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El histórico líder pirata que quiere dedicarse a la pesca

Día 13/12/2013 - 15.57h
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Mohamed Abdi Hassan «Afweyne», considerado uno de los bucaneros más renombrados de Somalia, concede una entrevista a ABC

phil moore para ABC

Son las cinco de la tarde y Mohamed Abdi Hassan «Afweyne» se acaba de levantar. Aún así, sus ojos se muestran todavía encharcados. El exceso de azúcar, visible en los carrillos de los tres preadolescentes que le flanquean, parece cobrar seria factura a su salud. Sus gafas de intelectual y su mirada de asceta tampoco ayudan demasiado a componer la escena.

Su biografía atemoriza más que el porte: exfuncionario gubernamental, creó en 2003 los Somali Marines, el grupo pirata más poderoso y reputado de la región, gracias a su estructura y jerarquía militares. Solo de este modo «Afweyne» («Bocazas», en somalí) transformó su ciudad natal, Harardhere, y la vecina Hobyo en dos de los principales centros del crimen en el mundo. El primer inversor en concebir la piratería moderna como negocio.

El histórico líder pirata que quiere dedicarse a la pesca
p. moore
Abdi Hassan

Reunirse con tan reputada figura marítima no resulta sencillo. En una cultura donde el clan resulta básico, «Afweyne» nos recibe en su residencia de la capital de Somalia, Mogadiscio, tras meses de negociaciones con miembros del grupo étnico hawiye.

Recubiertas de terciopelo cárdeno, las paredes de su residencia apenas dejan entrar la luz. «En mi vida en el mar no me consideré nunca un pirata, tan solo un empresario que se dedicaba al negocio de pesca», reconoce, una vez hechas las presentaciones, con un hilo de voz que parece recitar poesía.

«Cuando llegó la guerra civil a Somalia en 1991 y el Gobierno central colapsó, el declive de las estructuras políticas trajo consigo la pesca ilegal a nuestras costas. Entonces tuve la idea de crear una fuerza [los Somali Marines] para proteger nuestras tierras», destaca. «Sin embargo, la última vez que he operado en este modo ha sido en en 2006», añade sin dejar pie a ningún inciso.

No está de más, sin embargo, recordarle ciertas contradicciones en su calendario. Recientemente, el Grupo de Vigilancia de Naciones Unidas para Somalia aseguraba que «Afweyne», junto a su hijo Abdiqaadir, estuvieron implicados, solo en 2009, en el secuestro de hasta siete embarcaciones. Entre ellas, el español «Alakrana».

Al escuchar estas graves acusaciones contra su padre, ninguno de sus hijos menores que le acompañan pestañea: «Afweyne» siempre cuenta con una rápida respuesta a cada incriminación.

«Sería mejor que pregunte en los núcleos costeros qué piensan de mí y si son verdad estas alegaciones. La idea [de defender nuestras costas] vino directamente de la comunidad local. La propiedad era somalí. Solo estábamos protegiendo lo que era nuestro», destaca. Las fechas vuelven a bailar en su discurso: Pese a defender su retirada en 2006, a comienzos de este año «Afweyne» anunció en un comunicado su jubilación definitiva de este lucrativo negocio.

Rehabilitación

De igual modo, confirmaba su adhesión a un programa para rehabilitar como pescadores, e incorporar a las fuerza armadas locales, a la legión pirata que todavía campeaba en su población de origen, la región central Himan y Heeb. «Lo primero que hemos dejado claro en este proceso de rehabilitación y recordado a los piratas de base es que la piratería no es la solución para sus problemas ni satisfará sus vidas», asegura.

«Con esto, la gente que estaba harta de la piratería puede tener una nueva vida. Ahora están en instituciones, en campos de trabajo», añade. «Afweyne» calcula en hasta 900 el número de piratas rehabilitados, aunque asegura que solo el 70% de ellos lo están de forma definitiva. «El 30% restante se encuentran a la expectativa de nuestros comandos», recuerda.

El histórico líder pirata que quiere dedicarse a la pesca
phil moore para abc
Un pescador mueve su bote en el Viejo Puerto de Mogadiscio

Líder innato, este somalí siempre supo ganarse el corazón de sus súbditos. Entre 2005 y 2007 atacó barcos del Programa Mundial de Alimentos (caso del «MV Semlow», en junio de 2005, con cerca de 850 toneladas de arroz en su interior) como golpe de castigo a la apatía internacional frente a la crisis que asolaba el Cuerno de África. Y no solo de los somalíes. En 2009, el exmandatario libio Muamar al Gadafi le recibía en audiencia, impresionado por su cruzada contra los buques occidentales.

Noble premio para un pirata, curiosamente, no originario de puerto de mar: la localidad de Harardhere se encuentra a 20 kilómetros de la costa. Un caso muy común entre los bucaneros, quienes nunca fueron pescadores afectados directamente por la pesca ilegal, sino residentes del interior.

«La gente de la costa es de bajos humos, nunca luchan [ríe, en una sonrisa rápidamente contagiada en su prole]. Es el interior quien debe combatir por ellos. En tierra, somos guerreros que necesitamos la playa para nuestra supervivencia», asegura.

Sin embargo, con un negocio que ha generado entre 315 y 385 millones de dólares solo en rescates, según el Banco Mundial, ¿dónde está el dinero? «Tenemos un dicho: el dinero logrado en el mar, vuelve al mar. Los inversores se volvieron ambiciosos y quisieron invertir demasiado», asevera.

Dinero para Al Qaida

Más específico se muestra en los lazos que unen a la piratería con la milicia islamista de Al Shabab, la rama de Al Qaida en el Cuerno de África. «Afweyne» reconoce que, por cada secuestro, el grupo islamista «recibe de media un 5%» como tasa de seguridad. «No hay una relación política, solo basada en dinero».

El histórico líder pirata que quiere dedicarse a la pesca
phil moore para abc
Soldados somalíes patrullan una avenida de Mogadiscio

Su declaración no es poca cosa. En junio, los líderes del G8 acordaban erradicar el pago de rescates a grupos terroristas, para así golpear las arcas de Al Qaida (se estima que la red global recibió cerca de 52 millones de euros en secuestros en los dos últimos años). Y confirmada la relación económica entre piratería y islamismo radical, la medida también se debería hace extensible a la liberación de tripulaciones.

Pese a ello, este líder marino (reconvertido o no) apenas teme cualquier tipo de represalia contra su persona. «Si el Gobierno de Estados Unidos me quiere, iré allí ahora mismo», ríe en numerosas ocasiones durante el encuentro.

Su gesto se transfigura, en cambio, al hablar del periodista estadounidense Michael Scott Moore, quien permanece secuestrado desde casi un año en Somalia. «Desconozco dónde se encuentra», asevera. Flanqueado, como siempre, por sus hijos nos dirige de la mano hacia la puerta. Allí, nos esperan unos dátiles para el camino. «Solo soy un hombre de negocios», nos recuerda antes de partir. Los niños sonríen.

* Reportaje financiado gracias al European Journalism Centre and the Innovation in Development Reporting Grant Programme.

Buques capturados por «Afweyne» en 2009

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