¿Cómo es de verdad el hiperespacio? Star Wars se equivocaba
El hiperespacio, como lo veríamos en realidad - U. Leicester

¿Cómo es de verdad el hiperespacio? Star Wars se equivocaba

Estudiantes de Física británicos muestran qué se ve en realidad cuando se viaja a la velocidad de la luz... y no son precisamente estrellas estiradas hasta parecer rayas

abc.es
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¿Qué veía de verdad Han Solo desde el Halcón Milenario? Estudiantes de Física de la británica Universidad de Leicester han descubierto que la representación del hiperespacio que podemos ver en películas de ciencia ficción como Star Wars tiene poco que ver con cómo es en realidad. En la famosa «opereta espacial» cada estrella del cielo se estira hasta convertirse en una línea ante los ojos de la tripulación cuando la nave viaja a la velocidad de la luz. Sin embargo, los estudiantes creen que en realidad lo que verían sería un disco central de luz brillante.

Los futuros investigadores creen que no habría ni rastro de las estrellas debido al efecto Doppler, el mismo que hace que la sirena de una ambulancia tenga una frecuencia más alta a medida que se acerca.

El desplazamiento al azul o efecto Doppler es un fenómeno causado por una fuente de radiación electromagnética -incluyendo la luz visible- que se mueve hacia un observador. El efecto implica que la longitud de onda de la radiación electromagnética se acortará.

Desde el punto de vista de la tripulación del Halcón Milenario la longitud de onda de la luz de las estrellas disminuye y «se desplaza» fuera del espectro visible en el rango de rayos-X.

Un disco de luz brillante

La tripulación simplemente vería un disco central de luz brillante a medida que la radiación cósmica de fondo de microondas, la radiación dejada por el Big Bang y que se extendió por todo el Universo de forma uniforme, se desplaza en el espectro visible.

Claro que será complicado que alguna vez seamos capaces de ver estos círculos concéntricos, ya que, según científicos de la Universidad Johns Hopkins, al desplazarnos a velocidades cercanas a la de la luz, los escasos átomos de hidrógeno que existen en el espacio «vacío» nos golpearían tan duro como las partículas aceleradas por el Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Esos pequeños átomos acabarían con nosotros en cuestión de segundos.