Cráter Victoria, en la superficie marciana - UAHiRISE

¿Por qué se busca vida en Marte?

El planeta rojo es árido y frío, pero la presencia de agua líquida en algunas zonas y la existencia de metano pueden ser síntomas de que es también un planeta vivo

MADRIDActualizado:

La llegada de un astronauta al planeta Marte sería terrorífica. No solo por estar a unos 79 millones de kilómetros de la Tierra, sino por llegar a un planeta extremadamente árido y frío en el que las oscilaciones de temperatura pueden ir desde los -140 a los 30 grados centígrados. Por no hablar del castigo de la radiación, capaz de matar a casi cualquier forma de vida.

Pero en el pasado se cree que Marte pudo estar cubierto por agua líquida en superficie. Hoy en día quedan las huellas en forma de canales que el líquido dejó en el pasado, y hay agua acumulada en el hielo de los casquetes polares y en el subsuelo. Además, el pasado 28 de septiembre se encontró la primera evidencia directa de agua líquida: un precipitado de salmueras que se cree que aparece cuando el agua líquida fluye hacia la superficie, durante el verano marciano.

Esto es muy importante, porque si hay agua líquida también puede haber vida. O al menos pudo haberla. Más si este líquido está en el subsuelo, donde los posibles microbios marcianos (la forma de vida más probable) estarían a cubierto de la radiación. Y no solo eso. Este débil flujo de agua puede indicar que Marte es un planeta vivo desde el punto de vista geológico, un hecho clave, puesto que se cree que es extremadamente difícil que la vida emerja en planetas o satélites inertes, como Mercurio o la Luna.

Pero una cosa es sospechar esto y otra es demostrarlo. Los expertos ya han reconocido que aún no se cuenta con la tecnología necesaria para detectar de forma directa a los seres vivos marcianos (para ello sería necesario por ejemplo usar sondas en busca de material genético o proteínas, y varios impedimentos técnicos lo impiden aún). Por eso, las misiones que están explorando o que explorarán Marte a medio plazo se limitarán a determinar la habitabilidad del planeta, una indicación de si puede haber vida o no, y las posibles huellas que deje la vida hoy en día o que dejara en el pasado.

Huellas de vida

Por ello se quiere analizar la presencia de biomarcadores, básicamente compuestos orgánicos producidos probablemente a través del metabolismo de los seres vivos, y de gases atmosféricos, que también podrían haber sido producidos por la actividad biológica: entre estos se encuentran por ejemplo algunos óxidos de nitrógeno y, sobre todo, el gas metano, actualmente una de las huellas más claras, junto a la presencia de hielo de agua en el subsuelo, de que en Marte podría haber vida.

Las misiones más inmediatas analizarán la atmósfera y la superficie, pero no irán mucho más allá. Los investigadores esperan con ilusión futuras misiones para perforar el subsuelo, donde podrían estar estas formas de vida marcianas, o incluso traer de vuelta algunos fragmentos de la corteza del planeta Marte, para poder analizarlos con los medios terrestres y sin las limitaciones de trabajar en la otra punta del Sistema Solar.

Uno de los hitos más importantes será, sin duda, la posible llegada de una misión tripulada al planeta Marte. Allí, los astronautas podrían hacer pruebas y análisis mucho más complejos y eficientes que cualquier robot por sí solo, en busca de la posible vida marciana.

De momento, habrá que esperar hasta el próximo lunes, cuando la ESA lance la primera etapa de la misión Exo Mars para analizar, entre otras cosas, el posible origen biológico de los gases de la atmósfera de Marte. Ya en 2018, la NASA lanzará la Mars2020 para seguir analizando la habitabilidad de Marte.