El perro Excálibur
El perro Excálibur - SAN BERNARDO
Ébola

¿Quién dio la orden de sacrificar a Excálibur?

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Excálibur, el perro de Teresa Romero, la auxiliar de enfermería contagiada de ébola, ya ha sido sacrificado, han informado a Europa Press fuentes de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. El animal será llevado a una incineradora de Paracuellos del Jarama.

Sanidad señaló en un comunicado que «ha cumplido esta tarde la resolución que indicaba la eutanasia del perro de la paciente diagnosticada de ébola» y que «el animal fue sedado previamente para evitar su sufrimiento».

Indicó que, posteriormente y siguiendo el protocolo previsto, el cuerpo de Excálibur fue «introducido en un dispositivo precintado de seguridad biológica, trasladado para su incineración en una instalación autorizada para ello».

«La existencia de este perro mascota que ha estado en la vivienda en contacto con la paciente afectada por el virus del ébola, de acuerdo con los hallazgos científicos disponibles, supone un posible riesgo de transmisión de la enfermedad al hombre», recalcó.

Sanidad apuntó que, según la información científica disponible, «existen datos que confirman el hallazgo de perros con anticuerpos positivos» del virus del ébola, lo que indica que «los perros pueden sufrir un proceso de viremia aunque se muestren asintomáticos». «En consecuencia, no existe garantía de que los animales infectados no eliminen el virus a través de sus fluidos orgánicos, con el riesgo potencial de contagio», añadió.

La entrada al domicilio fue autorizada este martes por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº2 de Madrid.

La orden de sacrificarlo por parte del juez se produjo previo informe de la Consejería de Sanidad que a su vez ha sido asesorada por el Colegio de Veterinarios de Madrid.

«Hay que sacrificarlo»

«Sabemos que el virus tiene la capacidad de enfermar al animal», ha declarado esta tarde a ABC el presidente del Colegio de Veterinarios de Madrid, Felipe Vilas. La mascota de la paciente, Teresa, y de su pareja, Javier, permanecía en la casa de sus amos.

«Por doloroso que sea, hay que sacrificar al perro. Los veterinarios estamos para defender la vida de los animales pero hay razones de mucho peso para hacerlo», añade Vilas. Una vez que, en las próximas horas, el equipo de veterinarios llegue a la vivienda de Teresa y Javier con ese dispositivo dotado de las máximas medidas de bioseguridad, se procederá a sedar al animal, inyectarle una dosis letal (eutanasiarle, dice el presidente de los Veterinarios), e introducir el cuerpo en una bolsa estanco. Después, «Excálibur» será trasladado a un crematorio.

«No se pueden correr riesgos»

«Si bien no hay estudios claros del contagio de ébola perro-hombre -dice Felipe Vilas-, sí se sabe con certeza que el perro tiene unos niveles de anticuerpos elevados respecto al virus del ébola en zonas endémicas de la enfermedad. Por eso, no se puede permitir correr ningún riesgo aunque éste sea pequeño. Estamos ante una medida preventiva, triste y necesaria. El perro ha estado en contacto directo con la paciente y se puede haber contagiado».

El presidente de los veterinarios madrileños considera que «por muy dolorosa que sea la medida, es la correcta. La Consejería de Sanidad nos ha consultado y nosotros les hemos dicho que tiene que ser así. No hacerlo sería una desidia y una temeridad».

Javier, el marido de la auxiliar de enfermería infectada, había dejado a su mascota en casa con comida y agua suficiente. Él se niega a que sacrifiquen a su perro. A través de las redes sociales ha pedido ayuda a una asociación de protección de los animales. «Necesitarán una orden judicial para entrar en mi casa», ha dicho Javier.