Una hora después de conocer la fatídica decisión del COI el alcalde de Madrid llegó a su hotel de Copenhague. Lo hizo cabizbajo y triste. Antes de atender a los medios quiso encerrarse unos minutos con su equipo. «No ha servido de nada que hayamos estado estos años preparando el proyecto. No lo han tenido en cuenta». Ruiz-Gallardón tiene razón. Muy pocos en la delegación madrileña entienden cómo se han podido escapar los Juegos.
A la hora de buscar una explicación, todas las miradas apuntan en una misma dirección. Mejor dicho, en una misma persona: Jacques Rogge. La sensación en la candidatura española es que el presidente del COI «mintió» hace tres años al regidor cuando le convenció de que la rotación de continentes no iba a ser un factor clave en la elección.
No contento con decírselo en privado -en su propio despacho de Laussane-, también lo repitió públicamente poco después. El sueño de Madrid 2016 comenzó a tomar forma tras escuchar las palabras de Rogge. Fue tras ese primer encuentro en Suiza cuando Gallardón decidió repetir la experiencia de 2012.
Sin embargo, el COI, a la hora de la verdad, ha vuelto a dar la espalda a Madrid. Casi nadie entendía la noche del viernes que Río se hubiera impuesto en la votación. No es mal perder. Objetivamente la candidatura brasileña estaba -y está- a años luz de la madrileña. En privado, miembros olímpicos comentaban que el COI había arriesgado mucho dándole los Juegos a Río de Janeiro.
«Ha ganado el marketing y ha perdido el deporte», decía uno. Sus problemas de seguridad no son para pasarlos por alto. El presidente Lula da Silva lo recordó en la rueda de prensa del vencedor: «Quiero que Río deje de salir en las páginas de Sucesos y que aparezca en las de Deportes o Alta Sociedad». Sus problemas de infraestructuras y transporte, objetivamente, también son gordos. La ciudad, geográficamente, está limitada por el mar por un lado y la montaña por otro. Madrid, en estos puntos, arrasaba.
Tampoco hay que dejar pasar por alto que Madrid fuera la más votada en la primera ronda (dos más que Río), pero que en la repesca sólo rascara 4 más, mientras los brasileños pescaron 40. ¿Por qué? Un miembro del COE daba la clave: «Eso es porque alguien decidió que los Juegos debían llevarse a Suramérica, de la misma forma que Samaranch optó por llevarlos a China en su momento». Ese alguien se sienta ahora en lo más alto del COI. Es el mismo que hace tres años le dijo a Gallardón que se presentara otra vez y que no se tendría en cuenta la rotación continental.

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