El bioquímico, Carlos López Otin
El bioquímico, Carlos López Otin - MATÍAS NIETO

López Otín: «Los errores detectados no tienen ningún impacto sobre la investigación»

El reputado biólogo español se defiende tras verse obligado a retirar ocho artículos en una revista científica

N. R. C.
MADRIDActualizado:

El biólogo Carlos López Otín (Sabiñánigo, Huesca, 1958), catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, es el científico español más citado en biología. Premio Nacional de Investigación, ha sido merecedor de premios y de las ayudas europeas más prestigiosas. Su laboratorio ha sido pionero en descifrar genomas y sus hallazgos han iluminado el cáncer y la comprensión del envejecimiento humano. Pero ayer fue noticia, no por una nuevo hallazgo, sino por unas irregularidades que le han obligado a retirar de golpe ocho de sus investigaciones por supuestas irregularidades. Los trabajos científicos se publicaron entre los años 2000 y 2007 y documentan el hallazgo de nuevos genes relacionados con el cáncer y otras enfermedades.

La Sociedad de Bioquímica y Biología Molecular de Estados Unidos explica por qué ha pedido al científico español que retire los artículos publicados en su revista, el «Journal of Biological Chemistry» (JBC). Le reprochan la aparición de imágenes duplicadas y «manipulaciones inapropiadas», según la revista científica. López Otín argumenta: «Los errores detectados no invalidan el trabajo. Los hallazgos han sido validados por la comunidad científica y los experimentos son reproducibles», asegura.

Antes de su publicación, los estudios habían sido revisados por medio centenar de científicos españoles de primera fila en el campo que era objeto la investigación, así como de otros científicos internacionales que no hallaron ningún error. Estos mismos investigadores, a iniciativa propia, comunicaron a la revista su oposición a la retirada de los artículos al considerar que se hacía un flaco favor a la ciencia. Su propuesta era corregir los paneles en entredicho y no retirar los artículos por completo.

Una decisión dañina para la ciencia

Lo mismo argumenta el propio autor en comunicado que hizo llegar ayer a algunos medios. «La decisión es tan dañina para la ciencia como para los científicos», escribe. López Otín reconoce y resalta su «desolación absoluta» al comprobar que «a pesar del enorme esfuerzo invertido en cada uno de estos artículos, en algún panel de dichos trabajos había fallos que no deberían haber estado nunca. «De haberlo sabido en algún momento a lo largo de los casi 20 años que han transcurrido desde la publicación de los mismos, y a pesar de que dichos fallos no tienen ninguna transcendencia para el mensaje principal del artículo, mi acción hubiera sido la de corregir dichas figuras y pedir disculpas a la comunidad científica por no haber detectado la existencia de dichos errores en trabajos salidos de mi laboratorio», asegura en el comunicado.

El investigador insiste, sin embargo, en que los errores no afectan a las conclusiones de dichos estudios. También recalca en la ignorancia de su equipo de investigación sobre los fallos. «El laboratorio no era consciente de la existencia de dichos errores hasta que la revista nos contactó solicitando información de estos artículos, a pesar de que las instrucciones de la revista señalan que sólo es necesario mantener los datos originales por un periodo de 6 años».

El equipo de la Universidad de Oviedo envió a la revista las imágenes originales e insiste en que éstas «respaldaban sólidamente los resultados presentados en las figuras».

Resultados válidos

También procedió a repetir los experimentos porque en algunos casos los datos originales no estaban disponibles debido al largo periodo de tiempo transcurrido. «Obteniéndose los mismos resultados. Los errores no tenían ningún impacto sobre el mensaje principal del artículo», insiste.

«En la comunidad científica no existe la más mínima duda de que esos genes existen»

Los investigadores españoles propusieron enmendar el error con una corrección, como hubieran hecho otras revistas científicas. Pero la JBC no ha querido tener en cuenta si el estudio era válido o si ya había sido ampliamente validado por los autores y por otros grupos, como hubieran. «En la comunidad científica no existe la más mínima duda de que dichos genes existen. Han sido citados en más de 800 artículos y los experimentos han sido reproducibles», asegura Otín en el comunicado.

Integridad profesional

Algunos colegas defendieron la integridad profesional del científico que lleva un año en París en una estancia sabática, «alejado de todo y de todos». Entre ellos, el catedrático de Microbiología César Nombela, quien recordó la amplia trayectoria de aportaciones científicas y su actividad docente «que lo acredita como un maestro»: «No discuto que una revista tenga razones para retirar una parte pequeña de su intensa producción científica. Reconociendo algunas deficiencias los autores se reafirman en la validez de las conclusiones de esos trabajos, también confirmadas en otros laboratorios, los cual es algo que la comunidad científica podrá seguir verificando».