Don Felipe y Doña Letizia, consternados por la noticia del accidente
Don Felipe y Doña Letizia, consternados por la noticia del accidente - EFE

El viaje más triste de los Reyes

Don Felipe y Doña Letizia suspenden una visita de Estado que Francia y España habían preparado con gran entusiasmo

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Iba a ser la primera visita de Estado del Reinado de Don Felipe y Doña Letizia, y había sido preparada durante meses con mucho trabajo y entusiasmo por parte de España y de Francia. El país vecino consideraba un honor que los nuevos Reyes hubieran elegido Francia para su primer viaje de Estado y habían preparado un programa lleno de gestos de deferencia reservados para ocasiones muy especiales.

Sin embargo, nada más aterrizar el avión de los Reyes en el aeropuerto de Orly, la ilusión del viaje se tornó en preocupación y tristeza: una aeronave que había partido de Barcelona hacia Dusseldorf se había estrellado en territorio francés. Lo previsible era, como después se confirmó, que en el avión siniestrado viajaran muchos españoles.

Los Reyes recibieron las primeras informaciones en el vehículo que les trasladaba desde el aeropuerto de Orly hacia el Hotel de Los Inválidos, antigua residencia militar convertida en museo castrense, donde estaba prevista la ceremonia de bienvenida. Cada minuto que pasaba, las noticias eran más preocupantes y, cuando Don Felipe y Doña Letizia llegaron a Los Inválidos, las autoridades francesas ya habían confirmado lo peor: no había supervivientes. Por eso, cuando la banda de música interpretó el himno de España ante el Rey, aquellos honores de bienvenida sonaron a honores fúnebres por los españoles fallecidos.

Desde Los Inválidos, los Reyes se trasladaron al Palacio del Elíseo como estaba previsto: su vehículo avanzaría en una caravana solemne escoltado por 126 caballos y 28 motos. El espectáculo era impresionante y numerosos grupos de ciudadanos se acercaron a contemplarlo, a pesar de lo desapacible del día, lluvioso, frío y triste. Pero en aquel momento la atención estaba puesta en los Alpes, en el lugar del accidente, en las víctimas y sus familias.

En el Elíseo los Reyes se reunieron durante una hora con el presidente de Francia, François Hollande, que les trasladó las últimas noticias que llegaban de la zona del accidente. Don Felipe y el presidente francés acordaron suspender la visita. En esos momentos de duelo, no se podía celebrar el viaje.

Fue el propio Rey quien anunció la suspensión del viaje a los periodistas que le aguardaban en la puerta. Don Felipe y Doña Letizia comparecieron entristecidos y acompañados por Hollande y por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. «Sabemos que hay muchas víctimas y un numero muy elevado de españoles», explicó el Rey, y «queremos expresar nuestras condolencias más sinceras, de todo corazón, a las familias». Don Felipe también agradeció al Gobierno francés «el esfuerzo y las atenciones». «Hemos decidido cancelar el viaje -agregó-, a la espera de poder encontrar fechas en las que continuar esta visita en la que se había puesto mucho trabajo e ilusión».

La visita, que iba a durar tres días, al final sólo duró cinco horas y media, y los Reyes ni siquiera llegaron a deshacer las maletas. Pero antes de regresar a Madrid, Don Felipe y Doña Letizia se dirigieron a la sede del Ministerio del Interior francés, donde estaba instalado el Gabinete de crisis por el accidente aéreo. Allí vieron en pantalla imágenes en directo del lugar de la tragedia y asistieron a una reunión junto al presidente Hollande, el primer ministro Valls y el ministro García-Margallo, con los responsables de los servicios de Gendarmería, Policía Nacional y Protección Civil de Francia.

En la reunión, que duró unos 40 minutos, Don Felipe agradeció a las autoridades y al pueblo francés la «rapidez, eficacia y profesionalidad ejemplar», con la que habían abordado esta situación. También agradeció «las muestras de solidaridad recibidas» y, antes de subir al avión de regreso, el Rey transmitió por teléfono al presidente de Alemania, Joachim Gauck, sus condolencias y la solidaridad con las familias de las víctimas alemanas.

A las cinco de la tarde, los Reyes emprendieron regreso a Madrid en el mismo avión que cinco horas y media antes les había trasladado a Francia con un ánimo muy distinto. Todos sus planes habían quedado anulados: no hubo inauguración de la exposición de Velázquez ni cena de gala ni intervención en la Asamblea Nacional de Francia y, en lugar de los ocho discursos, sólo hubo unas palabras improvisadas.