Toros

Las figuras están muy cómodas

Ningún trofeo en la Feria de Bilbao con toros manejables de Domingo Hernández

Derechazo de José Garrido, que hizo lo más destacado
Derechazo de José Garrido, que hizo lo más destacado - Efe
ANDRÉS AMORÓS BilbaoGuardado en: Toros

Después del paréntesis de los victorinos, vuelven las figuras, con sus toros: la ganadería de Domingo Hernández, una de las mejores, la preferida de El Juli. Son toros serios, con pitones, pero, en general, manejables; tercero y cuarto, de muy buen juego. Sin embargo, no se corta ningún trofeo ni hay ninguna faena completa, brillante. A los espadas hay que achacarlo; sobre todo, a las dos figuras, El Juli y Talavante; Garrido es el que más se entrega, aunque no triunfe.

En el coloquio del Club Cocherito, uno de los más antiguos y prestigiosos de España, me preguntan si creo que ha bajado la seriedad del «toro de Bilbao», santo y seña de esta Feria. Sinceramente, creo que, en presencia, en general, no; en casta y fiereza, sí, como en toda España, por la evolución hacia toros «artistas», «toreables», que «se dejan». Y, desde luego, lo que ha bajado mucho –también, como en toda España– es la exigencia del público. ¿Dónde quedó aquel público bilbaíno, educado pero de enorme exigencia? En la historia… Jorge Manrique lo dijo con más belleza: «¿Qué fueron sino verduras / de las eras?»

La decadencia del toro encastado es el gran mal de la Fiesta; su origen, la escasa exigencia del público, que tolera la comodidad de las figuras. ¿Influye tanto este factor? ¡Por supuesto! Cualquier sociólogo del arte lo sabe de sobra. Los antiguos actores de teatro anotaban, en sus libretos: «Aquí se ríen». Sabían dónde «colocar» el efecto cómico. Los toreros actuales conocen de sobra dónde «colocar» las chicuelinas, el pase del desprecio, los péndulos, los circulares invertidos, las manoletinas: bisutería, frente al oro puro de la verónica y el natural. Mientras eso les sirva para seguir cortando orejas…

Movilidad y nobleza

Segunda actuación de El Juli. La anterior, con bondadosos jandillas, falló la espada. El primero repite con codicia en los lances de saludo, se deja pegar y, enseguida, flaquea: protestas; en la muleta, ni plantea problemas ni transmite emoción. A Julián le sobra oficio para lidiar correctamente a este tipo de toro. Mata yéndose de la suerte, con salto, trasero y caído: aquí no ha pasado nada. En el cuarto, que tiene movilidad y nobleza, algo apagada, liga muletazos con más oficio que inspiración. Recurre a los circulares invertidos, para calentar. Mata a la segunda, trasero, con salto. Parece haber perdido seguridad con la espada. No ha logrado, este año, su habitual triunfo, en Bilbao.

El castaño segundo se para ante el capote de Talavante: ¿cómo va a mostrar alegría un «Deprimido», delante de alguien que va de luto riguroso? Alejandro lo embarca con suavidad, aunque el toro protesta, rebrincado y el brillo queda a medias. Mata fácil pero desprendido. Recibe al quinto con delantales, sin estrecharse. El toro, incierto, no se entrega, se apaga pronto. Talavante, que ha brindado al público, tampoco: corta enseguida el intento de faena y tarda en matar. La gente, lógicamente, se enfada. Un vecino, gallego, me recuerda dos versos: «Una sombra tristísima, indefinible y vaga, / como lo incierto, siempre, ante mis ojos va…» Los escribió Rosalía de Castro, mucho antes de esta tarde.

Ladillo

Bilbao ha sido decisivo para José Garrido: lanzado, la mañana lluviosa de los seis novillos; confirmado, una tarde, «a sangre y fuego» (como el libro de Chaves Nogales). Sale a por todas, desde su primer quite. El tercero tieneel número 113 pero se llama «Treinta y siete»: ¡misterios de la onomástica! Se luce el picador Aitor Sánchez. El toro repite y Garrido, muy decidido, logra muletazos firmes, mandones, con la figura algo forzada. Ha prolongado el trasteo y el buen toro se pone gazapón. Mata a la segunda, contrario. Ha mostrado gran actitud y falta de picardía. Calienta al deprimido público, en el sexto, lanceando de rodillas. En banderillas, el toro propina un varetazo a Manuel Larios. Garrido, muy firme, se pone en el sitio, le va sacando muletazos pero el toro transmite poco; recurre al molinete de rodillas. Mata rápido pero no bien. Ha demostrado sus ganas de ser torero.

Con toros manejables y grandes diestros, ¿cómo no ha habido ningún triunfo? Está claro, me temo: las figuras están muy cómodas y el público les exige poco. Pero una Feria como la de Bilbao merece mucho más.

Posdata. La «dureza de la afición bilbaína» le llevó a Manolete a no anunciarse en Bilbao, en agosto de 1947. (Lo cuenta Antonio Fernández Casado, en su reciente libro «Manolete de paso por Bilbao»). En las seis temporadas (1940-1945) que aquí toreó, siendo primera figura, mató corridas del Conde de la Corte, Pablo Romero, Moreno Ardanuy y Villamarta. Eran otros tiempos…

ABC.ES BilbaoGuardado en: Toros  Actualizar

Sexto toro

El sexto no da ninguna opción al voluntarioso Garrido, que recibe palmas de despedida.

Quinto toro

Ya está el quinto en la arena, Parcelito, número 72, de 580 kilos. Deslucido e incómodo toro, con el que Talavante no se encuentra a gusto. Pitos.

Cuarto toro

Sale el cuarto, Centenero, número 90, castaño bragado, de 562 kilos. Sentido el recibo capotero de El Juli. Este notable toro es diferente al primero de su lote, y Julián lo aprovecha desde el inicio. Faena paciente, con sabiduría y oficio del madrileño, y algunos muletazos de templanza, largura y mano baja, con instantes de mucha emoción que levantan una gran ovación. Pinchazo, estocada trasera y descabello. Ovación al toro. Saludos del torero.

Tercer toro

Ya está en el ruedo el tercero de la tarde, otro castaño bocidorado, de nombre Treinta y Siete. Disposición de Garrido desde su anterior turno de quites y ahora en su faena, con torero principio. Dándole el toque preciso, traza fenomenales muletazos por ambos lados. El extremeño lo engancha por delante y alarga la boyante embestida del mejor toro de la primera parte, por momentos con ligazón, temple y mando. Alara en exceso, pero el broche contiene torería y empaque. Suena un aviso cuando lo cuadra para matar, que se pone incómodo. Pinchazo en los bajos y estocada contraria recibiendo. Ovación al toro y saludos del torero.

Segundo toro

Sale el segundo, Deprimido, número 100, castaño bocidorado, de 588 kilos. Talavante se abandona desde primera hora en la faena, con unos rítmicos derechazos. Otra más, con mucho temple. El toro se mueve pero es rebrincado. Por el izquierdo protesta aún más. Muy por encima del toro el extremeño, que ofrece al toro más de lo que merece. Mete bien la mano, aunque se le cae algo la espada. Saludos.

Primer toro

Sale el primero, el único con el hierro de Garcigrande, que apunta una buena embestida y permite el lucimiento de El Juli en el saludo. Luego el toro resulta incómodo en la embestida, se queda corto y echa la cara arriba. Julián López logra los mejores momentos por el derecho, el mejor pitón, en una labor técnica. Media trasera y caída. Silencio-

Paseíllo

Con alrededor de tres cuartos de entrada, hacen el paseíllo El Juli, de sangre de toro y oro; Talavante, de negro y azabache, y Garrido, de sangre de toro y oro.

Sorteo

Esta mañana se sortearon los ejemplares de Domingo Hernández; el primero lleva el hierro de Garcigrande. Los sobreros también pertenecen a la ganadería titular.

Cartel

¡Buenas tardes! Bienvenidos a la sexta de las Corridas Generales de Bilbao, donde hoy se anuncian El Juli, Alejandro Talavante y José Garrido, con toros de Domingo Hernández.

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