El estrecho anillo F de Saturno (el más exterior)
El estrecho anillo F de Saturno (el más exterior) - NASA/JPL-Caltech/SSI

Nuevas lunas se crean y se destruyen en los anillos de Saturno

Estos minimundos no son más grandes que una montaña y duran menos que una vida humana, un abrir y cerrar de ojos en la historia del Sistema Solar

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Científicos del Instituto SETI han descubierto que pequeñas lunas se crean y se destruyen en los anillos de Saturno a escalas de tiempo que suponen un parpadeo en la historia del Sistema Solar. Estos mundos diminutos, de apenas unos kilómetros de longitud, duran menos que una vida humana, según explican los investigadores en la revista Icarus.

Los investigadores compararon fotos de los anillos de Saturno hechas por la nave espacial Cassini de la NASA con otras tomadas hace 30 años por la misión Voyager y se dieron cuenta de que había una marcada diferencia en la apariencia de uno de los anillos.

«El anillo F es un elemento estrecho, lleno de protuberancias y compuesto enteramente de hielo de agua que se encuentra a las afueras de los grandes y luminosos anillos A, B y C», señala el investigador Robert French. «Tiene puntos brillantes. Sin embargo, ha cambiado radicalmente su aspecto desde el momento de la Voyager. Hoy en día, hay menos protuberancias muy brillantes».

Los puntos brillantes van y vienen a lo largo de horas o días, un misterio que los astrónomos del SETI creen haber resuelto. «Creemos que los nudos más luminosos se producen cuando diminutas lunas, no más grandes que una gran montaña, chocan con la parte más densa del anillo», dice French. «Estas lunas son lo suficientemente pequeñas para unirse y luego romperse en poco tiempo».

El anillo F está en un lugar especial en el sistema de anillos, a una distancia conocida como límite de Roche, llamado así por el astrónomo francés Edouard Roche, el primero en señalar que si una luna orbita demasiado cerca de un planeta, la diferencia en el tirón gravitatorio sobre su lado más cercano y más lejano puede destrozarla. Esto sucede a una distancia que depende de la masa del planeta. En el caso de Saturno, esa distancia se sitúa en la ubicación del anillo F. Las lunas en cuestión tienen unos 5 kilómetros de tamaño y, por lo tanto, pueden unirse rápidamente.

Esta región caótica recibe una conmoción adicional por Prometeo, una luna de 100 km de tamaño que orbita justo dentro del anillo F. Cada 17 años, Prometeo se alinea con el anillo F de una manera que pone de relieve su influencia gravitatoria sobre las partículas del anillo, lo que precipita la formación de las minilunas.

Chocan unas con otras

«Estas pequeñas lunas recién nacidas colisionan continuamente a través del anillo F, al igual que los coches de choque, produciendo grumos brillantes al tiempo que viajan alocadamente a través de carriles de material», dice el también investigador Mark Showalter. «Pero este es un comportamiento autodestructivo, y las lunas -estando justo en el límite de Roche- apenas son estables y se fragmentan rápidamente».

Este escenario puede explicar la rápida variación en el número de cúmulos brillantes en el anillo F. Si la influencia periódica de Prometeo es la causa de la aparición y desaparición de esas aglomeraciones, entonces se producirá un aumento en su prevalencia en los próximos años, una predicción que los astrónomos podrán comprobar con los datos de la Cassini.

La investigación también puede dar una idea sobre cómo se construyen los sistemas planetarios. «El tipo de procesos que tienen lugar alrededor de Saturno es muy similar a los que tuvieron lugar aquí (el Sistema Solar) hace 4,6 millones de años, cuando se formaron la Tierra y los demás planetas grandes», señala French.