La desapasionada realidad científica desmonta la mitología nacionalista

La desapasionada realidad científica desmonta la mitología nacionalista

Paseo en doce capítulos por algunos de los episodios más significativos de nuestra historia hispánica común

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En “Otra Historia de Cataluña”, de Manel Capdeferro se lee que “la historiografía catalana ha nacido y vive aún con finalidades que no son siempre históricas, que son de cobertura política”. En su opinión, la construcción nacional ha partido “de la intuición del hecho diferencial para retrotraerlo a la historia más remota”. Un hecho diferencial que se basa en encubrir lo que De la Cierva denominaba el “género de la historiografía nacionalista, por cebarse en lo diferencial encubriendo lo hispánico”.

Para esta historiografía romántica, Cataluña tiene una existencia como nación muy anterior a España y al margen de ella. En su particular visión histórica, España ha sido freno a las aspiraciones políticas, culturales y económicas de Cataluña y ha constituido su mayor enemigo. Los objetivos son claros: la emancipación nacional es una empresa que da continuidad lógica al devenir de una Cataluña enfrentada permanentemente a España.

¿No es éste, sino, el fin último del famoso Congreso celebrado por la Generalitat de Cataluña titulado “España contra Cataluña”? Los organizadores se enrocaron ante las críticas en el argumento de que el conflicto España-Cataluña es “una realidad indiscutible”.

Historiografía científica

Pero la realidad indiscutible de la historiografía nacionalista se da de bruces con la realidad de la historiografía científica que surgió como crítica a las primeras escuelas historiográficas románticas de “construcción nacional”. Pierre Vilar afirmó que debemos “renunciar, pues, a la imagen de una Cataluña ahogada por el centralismo real, castellano”, mientras John Elliott explicaba que “esta interpretación conspirativa tiene más de las fobias decimonónicas que de las realidades del siglo XVIII”.

También García Cárcel afirmaba en una reciente entrevista que no se puede hablar de un “enfrentamiento continuo y una postura victimista de Cataluña frente a una España permanentemente opresora y tiránica desde la noche de los tiempos”.

¿Podemos escribir una historia de Cataluña desapasionada? ¿Podemos interpretar la historia de Cataluña fuera de los mitos y de las manipulaciones políticas que tanto daño están haciendo en la visión de pasado, presente y futuro de los catalanes? Este es el objetivo de ABC para este año: dar cumplimiento al anhelo de Josep Pla cuando decía que “la historia romántica es una historia falsa” y se preguntaba: “¿tendremos algún día en este país (Cataluña) una auténtica y objetiva historia?”.

Una historia que, como afirmaba Capdeferro siguiendo los pasos de Vicens Vives, “efectúe una profunda revisión y renovación de la Historia de Cataluña, expurgándola de tergiversaciones, mistificaciones, mitificaciones y exaltaciones improcedentes”. Porque, en definitiva, como decía hace poco John Elliott en una entrevista concedida a ABC, “la primera necesidad es siempre desmitificar la historia, que está llena de mitos, porque cada país tiene su tradición, o sus memorias históricas, que muchas veces son distorsionadas, por razones políticas o por lo que sea”.

Porque desde sus comienzos, Cataluña ha tenido un papel importante en España y España ha tenido una especial significación para Cataluña y los catalanes. Una historia de la que hemos seleccionado doce episodios especialmente significativos en la historia de Cataluña y España que demuestran que España ha sido, siempre, para Cataluña, tal y como decía De la Cierva, el “género”.

Doce temas que nos pasearán por la historia de Cataluña con algunas aportaciones sorprendentes: el nacimiento en 415 en Barcelona de Hispania como primer proyecto hispánico independiente de Roma; la historia de la Marca Hispánica y de los condados catalanes; la vocación hispánica de la historiografía medieval catalana que veían en la unión de los diferentes reinos su objetivo último; los reyes católicos como una unidad que hace de España una de las naciones más antiguas de Europa; el protagonismo activo de los catalanes en América en lo político, religioso y comercial; la guerra de los Segadores como conflicto civil y social interno; el 1714 como un conflicto internacional y una lucha interna entre dos pretendientes al trono español; el siglo XVIII como el siglo del despegue económico de Cataluña; la Guerra de Independencia como un estallido patriótico español de los catalanes y los siglos XIX y XX como los de los grandes proyectos regeneracionistas catalanes para la transformación de España.