La mayoría de los canes no actuó por propio interés y prefirió priorizar a su amo
La mayoría de los canes no actuó por propio interés y prefirió priorizar a su amo - Juan Carlos Soler

Tu enemigo también es el enemigo de tu perro

Un nuevo estudio ha desvelado que los canes se niegan a comer de la mano de aquellos que son rechazados por sus dueños

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Siempre se ha apostado por el manido estereotipo de que el perro es el mejor amigo del hombre. No obstante, esta afirmación podría haber quedado corroborada gracias a un nuevo estudio de la Universidad de Kyoto (Japón). Y es que, sus investigadores han desvelado que los canos évalúan a las personas en función de la forma en que sus amos se comportan con ellas. Así pues, hacen válida la frase «tu enemigo es mi enemigo».

Concretamente, el grupo de investigación (dirigido por el profesor de cognición comparada Kazuo Fujita) ha desvelado mediante una serie de experimentos que los perros rechazan la comida que les ofrece la gente que ha despreciado a su amo. De esta forma, se ha corroborado además que tienen la capacidad de cooperar socialmente, una característica con la que únicamente cuentan un número relativamente pequeño de especies (entre ellas, los seres humanos y otros primates).

«Hemos descubierto por primera vez que los perros hacen evaluaciones sociales y emocionales de las personas independientemente de su interés directo. Esta capacidad es uno de los factores clave en la construcción de una sociedad altamente colaborativo, y este estudio muestra que los perros comparten esa habilidad con los humanos», ha explicado Fujita en declaraciones recogidas en la versión digital el diario « The Guardian». A su vez, el investigador ha determinado que este es un rasgo que ya está presente en los niños desde los tres años.

Un curioso experimento

Para llegar a esta conclusión, los expertos realizaron un curioso y esclarecedor experimento. En primer lugar, organizaron tres grupos formados por 18 perros, sus respectivos amos, y otras dos personas que la mascota no conocía. La idea que cada dueño abriera una caja delante del can y solicitase ayuda a uno de los sujetos que le acompañaban.

En el primer grupo, la persona a la que se le pedía ayuda se negaba a colaborar, mientras que, en el segundo, aceptaba de buen grado. En ambos casos, siempre había un sujeto que se mantenía neutral en la situación. Finalmente, en el último caso ninguno de los acompañantes interactuaba con el amo del can, que abría el cajón él solo.

Tras sucederse esta situación, el amo se marchaba y dejaba al can frente a los dos acompañantes, que le ofrecían el mismo tipo de comida. ¿Cuál fue el resultado? El perro, sin dudarlo, ingería aquella golosina que le entregaba el observador neutral o aquella que portara la persona que había ayudado a su amo. Sin embargo, en ningún caso cogía la del sujeto que se había negado a echar una mano en la situación anterior. El estudio aparecerá, tal y como ha señalado el experto, en la revista científica «Comportamiento animal» que se publicará a finales de este mes,