. Aquí trabajó como topógrafo y dio clases de caza y pesca. Tras esta experiencia, fue contratado por una fábrica de harina, cuya sede central estaba en La Rambla. Perteneció a esta compañía durante cinco años, algunos de los cuales los pasó como jefe de una de las factorías que la firma poseía en Málaga.

Este tiempo le sirvió para reflexionar sobre el sector del pan. Este emprendedor no entendía que los panaderos se gastaran tanto dinero en harinas sin saber la calidad de la misma. «Es lo que intentamos hacer nosotros, comparar distintas harinas para ofrecer las mejores a nuestros clientes y con el precio más competitivo», explicó Álvarez.

Fue entonces cuando se puso en contacto con cinco panaderos para conocer qué éxito tendría una consultora específica sobre este producto. Dos de ellos le animaron a poner en marcha esta idea. Y así lo hizo.

Poco a poco

Desde el primer momento tuvo claro que una de las claves de su negocio es que tuviera pocos gastos fijos. No obstante, también reconoció que en los primeros momentos contó, entre otros entes oficiales, con la colaboración del Instituto Municipal de Empleo y Desarrollo Económico (Imdeec). Este joven emprendedor aseguró que «al principio tuvimos un crecimiento meteórico, que en los últimos meses se ha estabilizado».

De estos primeros meses recuerda especialmente la soledad. «Es lo más duro», afirmó. Sin embargo, señaló que «la libertad que te da la posibilidad de ser tu propio jefe lo compensa todo». Su sede está en el vivero de empresas Baobab, donde se aprovecha de las sinergias que le aportan otras jóvenes firmas allí instaladas para contar con determinados servicios.

Cuenta con una veintena de clientes repartidos por toda Andalucía, sobre todo en Granada y Málaga, aunque también está presente en Cádiz y Sevilla. Álvarez indicó que «en Córdoba no ha fraguado nuestro proyecto, porque las grandes panificadoras se han caído y actualmente el sector aquí está muy atomizado, con muchas pequeñas empresas que no pueden afrontar una inversión de este tipo».

Con respecto a los próximos meses, este emprendedor se plantea entrar en el mercado madrileño. Además, en un plazo de dos o tres años a lo sumo espera completar su expansión por todo el país.