Los investigadores han identificado 21.257 genes de lince
Los investigadores han identificado 21.257 genes de lince - Estación Biológica de Doñana

Científicos españoles secuencian el genoma del lince ibérico

Los investigadores han detectado indicios de una «extrema erosión» en sus genes a causa de un proceso de pérdida de diversidad genética

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Científicos españoles han logrado secuenciar el genoma del lince ibérico (Lynx pardinus), uno de los felinos en mayor peligro de extinción. Los análisis de su ADN han permitido encontrar indicios de una «extrema erosión» en sus genes a causa de un proceso de pérdida de diversidad genética que le sitúa en niveles inferiores a los de otras especies muy amenazadas, como el guepardo o el demonio de Tasmania.

Estos hallazgos han sido publicados este miércoles en la revista Genome Biology y han sido realizados por científicos de la Estación Biológica de Doñana (CSIC). La investigación, que ha generado el primer genoma de referencia de un mamífero obtenido íntegramente en España, ha sido financiada por Banco Santander y gestionada por la Fundación General CSIC. Además, ha sumados los esfuerzos de 50 científicos pertenecientes a grupos de investigación de 12 instituciones.

El lince Candiles
El lince Candiles - Estación Biológica de Doñana

En total, los investigadores han identificado 21.257 genes y han ordenado y leído 2.400 millones de letras del ADN de estos animales. Para ello, seleccionaron a Candiles, un lince macho nacido en la población de Sierra Morena y que actualmente forma parte del programa de cría en cautividad.

Gracias a esos estudios, los científicos han encontrado indicios de modificaciones en genes relacionados con la audición, la vista y el olfato para facilitar la adaptación del lince a su entorno, lo que les habría permitido convertirse en cazadores excepcionales y especializarse en una presa como el conejo.

Con el fin de estudiar la historia y la diversidad genética de la especie, se han analizado además los genomas de otros diez linces ibéricos procedentes de Doñana y Sierra Morena, las dos únicas poblaciones supervivientes en la Península y que han permanecido aisladas entre sí durante décadas. Asimismo, se ha realizado un análisis comparativo con un lince europeo, a fin de establecer las relaciones entre los dos linces que habitan en Eurasia.

El declive del lince

El lince ibérico comenzó a divergir de su hermano el lince boreal o euroasiático (Lynx lynx) hace unos 300.000 años y ambas especies quedaron por completo separadas hace unos 2.500 años. A lo largo de ese periodo siguieron cruzándose e intercambiado genes, probablemente durante los periodos entre glaciaciones, cuando la climatología permitía la expansión de las especies y su consiguiente coincidencia en la península ibérica y el sur de Europa.

La historia demográfica del lince ibérico ha estado marcada por tres declives históricos, el último de los cuales ocurrió hace unos 300 años y diezmó su población. A estos hay que añadir la drástica caída en el número de ejemplares ocurrida durante el siglo XX debido a su persecución, la destrucción de su hábitat y las dos grandes epidemias víricas que sufrió el conejo, su principal fuente de alimento.

Los científicos interpretan que esta serie de declives demográficos es la causa de los bajos niveles de diversidad que han observado, y alertan de que esto podría limitar la capacidad de adaptación del lince a cambios en su entorno (clima, enfermedades, etc.). Además, se ha constatado la existencia de una abundancia de variantes genéticas potencialmente perjudiciales, que podrían estar reduciendo las tasas de supervivencia y de reproducción de la especie.

En defensa de la diversidad genética

El deterioro genético es especialmente acusado en la población de Doñana –más pequeña y que ha permanecido aislada durante más tiempo—, la cual presenta la mitad de la diversidad genética que la de Sierra Morena. El estudio refleja, no obstante, la situación antes de que se iniciara el intercambio entre las dos poblaciones relictas y éstas se mezclaran en cautividad.

Estas medidas, adoptadas dentro del programa de conservación de la especie, han hecho que la situación genética de la especie mejore en los últimos años. El uso de los nuevos recursos genómicos, desarrollados en el marco del proyecto, contribuirá a optimizar una gestión dirigida a preservar la máxima diversidad genética, así como a disminuir en lo posible la incidencia de defectos genéticos en estas poblaciones.