El engaño de la clonación humana de Hwang Woo-suk
El coreano Hwang Woo-suk - Archivo

El engaño de la clonación humana de Hwang Woo-suk

El científico coreano hizo creer al mundo en 2004 que había conseguido clonar células madre embrionarias por primera vez

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No es la primera vez que el mundo recibe asombrado el anuncio de que un grupo de científicos ha conseguido clonar células embrionarias humanas, aunque en la anterior ocasión se trató de uno de los fraudes más impactantes realizados jamás en el mundo de la ciencia. Hace ocho años, Hwang Woo-suk, un investigador coreano licenciado en veterinaria, hizo creer al mundo que había conseguido la primera clonación de células madre de origen humano. Su trabajo fue publicado en Science, una de las más prestigiosas revistas científicas, causó una gran conmoción y el científico fue calificado como un «héroe nacional». Buena parte de la opinión pública recibía el hallazgo con los brazos abiertos, pues suponía una nueva vía para el tratamiento de enfermedades como el parkinson, el alzhéimer o la diabetes.

Durante dos años, Woo-suk prosiguió con su engaño. El gobierno de su país le otorgó millones de dólares para que pudiera seguir con sus investigaciones y le puso al frente del primer banco mundial de células madre.

En 2005 se destapó el fraude. Sus colegas le acusaron de haber utilizado células madre falsas para su famosa investigación. Hwang defendió la autenticidad de su trabajo. «No hay duda de que logramos producir once células madre de embriones humanos clonados de un paciente, y de que poseemos la tecnología para crearlas de nuevo», aseguró. Tachó de «despechados» a los que ponían en cuestión su trabajo.

El gobierno decidió que las investigaciones del doctor debían ser verificadas por un comité científico. Los investigadores, algunos de la misma universidad de Woo-suk, hallaron graves fallos en los procedimientos, pruebas simuladas y datos falsos. Tres laboratorios independientes confirmaron que la mayor parte del material genético utilizado en las clonaciones no coincidía con el ADN del supuesto donante. El comité no tenía duda: Todo era un engaño.

Woo-suk fue expulsado de la Universidad de Seúl y se cerró su laboratorio. Fue condenado a dos años de cárcel en suspensión, lo que supone que no fue a prisión, aunque a cambio debía estar tres años bajo vigilancia de las autoridades. El tribunal suspendió su pena de cárcel al tener en cuenta que, pese a sus artimañas, el caído padre de la ciencia surcoreana es una autoridad en clonación animal en Corea del Sur y que el dinero malversado se destinó a asuntos relacionados con la investigación.

Confesión

El propio científico admitió haber falsificado algunos datos de sus investigaciones. El caso del «doctor clon» provocó tal polvareda que Corea del Sur prohibió la investigación con células madre embrionarias hasta marzo de 2007, cuando el Comité Ético Genético surcoreano levantó el veto con la condición de utilizar solo óvulos descartados de inseminaciones artificiales.

Lo que la comunidad internacional sí ha reconocido a Hwang es la primera clonación con éxito de un perro en 2005, un galgo afgano llamado «Snuppy». Tras la falsa réplica de las células madres que llevó a su encumbramiento y posterior caída, Hwang retomó la investigación y actualmente trabaja en un laboratorio local, de nuevo en el campo de la clonación, aunque con su reputación ya manchada para siempre