Joselito Adame, al natural
Joselito Adame, al natural - Chopera Toros

Infumable saldo de Zalduendo en Logroño

Joselito Adame cosecha la única ovación de la tarde

LOGROÑOActualizado:

La corrida de Zalduendo no tuvo por dónde cogerla. Ni por presentación ni por juego. Un infumable conjunto que se cargó la tarde de principio a fin. Si hablamos de edad, hubo de todo; desde toretes con los cuatro años cumplidos este mismo mes a cinqueños pasados, y hasta un sobrero cercano a los seis años. De caras anovilladas, feos de tipo, mansos, sin un asomo de bravura. Si los seis que se lidiaron ayer en La Ribera hubieran pertenecido a varias divisas, podría decirse eso tan socorrido de una limpieza de corrales, pero no, todos de Zalduendo, más bien una limpieza de cercados.

Pues con este material aprobado por la mañana por la exigente y circunspecta presidencia que por la tarde ocupa el palco, apecharon los toreros y el santo público de Logroño, que con la corrida ya casi vencida a sus espaldas, aún tenía ánimo de charanga. Mejor así, que si se lo llegan a tomar por la tremenda...

El mexicano Joselito Adame brindó el primero al cielo por la tragedia que vive su país. El toro tan noble como inválido le permitió algunos muletazos en un trasteo un tanto deslavazado. Le tocó para completar su lote un zambombo de casi seiscientos kilos, que metía la cabeza con empuje, pero que acabó rajado. Toda la plaza recorrieron toro y torero, y allí no pasó nada.

Juan de Álamo tampoco tuvo demasiadas opciones. Porfió con desigual resultado ante el segundo, que perdía las manos continuamente, y naufragó con el sobrero, con idéntica tendencia a plegarse.

El tercero en discordia, Ginés Marín, se sobrepuso con buenas maneras y facilidad al tercero, y anduvo poco comprometido con el sexto.