La maldición vikinga que ataca las neuronas

Las invasiones y las migraciones de estos nórdicos dejaron una herencia genética que aumenta la incidencia de la esclerosis múltiple, una enfermedad en la que las vainas de mielina de las células están dañadas

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La esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria que afecta al sistema nervioso central y que consiste, básicamente, en una destrucción de las vainas de mielina. Normalmente, la enfermedad aparece en personas de edades comprendidas entre 20 Y 40 años, predispuestas genéticamente –a pesar de que no se trata de una enfermedad hereditaria-.

La descripción más antigua de un paciente con esclerosis múltiple aparece en «El viejo libro de los portentos» de San Torlak (1133-1193), el santo patrono de Islandia. En la obra se menciona que una mujer vikinga que respondía al nombre de Halldora sufrió ceguera y trastornos del habla, de los que se recuperó después de un periodo prolongado de oración y sacrificio.

La maldición de los vikingos

A través de la epidemiología los expertos tratan de identificar las causas que originan las enfermedades. En el caso de la esclerosis múltiple, su epidemiología es bastante peculiar. El riesgo de padecer la enfermedad varía en relación al paralelo terrestre, así la frecuencia de esclerosis múltiple en las zonas cercanas al ecuador es muy escasa. Así por ejemplo, los etíopes –caras quemadas, en griego- no padecen esta enfermedad.

La incidencia se incrementa de forma progresiva a medida que nos acercamos a los polos, siendo más frecuente en aquellos países que se localizan entre los 40º y 60º de latitud, tanto en el hemisferio Sur como en el Norte. Sin embargo, países con la misma latitud como puede ser el Reino Unido y Japón, tienen prevalencias muy diferentes (85/100.000 habitantes y 1.4/100.000 habitantes, respectivamente).

Uniendo todos estos datos, hace más de dos décadas un científico estadounidense –Charles Poser- relacionó la mayor incidencia de la enfermedad con las invasiones vikingas y las migraciones de estos guerreros. Aquellos intrépidos guerreros no sólo asolaron a sangre y a fuego las costas de la Europa occidental sino que dejaron la maldición de Odín impresa en el sistema inmunológico de los asaltados: «Delenda est mielina» (que la mielina sea destruida).

Los países más afectados de esclerosis múltiple son los escandinavos -países de origen de los vikingos- Islandia y el Reino Unido, donde también hubo una gran presencia vikinga, así como en las colonias posteriores de los anglosajones (Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda). En nuestro país hay un mayor número de casos en Galicia, una zona que tuvo contactos vikingos.

Para que comprendamos la magnitud del problema vayamos a los datos. En Europa la media se encuentra en 83 casos por cada 100.000 habitantes, una cifra muy inferior a los 150 casos por cada 100.000 habitantes de los países nórdicos. A pesar de todo, la mayor tasa se encuentra en el archipiélago de las Orcadas, al norte de Escocia -402 casos por cada 100.000 habitantes-.

Si nos vamos al área mediterránea, en la isla de Cerdeña hay más del doble de pacientes con esclerosis múltiple que en el resto de Italia, y es que los sardos sufrieron con mayor virulencia las razias vikingas y con ellas la maldición de Odín, que los habitantes de la península Itálica.

Vikingos en Oriente Medio

Los israelíes, los palestinos, los jordanos y los kuwaitíes viven muy cerca, para algunos demasiado cerca, sin embargo, el riesgo de sufrir esclerosis múltiple es muy diferente. Por cada kuwaití enfermo hay dos jordanos y cuatro palestinos con la enfermedad. Los israelíes tienen una incidencia de esclerosis múltiple todavía más baja que los kuwaitíes.

La explicación a esta variabilidad se la debemos nuevamente a los vikingos. Además de sus épicos viajes marítimos atlánticos también se aventuraron hacia el este siguiendo el curso de las navegaciones fluviales (Dnieper, Volga) y establecieron asentamientos a lo largo de las rutas comerciales de los mares Negro y Caspio. Sabemos que hacia mediados del siglo IX llegaron a Bagdad y atacaron por sorpresa Constantinopla.

Muy probablemente, su costumbre de hacer esclavos y luego vendiendo a las mujeres y niños que capturaban pudo influir en la transmisión de los genes con la maldición de Odín.

M. Jara
- M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.