Unas de las imágenes que ilustran el libro y la exposición
Unas de las imágenes que ilustran el libro y la exposición - joan guerrero

«Es igual dónde nazcas o de dónde vengas: sólo hay ricos y pobres»

Javier Pérez Andújar y Joan Guerrero retratan la emigración con una exposición y el libro «Milagro en Barcelona»

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Santa Coloma de Gramenet. Joan Guerrero le muestra al escritor Javier Pérez Andújar unas fotografías con el objetivo puesto en los emigrantes: chinos, indios, paquistaníes, latinoamericanos, rumanos… Hoy igual que ayer pensó Pérez Andujar al confrontarlas con la primera instantánea de Guerrero, datada en 1969: «Son los mismos descampados, los mismos bloques, la misma manera de mirar a lo lejos…». Unos niños jugando en un charco: «Aquellas imágenes no podían limitarse a esta exposición en la librería Laie, había que escribir un libro», explica.

En «Milagro en Barcelona» (Ariel), título deudor de Vittorio De Sica, fotógrafo y escritor dirigen sus miradas –en latín, «miraculum» es mirar- a los descampados que evita la Historia oficial, «esa que siempre escriben los mismos», añade Pérez Andújar. Y recalca: «Pero no, la Historia no es escribir, es que te publiquen… La historia de los emigrantes está escrita con caracteres ciegos, una larga hilera de hormigas alucinadas que desfilan hacia todas partes». ¿Y las identidades?, inquirimos: «Es igual dónde nazcas o de dónde vengas: sólo hay ricos y pobres», zanjan los autores. Nacido en San Adrià del Besós -«un sitio donde no se nace ni se muere, porque no tiene hospital ni cementerio»- a Pérez Andújar la identidad no le va ni le viene y Guerrero menciona a Atahualpa Yupanqui: «Primero es la persona y luego el poeta».

Observamos una de sus fotos. Parque de la Guineueta. En el mismo lugar donde se celebra el Día de Andalucía, junto a la estatua de Blas Infante, los ecuatorianos festejan la Patria Ecuatoriana. Guerrero confronta las actitudes de estos y aquellos: «El espíritu es idéntico, aunque la música sea diferente». Las nuevas oleadas no son bien recibidas por las antiguas: «El emigrante viejo explota al nuevo… Una emigración nunca reconoce a otra. La emigración no se reconoce más que en sí misma, porque la pobreza también es egoísta», señala Pérez Andújar.

El milagro consiste en que eso no degenere en una xenofobia programada como en Francia. Enemigo de las palabras que enmascaran el lenguaje, el escritor no acepta el discurso nacionalista de la integración: «Integración es una palabra detestable porque comparte etimología con integrismo… Cuando alguien te pide que te integres te está pidiendo que te desintegres, que renuncies a lo tuyo. Convivir es la alternativa a integrarse».

¿Una imagen vale mil que mil palabras? Guerrero niega con la cabeza: «Hay imágenes que no valen ni un acento y palabras que valen miles de imágenes…». Los emigrantes, concluyen, tienen cosas que nosotros ya hemos perdido, como el respeto a los mayores, la memoria oral. El escritor vuelve a los paisajes de «Plácido» y el fotógrafo recuerda la pintada de un muro marginado por el urbanismo: «Son tan pobres que solo tienen dinero». ¿La Barcelona del turismo?: «Una ciudad que va contra sus habitantes porque se está haciendo de arriba abajo», sentencian.